Como se ha visto y leído, hoy en la quinta de Olivos, compartieron reunión los unos y los otros.
En la punta de la mesa, Alberto Fernandez, flanqueado a su izquierda por Rodríguez Larreta con un visible barbijo, Sergio Massa, presidente de la cámara baja y a su derecha, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Completaba esa escena frontal , el ministro Guzmán, figura esencial en este encuentro
Ninguna grieta. La participación fue nutrida. Los gobernadores que no comulgan con el Frente de Todos (peronismo versión elecciones 2019) asistieron. Tanto Morales, de Jujuy , como Rodolfo Suárez, gobernador de Mendoza, desde sus cuentas personales en las redes sociales, testimoniaron su total apoyo a la decisión del gobierno nacional para presentar como oferta ante acreedores internacionales.
Una característica especial en estas circunstancias de pandemia : la convocatoria fue presencial. Aunque algunos pocos gobernadores no estuvieron de cuerpo presente, la mayoría sí acudió en persona.
Nada y todo extraño. Que la obligatoriedad de usar tapaboca sea para el resto y no para los mandatarios podría sonrojar a republicanos y demócratas formales, pero claro, seguramente ese detalle simbólico no califica en el contexto de catástrofe doble que atravesamos. Virus imbatible (por ahora) y deuda impagable (por ahora). Si se atuvieran todos a las propias normas que generan, los gobernadores viajeros, a su regreso, deberían permanecer en aislamiento estricto, recordemos que el mismo Gobernador de Mendoza quiso cerrar el aeropuerto antes de que se dictara el decreto nacional, principalmente para que no aterrizaran quienes venían de Buenos Aires, ciudad y provincia que más casos positivos de coronavirus concentran.
Pero la sensatez política indica que esas cuestiones se debatirán en otra ocasión, es tiempo de liderar sendas crisis.
Aunque parece que nuevamente el adagio de Borges gobierna nuestra historia (no nos une el amor sino el espanto), celebramos esta reunión poli ideológica, para que frente a las adversidades, estemos unidos, aunque manteniendo la prudente distancia
Y pocos se preguntaron, cómo hizo el Gobernador Rodolfo Suárez para estar en tiempo y forma en la reunión convocada por el presidente Fernández. Lo obvio. En avión. Pero no existiendo vuelos de cabotaje, lo obvio se transforma en pregunta, ¿cómo y en qué viajó el Gobernador de la provincia hasta Buenos Aires?. Voló. En un jet privado. Alquilado. Propiedad de un pool de empresarios. O sea, en una crisis de esta magnitud, el primer mandatario de Mendoza, debe acudir a alquilar un avión que- afortunadamente estaba en Mendoza- para poder asistir a una de las muchas reuniones que como sabemos, normalmente se producen en Buenos Aires.
Aclararé. No vendemos aviones, pero sí consideramos que Mendoza tiene el suficiente tamaño como para contar, como muchas otras provincias, con un avión de la Gobernación.
Creo escuchar ya a quienes insisten con el discurso de la austeridad, y coincidimos. Compartimos el concepto hasta que adelantamos la nariz y ( con barbijo puesto), detectamos que algunas de las empresas con más energía mantienen con ATM deudas astronómicas, Un simple ejemplo, Una sociedad anónima con nombre de cooperativa, le adeuda a la misma provincia (que no tiene avión), la friolera de 20 millones quinientos doce mil pesos. Sí. Y estamos hablando de una empresa de servicio público que mensual y religiosamente les cobra a sus usuarios, cash.
Un contrasentido. O muchos.

(foto gentileza Diario de San Rafael)