«Pido que el examen se adapte a mi condición”, reclama estudiante con discapacidad a la que desaprobaron 13 veces en una universidad entrerriana.

 

Noelia Romero Pared tiene 31 años y estudia la carrera de Derecho en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción del Uruguay. De una currícula de 40 materias tiene aprobadas 39. El detalle es que esa única materia pendiente (Práctica Forense III) ya la ha rendido sin éxito 13 veces y la reiterada desaprobación estaría relacionada con la incompatibilidad existente entre la forma de evaluación y su discapacidad.

“Tengo cuadriparesia espástica, una parálisis cerebral que afecta severamente la motricidad de brazos y piernas. La mayoría de la currícula la hice de forma oral, con trabajos prácticos o ayuda de mis compañeros, pero no tuve demasiadas complicaciones hasta que apareció Práctica Forense III, una materia netamente práctica de redacción de escritos, en el cual dan un múltiple Choice que recién logré pasar la décimo tercera vez, pero no pasé los escritos”

La facultad se llevó empatía a marzo:

Las autoridades se llaman a silencio. Nadie responde y si lo hacen, prometen el oro y el moro pero después en la práctica eso no está, comenta Noelia. Respecto al docente, intenté hablarlo, pero me dice ‘vos no tenés coronita’, ‘querés sacar ventaja de tu condición’, ‘te estás victimizando’.

El reclamo de Noelia es muy claro: “Pido que el examen se adapte a mi condición y no yo al examen. Pertenezco a un colectivo de personas con discapacidad que estamos en situación de vulnerabilidad. Por lo tanto, nunca voy a ser igual al resto, como me dicen en la facultad. Lamentablemente no soy igual a los demás, tengo dificultades motrices, lesiones y dolores musculares de los que no me voy a recuperar nunca. Entonces, planteo que se utilice el ajuste razonable contemplado en el Art. 24 de Educación Inclusiva de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Desde UCU me preguntan cuáles son los ajustes que necesito y les digo que los dice la convención; no me corresponde a mí decírselos, más allá de que he presentado notas acompañada por el equipo que me atiende, profesionales de Educación Inclusiva y mi abogada, planteando las posibles modalidades y UCU no responde. Pero dejo en claro que no es responsabilidad mía, sino de la institución. No puedo hacerme cargo del prejuicio que el docente o la universidad puedan tener”.

La estudiante de Abogacía señala: “Si el problema es mi capacidad para pasar un examen, como cuestionaron, esto hubiese sucedido en primer o segundo año, no en la última materia de una carrera. Además, pedí que se concedieran tutorías en tres instancias y las atravesé; no es que fui al examen pensando que me iban a aprobar sin prepararme, sino todo lo contrario, y así y todo no logro pasarlo”.

Noelia concluye: » No necesito parecerme a nadie para recibir el premio de ser incluida. La inclusión es un derecho y acá hay una vulneración que irónicamente me está pasando en una Facultad de Derecho. Me llevó dos años de terapia tomar la decisión de hacer la denuncia pública”.

 

Fuente: El analista