La propagación del virus COVID-19 tiene un efecto devastador entre los creadores y trabajadores y trabajadoras de cultura. Festivales, conciertos, obras de teatro y ferias han debido cancelar o postergar las funciones para proteger a asistentes y los propios trabajadores del contagio del virus, “trabajadores que trabaja en su mayoría de manera independiente”, y que autogestionan sus proyectos.

Los datos son duros, y es que salas de teatro o cine vacías es igual a una parte muy fuerte de la economía mendocina que cae en picada. Siendo Mendoza una Provincia llena de oferta cultural que en conexión a la gran cantidad de turismo representa una fuente de trabajo que en tiempos normales suma y mucho a las arcas mendocinas, pero volviendo al trabajador cultural o a la persona que vive del arte y no por arte de magia, es el que se queda sin ingreso genuino. 

Actores que todas las semanas se suben a las tablas de teatros ya sean de mucha o poca capacidad, se encuentran en el problema de que su ingreso semanal se terminó hace días cuando se decreto esta cuarentena, al músico le paso lo mismo y ni hablar de productores que tenían programados sus espectáculos o proyectos y ya habían realizado un gasto de diseño o pauta publicitaria, y es que el virus nos hace sentir en carne propia que no solo se vive de ser empleado publico o maestro o quizás empleado de comercio donde el estado hoy presente trata de contener algo loable en estos tiempos. 

No todo es poner al protagonista en víctima, esta pandemia nos enseña que sin el plan A no funciono deberíamos tener el plan B y hasta el C, teniendo como norte que la sociedad aislada consume mas arte o cultura desde sus casas, comenzando a pensar una idea de “Teatrix” mendocino donde podamos ver las obras virtual, o tener todas las producciones musicales debidamente inscriptas y que se puedan escuchar por vías redes y así tener mayores reproducciones de obras de músicos y poder acceder a algún resarcimiento que no solo sea reproducciones en canales como youtube. 

Este virus además de miedo proclama nuevas ideas para sostener una economía que necesita de caminos que contengan y que sean productivas a los que protagonizan esta película que quizás termine pronto.