La libertad de sospecha es inembargable. Cada cual puede inferir sin impedimentos. Pero sabemos que racional es comenzar por los datos, aunque esos datos puedan ser inexactos y de imposible constatación.

Pendiente en claro descenso. Como sabemos, la pendiente en estadística es la inclinación de un indicador, positivo o negativo, según hacia donde se mueva el plato de la balanza, y siempre en relación a lo que pretendamos evaluar.

Con legítima razón a esta altura se estará preguntando, si es que llegó hasta aquí, por qué tanto prolegómeno. Y la respuesta es que mientras más información recibimos, más dudas se hacen lugar en nuestras mentes.

Una de las muchas preguntas que acompaña a esta Pandemia es ¿tendrá alguna consecuencia concreta que pueda ser un beneficio para la humanidad? La primera respuesta que surge, casi de modo instintivo es: no.  Tal vez eso sea más producto de la reacción que de la reflexión. Pero persistir en atribuirle demasiada adversidad también nos acerca al riesgo de inmovilizarnos, y no sería conveniente, ya que quizá adelgazar puede ser un buen recurso para la salud de  muchos, pero la inanición sólo sirve para apresurar la muerte

Una de las muchas célebres sentencias  de Einstein dice que la única vez que la imaginación tiene mayor peso relativo que el conocimiento es durante las crisis. Pero es incontestable que la imaginación es también consecuencia del conocimiento.

La característica universal de esta situación la transforma en insólita, y aunque no es la primera, es la primera en la que todos y todas, simultáneamente en todo el globo, padecemos una misma amenaza y con de un tenor similar. Esto gracias a la mediación tecnológica, esa misma que cada vez distancia más a las élites ilustradas de nosotros, los usuarios ignorantes.

Cada información que absorbemos nos nutre de alguno de estos dos elementos: confusión  o más certeza de que hay que vivir con miedo.  Ambas conspiran contra la salubridad social e individual, más allá de que cada cual tenga mejores recursos para evitar el daño

El apuro que nos empuja a la mayoría es por restablecer las condiciones de vida y sociedad anteriores, y es una incontable cantidad de mensajes, pronunciados por expertos, pseudo expertos y agoreros que señalan con énfasis que no hay retorno posible a iguales condiciones de vida.  O sea, es la prolongación del miedo. Esto podemos comprarlo sin exigir factura pero también podemos llevarlo al análisis individual, familiar, vecinal,  grupal, tribal, social.

Los números sueltos son objetos inertes, pero cuando se acomodan, y dan cuenta y objetivan un propósito se vuelven datos. Los datos así, desnudos y prolijos (y revisados) sirven de cimiento para construir historia,  proposiciones, elucubraciones, comparaciones y traducir eso en información útil.

Una primera conjetura es que el fenómeno de la globalización, definitivamente es materia de globoflexia, esa disciplina entre artística y lúdica en la que con globos se arman figuras, pero de ninguna manera preserva la forma de esfera que nos remite el globo terráqueo. Multiforme, desigual, con extremidades antes no advertidas y también con patas cortas. La elocuencia de las diferencias entre los Estado-naciones se torna irreductible y desinfla las aseveraciones indicativas de que seríamos aquella aldea global pero en todos los aspectos.

Un próximo vecino al país que dio origen a esta pandemia, sigue invicto. Vietnam, ese nombre que a los adultos nos suena aunque involuntariamente de tanto haberlo escuchado, pudo establecer una política integral que hasta hoy les ha permitido impedir que el Covid 19 sea asociado a los decesos. Sí. Una rígida política de impedir el ingreso de turistas, impuesta con prontitud y severidad es una de las razones. Pero que ese país, víctima de una de las guerras más extensas del siglo XX, haya podido celebrar durante años una tasa de crecimiento formidable, y ahora pueda exhibir con orgullo el perfecto círculo que simboliza el cero, es para tener muy en cuenta.

El caso de Argentina también tiene índices muy alentadores, no de la magnitud de Vietnam, pero alentadores al fin. Así también como revela que la concentración de actividades y demográfica, es perjudicial para la salud nacional. Ese podría ser un buen disparador para repensar alguno de los muchos proyectos para descentralizar la administración del poder estatal, sea trasladando la Capital Federal (administrativa, legislativa, judicial, ejecutiva) hacia otra región, provincia o ciudad, o alguna de las muchas otras opciones para distribuir las fuerzas productivas en distintas localidades.

Regresando al pensamiento recurrente y despojándolo de fantasías (esas tan auspiciosas que parece que hemos sacado boleto directo al paraíso sin escalas), en lo cercano y bien de cabotaje, hay datos que no podemos soslayar, y fundamentalmente los dirigentes, representantes de los intereses del Pueblo deben anotar, atender y considerar

Sin una intención indulgente ni una bucólica, trataremos de abordar la cosa pandémica, ignorando esos otros datos que abundan y asustan, como la deuda contraída por la provincia de Mendoza que es significativamente mayor al dato que nos habían contado al despedirse el anterior gobernador. Tampoco vamos a detenernos en el análisis del elevadísimo interés (y en dólares) que se pactó y que ahora están trabajando para ver cómo salir del atolladero y cómo poder afrontar esas acreencias y pagar sueldos y aguinaldos.  En cambio vamos a concitar la atención sobre los números de lo que solemos llamar “seguridad” como problemática, siendo que la “inseguridad” era la preocupación que lideraba todos los rankings antes de esta pandemia.

Según informa el Ministerio Público Fiscal de Mendoza, comparando el mes Abril 2019 con el último Abril, hay notorio descenso en delitos en general pero un incremento en uno en particular: Abuso sexual con acceso carnal.  En términos porcentuales, este delito específico, durante el aislamiento social obligatorio, se ha incrementado un 21%.  Este índice revela que lejos de ser una problemática en vías de superación, enciende una alarma. Hay que actuar con mayor eficiencia y dar mejores herramientas que las pensadas hasta hoy.

El discurso grandilocuente se aleja cada vez más de las acciones que permitan impedir el sufrimiento de esta  tremenda experiencia.  Y es requisito sine qua non arbitrar para resolver esto, ya que el incremento de los abusos bien puede poner a la víctima en una situación de total indefensión, en parte, debido a las medidas que se toman para evitar contagios de un virus que es infinitamente menos lascivo, cruento y letal que los que acometen los abusos y que los que nada hacen para evitarlos.

Un dato para analizar y ojalá no sea la esquiva suerte, es que el incremento de este delito (abuso sexual) se produjo en 3 de las 4 circunscripciones judiciales. En la Tercera (que comprende la Zona Este), los índices son inversos. De 4 casos que hubo en abril 2019 a ninguno en 2020

Para quienes somos legos en materia de seguridad y criminalidad, nos resulta inexplicable lo ocurrido en el resto de los delitos según su tipificación.

Homicidios exhibe un descenso porcentual significativo en todas las circunscripciones  ¿podrá atribuírselo a la mayor presencia policial en las calles?. 13 casos en Abril 2019, 7 en el último mes. Robos agravados con y sin armas (dos categorías distintas) se redujeron de modo muy significativo, 72% menos de hechos denunciados. Y en cuanto a robos y hurtos de vehículos la reducción es de 285 en 2019 a 136 en el mismo mes de 2020

Sería irresponsable pretender conclusiones, ya que no es tiempo de respuestas improvisadas sino de realizar las preguntas correctas. ¿Cuántos de los datos que sugieren un beneficio para la sociedad durante este confinamiento podrán repetirse?. La política. Los políticos. La dirigencia empresaria.  Los líderes religiosos. Los sindicalistas. Los académicos. Los intelectuales. Los actores sociales ¿están analizando las diferencias ostensibles que se producen con y sin cuarentena?

Y como sociedad, las preguntas a formular son tantas y de tal magnitud que exceden la posibilidad de tiempo y espacio asignado para esta columna, para este espacio, pero como botón de muestra voy a manifestar una sola: VOS ¿me prestarías el respirador un ratito?