La creatividad humorística aparece con una velocidad sorprendente, inclusive ante hechos dramáticos.

Quien de nosotros no ha recibido mensajes de whatsapp en los que se burlan de distintas situaciones ante la aparición de la pandemia del coronavirus, o se mofan de los sempiternos rebeldes de la ley, esos que de alguna manera nos perjudica a todos o nos pone en riesgo

Días atrás se conoció un hecho de esos que de tan perverso y absurdo, no deja de sorprender la calidad de algunos humanos.

En Tandil, provincia de Buenos Aires, un empresario, Gustavo Cardinale, transportaba de modo clandestino en el baúl de su auto a la mujer que cumplía servicios domésticos en la casa del country  Sierras de Tandil.

Aunque podría caberle la figura penal de privación ilegítima de la libertad, a este sujeto sólo se le abrió una causa por violación del artículo 205 del Código Penal que establece la prisión de 6 meses a 2 años por «violar las medidas adoptadas por la autoridad competente para impedir la introducción o propagación de una epidemia”. Asimismo, y aunque la pena no tenga la gravedad que pudo tener, el hacerlo público debería servir como sanción ejemplar-

Mientras avanza la pandemia y aunque cobra miles de vidas, el humor persiste y cada día atestan con videos, mensajes y posteos que le agregan una dosis de alegría cuando no de fastidio.

Muchos de esos videos, y en ocasión de delatar la conducta insolidaria e irresponsable de los que violan el DNU que dicta el aislamiento preventivo social y obligatorio, se usa un fragmento –imperdible- de la comedia “Esperando la Carroza” de Jacobo Langsner. En ese inolvidable largometraje, una breve escena muestra al actor Luis Brandoni, señalando a Darío Grandinetti y diciéndole a Juan Manuel Tenuta “Ahí lo tenés al pelotudo”

El celebrado y talentosísimo Luis Brandoni fue entrevistado hoy en Canal 13 por Mónica Gutierrez, y tal como podrán constatar en el audio –aquellos que pueden escuchar- el actor se siente incómodo ante la pregunta inocente de Gutiérrez que lo consulta si el encierro durante estos 17 días lo pasaba en soledad.

Entre el titubeo de una confesión inconveniente –confesión que en otra ocasión sería natural- y el esfuerzo por él y por la propia conductora de enmendar u omitir esa respuesta, se hizo tan evidente que bien se puede confundir la entrevista televisiva con el guión de un sainete.

A confesión de parte, relevo de prueba

-Estoy sólo- dijo Brandoni y continuó, pero todos los días viene la mujer que me ayuda. Luego, para intentar componer lo que estaba confesando, contó que era la esposa del encargado del edificio y hacía 17 años que trabajaba con él. Un verdadero furcio. Un verdadero furcio fue lo que siguió, tratando de decir que en realidad él hacía las cosas que estaban permitidas en esta situación. Hasta un carraspeo de Mónica Gutiérrez hizo más elocuente la declaración inoportuna que Luis Brandoni pronunció.

Pero el tema de fondo, es que más allá que puedan mofarse ahora de la extraña explicación que atisbó dar, alguien que ha sido Diputado Nacional, figura pública de indiscutido talento, pero polémico en la enfática defensa del gobierno anterior, seguramente obliga a algún fiscal para actuar de oficio, y seguramente el remate de esta nota es tan obvio como la falta de responsabilidad y solidaridad del actor. Ahí lo tenés al pelotudo