Malvinas: Memorias de una guerra y sus secuelas en la Argentina actual
A 43 años de la guerra, se estima que entre 300 y 500 veteranos se han suicidado desde el fin del conflicto. El reciente suicidio de Pedro Roberto Bevans en veterano de la Guerra de Malvinas, ha reavivado el debate sobre las secuelas que dejó el conflicto de 1982.
El reciente suicidio de Pedro Roberto Bevans, ex veterano de la Guerra de Malvinas, ha reavivado el debate sobre las secuelas que dejó el conflicto de 1982 y la atención que reciben quienes participaron en él. Según el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, Bevans padecía una enfermedad crónica y sufría de depresión, condiciones que se vieron agravadas por lo que describen como una política de abandono por parte del PAMI.
Este trágico desenlace nos obliga a reflexionar sobre el trato que reciben los excombatientes, muchos de los cuales han sido víctimas del olvido estatal y la indiferencia social. A 43 años de la guerra, se estima que entre 300 y 500 veteranos se han suicidado desde el fin del conflicto. La falta de contención psicológica y el desamparo por parte de las instituciones que deberían garantizar su bienestar son una deuda pendiente que el país sigue sin saldar.
Un Conflicto Desigual y la Estrategia Desesperada de la Dictadura
La Guerra de Malvinas, que se libró entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, fue una decisión desesperada de la última dictadura militar argentina, que intentó recuperar legitimidad en un contexto de crisis económica y creciente rechazo popular. Buscaban capitalizar el sentimiento nacionalista y unir a la población en torno a una causa común, sin prever las consecuencias de enfrentarse a una potencia como el Reino Unido.
El saldo del conflicto fue devastador: 649 argentinos murieron en combate, muchos de ellos jóvenes soldados sin experiencia ni preparación adecuada. Por su parte, el Reino Unido sufrió 255 bajas.
El desequilibrio militar entre ambas naciones era evidente. Mientras Argentina contaba con un ejército compuesto en gran parte por conscriptos con equipamiento anticuado, el Reino Unido tenía una de las fuerzas armadas más avanzadas del mundo, con una flota de portaaviones, submarinos nucleares y el respaldo logístico de sus aliados.
Chile, bajo la dictadura de Augusto Pinochet, jugó un papel clave en la derrota argentina al brindar apoyo estratégico a Gran Bretaña. Facilitó información sobre movimientos militares argentinos y permitió que el Reino Unido utilizara su territorio para operaciones de inteligencia. Irónicamente, años después, cuando Pinochet fue arrestado en Londres en 1998 por crímenes de lesa humanidad, el gobierno británico impidió su extradición a Chile, protegiéndolo de ser juzgado en su país, nobleza obliga.
Thatcher, Milei y el Olvido de los Veteranos
Uno de los episodios más trágicos de la guerra fue el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, ordenado por la entonces primera ministra británica, Margaret Thatcher, quien debió ser juzgada por crímenes de guerra, debido a que el ataque, realizado fuera de la zona de exclusión, causó la muerte de 323 argentinos, casi la mitad del total de bajas del conflicto. Este acto bélico, ampliamente cuestionado, marcó un punto de quiebre en la guerra y selló el destino de la derrota argentina.
A pesar de este antecedente, el presidente Javier Milei ha elogiado a Thatcher en varias ocasiones, llamándola "una de las grandes líderes de la historia de la humanidad". Sus declaraciones han generado indignación en los excombatientes y en amplios sectores de la sociedad que ven en Thatcher a una de las principales responsables de la tragedia de Malvinas.
Milei no solo admira a Thatcher por su postura bélica, sino también por su modelo económico, basado en la privatización de empresas estatales y la reducción del rol del Estado en la economía. Estas políticas llevaron al Reino Unido a una crisis social en la que millones de británicos vieron dispararse el costo de los servicios esenciales.
En el ámbito local, la vicepresidenta Victoria Villarruel ha reivindicado públicamente la dictadura militar, defendiendo a represores condenados por crímenes de lesa humanidad. Su postura ha sido motivo de controversia, ya que minimiza el terrorismo de Estado que gobernó Argentina entre 1976 y 1983, el mismo que envió a miles de jóvenes inexpertos a luchar en Malvinas sin la preparación ni los recursos necesarios.
Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, generó un escándalo al sugerir que Argentina podría haber entregado las Islas Malvinas a la farmacéutica Pfizer a cambio de vacunas contra el COVID-19. Sus declaraciones, que luego intentó relativizar, reflejan la falta de compromiso con la soberanía nacional por parte de quienes hoy ocupan altos cargos en el gobierno.
El Olvido de los Verdaderos Héroes
Mientras las máximas autoridades del país elogian a Thatcher y relativizan los crímenes de la dictadura, los veteranos de Malvinas continúan siendo ignorados. La muerte de Pedro Bevans es un recordatorio de la deuda histórica que Argentina mantiene con ellos. El abandono estatal, la falta de asistencia médica y psicológica, y la indiferencia social han llevado a cientos de excombatientes a la desesperación y, en muchos casos, al suicidio.
El suicidio de Pedro Roberto Bevans, ex veterano de la Guerra de Malvinas, ha reavivado el debate sobre las secuelas que dejó el conflicto de 1982.
A 43 años del conflicto, el verdadero homenaje a los héroes de Malvinas no es solo recordarlos en los actos oficiales, sino garantizarles una vida digna, con acceso a salud, vivienda y trabajo. Porque la guerra no terminó en 1982: para muchos, sigue librándose cada día, en el silencio de su soledad y en la ausencia de un Estado que los proteja.