Informe de CAME: las ventas minoristas pyme cayeron 1,2% en mayo y acumulan una baja del 3,1% en 2026
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa advirtió que el consumo sigue debilitado pese a una leve mejora mensual. Los rubros esenciales sostienen la actividad, mientras los comercios enfrentan menores márgenes y mayores costos.
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron en mayo una caída interanual del 1,2% a precios constantes, según el Índice de Ventas Minoristas Pyme elaborado sobre una muestra de 1.156 comercios de todo el país. Si bien el dato mensual mostró una mejora del 1,2% respecto de abril, el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 continúa en terreno negativo, con una retracción del 3,1%.
El informe refleja una economía de consumo fragmentada. Los rubros vinculados a necesidades básicas lograron sostenerse o crecer, mientras que aquellos asociados a gastos postergables continúan sufriendo el impacto de la pérdida del poder adquisitivo.
La mejor performance correspondió a Farmacia, que exhibió un crecimiento interanual del 8,2%, impulsado por la temporada de enfermedades respiratorias, las campañas de vacunación y la demanda sostenida de medicamentos. También mostraron números positivos Perfumería (+2,3%) y Alimentos y bebidas (+0,2%).
En el extremo opuesto, los sectores más castigados fueron Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una caída del 8,9%, y Textil e indumentaria, que retrocedió 5,2%. Ambos rubros comparten una característica: se trata de consumos considerados no esenciales, que suelen ser los primeros en resentirse cuando los ingresos familiares pierden capacidad de compra.
Un consumidor más selectivo
El relevamiento muestra cambios profundos en los hábitos de compra. En alimentos, los comerciantes reportaron una migración hacia segundas marcas, compras más pequeñas y una mayor concentración en productos básicos. Para sostener las ventas, los negocios debieron recurrir a promociones permanentes, descuentos en efectivo y planes de financiación.
Los rubros asociados a gastos postergables continúan sufriendo el impacto de la pérdida del poder adquisitivo.
La misma lógica se observa en otros sectores. En calzado y marroquinería, por ejemplo, crece la tendencia a reparar productos usados antes que reemplazarlos.
En ferreterías y materiales para la construcción, la demanda se concentra casi exclusivamente en refacciones menores y tareas de mantenimiento doméstico, mientras la paralización de numerosas obras públicas y privadas limita las operaciones de mayor volumen.
Costos en alza y rentabilidad bajo presión
Más allá de las diferencias sectoriales, existe un denominador común en los testimonios de los comerciantes: la creciente presión sobre la rentabilidad.
El aumento de tarifas, alquileres, costos operativos y precios mayoristas aparece de manera recurrente en todos los rubros. A esto se suman problemas de financiamiento, demoras en las cadenas de pago, competencia informal y una mayor presencia de productos importados en algunos segmentos.
Como consecuencia, muchos comercios optaron por liquidar stock, reforzar las ventas online y apoyarse en eventos masivos de comercio electrónico para sostener el movimiento. En perfumería, por ejemplo, las ventas digitales crecieron más de 35% interanual impulsadas por el Hot Sale y las compras anticipadas por el Día del Padre.
Más pesimismo que recuperación
El relevamiento también expone un deterioro en la percepción de los comerciantes sobre la situación actual. El 45,1% consideró que su negocio atraviesa una situación peor que la del año pasado, mientras que apenas el 48,2% habló de estabilidad. Este último porcentaje cayó más de cinco puntos respecto de abril.
De cara al futuro, las expectativas aparecen divididas. Casi la mitad de los consultados (48,4%) cree que dentro de un año la situación será similar a la actual; un 38,8% espera una mejora y un 12,8% anticipa un empeoramiento. Sin embargo, cuando se consulta sobre inversiones, predomina la cautela: el 59,4% considera que no es un buen momento para destinar capital al negocio.
Un mercado que aún no encuentra impulso
Los datos de mayo dejan una señal ambigua. Por un lado, la mejora mensual muestra que el consumo dejó de profundizar su caída. Por otro, la retracción acumulada del año y el predominio de ventas concentradas en bienes esenciales revelan que la recuperación del mercado interno sigue siendo frágil.
Mientras los hogares continúen priorizando gastos básicos y los comercios enfrenten márgenes cada vez más ajustados, el desafío para las pymes será sostener la actividad en un escenario donde la estabilización económica todavía no se traduce en una recuperación generalizada del consumo.








