La Lengua de Señas es esencial para una verdadera socialización de las personas sordas desde temprana edad. 

No hay duda que la comunicación en los seres humanos es necesaria y está implícita en todos los órdenes de la vida, tanto en los seres humanos como en cualquiera de los seres vivos.

Por lo tanto teniendo en cuenta que un canal de transmisión es el habla para lo cual es estrictamente necesario emitir sonido y recibir a través del oído, la pregunta es, ¿Cómo hago para comunicarme con una persona sorda?

La única opción es un lenguaje gestual y que se recibe con la vista, dato que no es menor si tenemos en cuenta que también estamos dotados, y de hecho percibimos más del noventa por ciento por los gestos.

Percibimos estados de ánimo, si están siendo sinceros o simplemente en repetidas ocasiones nos entendemos sin una palabra. Esto nos da la pauta que no es difícil si lo deseamos comunicarnos con personas que no escuchan y no hablan.

La comunicación lingüística entre sordos y oyentes tiene características particulares cuando ninguno de los dos domina la lengua del otro, ni el oyente conoce bien la Lengua de Señas, ni el sordo conoce bien el español oral del oyente.

En estos casos se desarrolla una suerte de mezcla entre estas dos lenguas que recibe el nombre de Español Señado.

Se trata de un movimiento convergente con la intención de encontrar un territorio común entre las dos lenguas y que cada uno pueda comprender al otro.

Cuando dos lenguas se mezclan así para permitir una comunicación coloquial entre personas que viven en el mismo territorio pero que vienen de dos culturas diferentes el resultado se conoce según el caso con el nombre de «pidgín».

En Argentina, el español es una lengua de mucho prestigio mientras que la Lengua de Señas Argentina fue estigmatizada en su momento por una larga historia de intolerancia y represión.

El español señado calca las señas sobre las estructuras del español oral o escrito y privilegia este orden dejando de lado la organización del espacio y las expresiones del rostro propias de la Lengua de Señas.

Así es posible emitir señas en el orden de la lengua oral sin emitir sonido y emitir señas oralizando al mismo tiempo (comunicación bimodal).

Las múltiples formas y grados de compromiso del español señado dependen de los usuarios y de las situaciones.

No hay reglas fijas ni procedimientos establecidos, se trata siempre del esfuerzo para resolver la falta de competencia lingúística recíproca de los interlocutores eventuales.

Con respecto al alfabeto manual, también llamado dactilológico, cabe señalar que se trata de un «sistema de gestos» cuyos antecedentes se remontan a los alfabetos creados en el siglo XVI en Europa.

El alfabeto manual argentino puede ser caracterizado como un alfabeto manual mixto, ya que utiliza configuraciones unimanuales y bimanuales sin contacto con el cuerpo, y otras unimanuales en el cuerpo.

Se trata de un alfabeto cuyos antecedentes históricos eran desconocidos por la comunidad sorda, respecto de la influencia extranjera de mayor peso, no cabe duda de que son los educadores italianos quienes aportaron mayor caudal educativo y lingüístico a los sordos argentinos.

Uno de los documentos más reveladores de esto es justamente el registro del alfabeto manual italiano de la época de Assarotti (seguramente conocido y difundido por Péndola desde 1842) que, al ser contrastado con el alfabeto manual argentino evidencia un innegable parentesco.

De esta antigua dactilología derivan, sin duda, señas de la lengua como «dónde», que se hace con la configuración de la letra «d» del alfabeto internacional o «Santa Fe», que es homónimo de la letra ‘f del alfabeto dactilológico argentino.

Finalmente, es sabido que algunos gestos del acervo expresivo de los italianos oyentes fueron adoptados por la Lengua de Señas Argentina, como el caso de seña de «no hay» que utiliza la configuración «L» con el índice hacia adelante y un movimiento de rotación repetida de la muñeca de uso frecuente en la gestualidad de los italianos con el mismo significado.

Alfabeto Dactilológico Argentino.