Sumado a los inconvenientes que atraviesan por la pandemia, vecinos de El Carrizal de Abajo, el martes últimos, después de la tormenta que azotó la zona, habían quedado nuevamente en situación de aislamiento, pero en este caso, un aislamiento que conspira contra la salud y el desarrollo normal de cualquier comunidad. Ocurre que la calle que une de Oeste a Este las rutas nacional 40 con la provincial 61, se convierte en un cauce de agua y luego barro que deja virtualmente presos a los habitantes del lugar. Además de las muchas residencias, en el lugar también está la Escuela Contreras. En 2016 las autoridades del momento prometieron hacer una obra para que no quede clausurado el paso durante días, cuestión que los habitantes del lugar no pueden acceder siquiera a los servicios médicos básicos. La obra aún no prospera, pero sí según relatan los propios vecinos, esta vez la eficaz intervención David Cangiolosi, director de Hidráulica, con la colaboración de Vialidad Provincial, rápidamente realizaron una obra que aunque provisoria, les permitió a los residentes de el Carrizal de Abajo, contar con la asistencia requerida, tanto para comprar insumos como para recibir la atención sanitaria que en estos tiempos resulta de vital importancia. A pesar de que ambos organismos cuentan con una reducción en el personal, pudieron actuar rápidamente. Esto abre la esperanza de los vecinos para que definitivamente puedan realizar la obra de caminos adyacentes prometida desde 2016