Hoy se cumplen 51 años de la represión policial en el bar Stonewall Inn, un punto de encuentro de la comunidad homosexual en el barrio neoyorquino de Greenwich Village. Marcó a fuego la lucha por las libertades civiles, desde entonces, se conmemora el día del Orgullo LGBT.

https://portada.com.ar  se comunicó con Fernanda “Tete” Urquiza,  coordinadora de diversidad sexual de Mendoza.

 

Sos oriunda de La Dormida departamento de Santa Rosa, en el proceso de construcción de tu identidad de género ¿sufriste discriminación?

Soy de un pueblo chico, como La Dormida, departamento de Santa Rosa, como dice la frase pueblo chico infierno grande, igual no dejo de extrañar de donde provengo, más estos lugares donde están todos mis vínculos familiares.  

Me crié en este hermoso lugar, pero fue muy difícil cuando comencé a visibilizarme como me sentía. Desde muy chica siempre me sentí mujer, siempre cuento que en el jardín de infantes quería usar el guardapolvo prendido de otra forma, como las nenas, a las nenas se lo prendían para atrás y yo me negaba a tenerlo como los nenes.

Terminé la primaria con mucho sufrimiento y dolor, con  nada de información, y desde primer grado a séptimo grado siempre me lleve la materia educación física porque no quería asistir y estar ahí con los varones, no me olvido más eso.

¿Cuáles fueron los principales desafíos que tuviste que enfrentar como trans en la gestión pública?

Los principales que tuve, tengo y tendré, es estar adentro junto con mis pares, es difícil entenderlo, pero lo bueno es que hay amplitud y dialogo, sirve para poder comunicar en la forma correcta. Es un logro muy grande tener esta coordinación en una provincia como Mendoza, tan conservadora.

¿Cómo fue entrar como coordinadora en un gobierno radical?

Mi familia siempre fue radical, desde la cuna ya tenía una idea política clara, mi padre se encargaba de realizar reuniones en los comités en Santa Rosa, y yo lo acompañaba. Luego el resto de mi familia continúo militando y me sumé en su momento, teniendo en cuenta que yo no era una persona común. Comencé a militar desde atrás y con miedo, porque en épocas de campaña yo salía a repartir boletas de noche para que no me vieran, por miedo a alguna represalia.

Luego cuando terminé mis estudios en La Dormida y me mudé a Rivadavia, ahí seguí militando, pero ya con una apertura más madura, si bien estaba escondida pero un poco más visible. Yo no paso desapercibida y comencé a trabajar en  2012 con Manzur en el departamento. Esto fue un antes y después en la forma de caminar y hacer política, imaginá que en ese entonces había pasado poco tiempo de mi cambio de identidad de género, lo cual fue todo un desafío, pero trabajé mucho en capacitaciones y  pasé a ser mucho más visible, teniendo el apoyo institucional que se necesita.

¿Qué le puede aportar la diversidad a la gestión pública?

En la gestión pública se ha logrado tener visibilidad, más acceso y es importante seguir manteniéndolo  porque las personas que pertenecemos a la diversidad sexual, nuestros derechos han sido vulnerados durante muchos años y uno de los reclamos histórico que tenemos es para con el estado, que nunca ha estado presente, hoy que si esta, es un logro enorme. Entonces, no es que debe aportar, sino que el estado tiene obligación para con nosotros.

La pastora evangélica Damares Alves, designada como ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos de Bolsonaro, inauguró su mandato con la frase: “¡Atención, atención! Es una nueva era en Brasil, niño viste de azul y niña viste de rosa”. ¿Qué opinión tiene usted al respecto de este mensaje directo del gobierno de Brasil?

Es un gobierno de derecha y la sociedad ha ido imponiendo cambios culturales. Uno puede gobernar de la manera que quiere, pero no se debe olvidar que uno está ahí porque el pueblo lo elige. Los cambios culturales llegan muy rápido y si la gente no se suma a esos cambios, se queda afuera. Creo que es una reflexión y una voluntad política del gobierno de Bolsonaro.

En Mendoza pareciera que hay dos realidades,  por un lado  las personas trans famosas y por el otro las personas trans que en muchos casos se ven obligados a ejercer la prostitución para sobrevivir.

La realidad mundial es así, y es donde nosotros como estado estamos más presente, con esas personas que se ven obligadas a ejercer la prostitución, las capacitamos y brindamos todas las herramientas para poder acceder a un empleo como cualquier otra persona. Mendoza no tiene ley de cupo laboral trans, porque tiene ley de concurso, entonces para eso son las capacitaciones, para que cuando hayan vacantes en el estado, puedan  presentarse a esos concursos.

Como portal de inclusión abordamos temas como la discapacidad de un alto porcentaje en la provincia, hay algún tipo de situación de personas del LGBT con discapacidad y si hay, ¿existe algún tipo de contención al respecto?

El Censo lo maneja la dirección de estadísticas, pero trabajamos en conjuntos con la dirección de discapacidad en donde tenemos equipos orientados a la diversidad sexual y brindamos la contención necesaria.

¿Qué actividades realiza la coordinación de Diversidad sexual de la provincia y que queda aún por hacer?

La coordinación de diversidad sexual se encarga de que toda aquella persona que se siente discriminada por su orientación sexual, sepa que en la provincia y en los municipios tienen lugares para acceder por sus derechos.

Creo que es un largo camino el recorrido, con grandes desafíos, y algunos que quedan por realizar, pero siempre digo que Mendoza tuvo un antes y un después en materia de diversidad sexual, porque gracias a la visibilidad se pudo crear una política pública.

 

 

 LGBT: son las siglas que identifican a las palabras lesbianas, gay, bisexual y transgénero que además es un movimiento que se conformó por la lucha de los derechos de igualdad para estas comunidades sexuales minoritarias. Luego de un tiempo se agregó la sigla “Q” que significa Queer y la letra “I” que significa intersexual. El término Queer en inglés significa raro, inusual. En realidad, son aquellas personas que rechazan ser clasificadas por sus prácticas sexuales o su género.

 

Por: Fernando Cascino