Por varias razones soy quien defiende la integración latinoamericana, sobre todo el fortalecimiento del Mercosur, el ingreso de nuevos socios al Mercosur, la normalización de las relaciones del Mercosur con Bolivia y Venezuela, y con otros aspirantes a integrar el bloque.

Por más fuerte que sea la economía brasilera, hoy en el mundo que vivimos la integración es un elemento distintivo de nuestra competitividad. Hoy la industria exige una escala, tecnología de punta, inversión. No vamos a recuperar la capacidad competitiva si no sumamos esfuerzos para reinsertar a nuestras economías en el nuevo escenario global.

Tenemos que mirar hacia el futuro y los nuevos desafíos y oportunidades que aparecen. Tengo miedo que no aprovechemos las oportunidades que se abren ante nosotros, no solo porque hay un alineamiento de propósitos con respecto a la integración de presidentes progresistas que pueden ver este siglo cono un siglo virtuoso para nuestra región.

América del Sur tiene absolutamente todo lo que el mundo necesita. Tiene litio, suelo, viento, sol, América del Sur produce combustible, abundante agua, combustibles fósiles que durante un tiempo serán fuente importante de energía, incluso en la transición ecológica.

Estamos enfrentado problemas coyunturales, cada uno a su manera. Brasil heredó un desequilibrio presupuestario muy grave del gobierno anterior. Argentina tiene sus problemas, inflación alta, falta de divisas, pero Sergio, en estos problemas que estamos enfrentado coyunturales no pueden ser una excusa para no enfrentar el desafío de integración en el mediano y largo plazo, que representará una solución robusta para el desarrollo sustentable en el largo plazo.

No se trata de la idea del ministro Pablo Guedes de una moneda única, se trata que avancemos en instrumentos previstos y que no funcionaron bien, ni el pago en moneda local, ofrecer una garantía de que podamos avanzar en el comercio de la manera en que el presidente Lula y el presidente Alberto Fernández pretenden.

Como dijo mi colega sergio Massa, se cayó un 40% el comercio entre nuestros países y no fue por razones competitivas, no fue por el hecho que los argentinos hayan dejado de comprar productos brasileros o los brasileros hayan dejado de comprar productos argentinos.

El comercio cayó por una situación que no fue enfrentada que es establecer un tipo de sociedad debido a nuestra coyuntura que permita que Argentina vuelva a comprar y Brasil vuelva a compra y que se reestablezca. Intentar recuperar una parte de eses tiempo y esos recursos. Tenemos que tener mucho ingenio y establecer un tipo de relación que pueda servir de modelo para la relación de Brasil y argentina hacia otros países del Mercosur.

El Banco do Brasil financiará las exportaciones por emisión de cartas de crédito para ofrecer la garantía de que en las relaciones comerciales habrá dos países, Argentina de un lado y Brasil del otro, garantizando los créditos recíprocos con base en algún activo real convertible.

Le dije a Sergio Massa que si encontramos la ecuación que cierre, si encontramos esta solución, no tendremos dificultades de llegar a niveles de financiación que nos permitan que Argentina respete los compromisos firmados y que logre orientar sus problemas de corto plazo.