¿Por qué Sudamérica es tan buena en fútbol?

Un análisis del economista Daniel Schteingart muestra que los países sudamericanos obtienen resultados futbolísticos muy superiores a los que podrían esperarse por su tamaño económico. La explicación combina historia, instituciones y cultura.

Hernán Ansuini
Periodista y analista. Escritor. Trabajó en Radio La Red Mendoza y Radio Nihuil. Participó en Radio AM 750, programa de Victor Hugo Morales.

Argentina es la actual campeona del mundo. Brasil es el país más ganador de la historia de los mundiales. Uruguay, con apenas tres millones y medio de habitantes, acumula dos Copas del Mundo y una tradición futbolística incomparable para un país de su escala. La pregunta surge casi naturalmente:

¿Por qué Sudamérica produce tantos futbolistas y selecciones competitivas?

El economista Daniel Schteingart intentó responder esa pregunta en un trabajo publicado en El Atlas, donde analizó la relación entre desempeño futbolístico y desarrollo económico. La conclusión es contundente: Sudamérica es una anomalía estadística.

¿Por qué Sudamérica es tan buena en fútbol?

Para medir el rendimiento de los países, Schteingart utiliza el ranking Elo de selecciones nacionales, considerado por muchos especialistas como una herramienta más precisa que el ranking oficial de FIFA porque pondera la calidad de los rivales y la importancia de cada partido.

Al cruzar esos resultados con el Producto Bruto Interno de cada país, aparece un fenómeno sorprendente. Los diez países que integran la Conmebol muestran rendimientos superiores a los que deberían tener según el tamaño de sus economías.

La región alberga apenas alrededor del 6% de la población mundial y representa una porción relativamente modesta del producto global. Sin embargo, concentra tres de las ocho selecciones que alguna vez fueron campeonas del mundo: Argentina, Brasil y Uruguay.

El caso uruguayo es probablemente el más extraordinario. Con una población similar a la de una ciudad mediana de América Latina, el país se mantiene históricamente entre las selecciones más competitivas del planeta. Si el fútbol dependiera exclusivamente de recursos económicos o cantidad de habitantes, Uruguay sería una rareza difícil de explicar.

¿Por qué Sudamérica es tan buena en fútbol?

Una delantera de un siglo

El fútbol llegó a Sudamérica muy temprano. Empezó en el Río de la Plata a través de los británicos que a fines del siglo XIX manejaban los ferrocarriles, los bancos y los puertos de Buenos Aires y Montevideo. De ahí pasó pronto a la población local, que empezó a apropiarse del juego y a fundar sus propios clubes.

Una de las primeras ligas de fútbol fuera de las Islas Británicas se jugó en Buenos Aires en 1891. La asociación que hoy es la AFA data de 1893 y figura entre las más antiguas del mundo. Uruguay fundó su asociación en 1900; Chile en 1895; Paraguay en 1906 y Brasil en 1914. Para 1925, prácticamente todos los países sudamericanos ya tenían asociaciones nacionales, campeonatos organizados y una creciente infraestructura de clubes.

Ese dato no es menor. Cuando gran parte del mundo todavía estaba lejos de institucionalizar el deporte, Sudamérica ya acumulaba varias décadas de experiencia competitiva. Uruguay ganó los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, considerados en la época los torneos más importantes del mundo, y además conquistó la primera Copa Mundial en 1930. Argentina fue finalista de ese mismo torneo.

La región comenzó a construir así una ventaja histórica que se fue transmitiendo de generación en generación.

¿Por qué Sudamérica es tan buena en fútbol?

El monopolio de la pelota

Sin embargo, la historia no alcanza para explicar por sí sola el fenómeno.

Una de las hipótesis centrales del trabajo es que en Sudamérica el fútbol logró una posición dominante que pocos deportes alcanzan en otras regiones del mundo.

En Estados Unidos, por ejemplo, los mejores atletas suelen repartirse entre el básquet, el béisbol, el fútbol americano o el atletismo. En Europa occidental conviven disciplinas de enorme popularidad como el tenis, el rugby, el ciclismo, la natación o los deportes de invierno.

En Sudamérica, en cambio, el fútbol concentra una proporción extraordinaria del talento deportivo disponible.

Eso significa que millones de niños y jóvenes que poseen condiciones físicas o técnicas sobresalientes terminan orientándose hacia la misma disciplina. El resultado es una base de selección mucho más amplia y competitiva.

Los clubes como fábricas de talento

Otro aspecto destacado por Schteingart es la enorme densidad institucional que existe en torno al fútbol sudamericano.

Miles de clubes distribuidos en ciudades, pueblos y barrios funcionan desde hace décadas como espacios de formación deportiva y social. No sólo enseñan a jugar al fútbol: transmiten conocimientos, metodologías, estilos de juego y experiencias acumuladas durante generaciones.

Esa infraestructura social resulta difícil de replicar rápidamente. Se construyó durante más de un siglo y constituye una de las principales ventajas comparativas de la región.

Una ventaja difícil de medir

Aun así, el propio análisis reconoce que existe una parte del fenómeno que permanece abierta a discusión.

Factores como el clima, la urbanización temprana, el juego callejero, los incentivos de movilidad social o determinadas características culturales podrían estar contribuyendo al éxito futbolístico sudamericano. Sin embargo, ninguna de esas variables explica por completo la magnitud de la diferencia observada.

Lo que muestran los datos es que Sudamérica produce mucho más fútbol del que sus indicadores económicos permitirían anticipar.

Y tal vez allí radique la principal enseñanza del trabajo. No todo puede explicarse mediante el ingreso per cápita o el tamaño de una economía. Algunas ventajas se construyen durante décadas a través de instituciones, tradiciones y prácticas culturales.

Más de un siglo después de que los británicos introdujeran una pelota en los puertos del Río de la Plata, Sudamérica sigue demostrando que el fútbol es mucho más que un deporte. Es una de las expresiones culturales más exitosas que haya producido el continente.

Fuente:

Daniel Schteingart, "¿Por qué Sudamérica es tan buena en fútbol?", publicado en El Atlas el 10 de junio de 2026

elatlas.substack.com/p/por-que-sudamerica-es-tan-buena-en

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