La incompletud de la memoria completa
Cada 24 de marzo, desde 1976, es igualmente significativo. Pero, por cuestiones que no vienen al caso detallar, los nodos que marcan las décadas y los lustros parecen destacarse más, y quiere la historia que los 50 años del golpe cívico-eclesiástico-militar, el medio siglo del comienzo de la última dictadura, nos encuentre con un gobierno nacional y varios gobiernos provinciales negacionistas.
El actual gobierno, responsable de una política social y económica heredera de aquella que impulsó e impuso la dictadura, y con algunos rasgos de su política de seguridad también similares a la de hace medio siglo, pretende viciar la historia de vacíos, entre otras cosas, desfinanciando espacios destinados a la memoria y minimizando las responsabilidades de los represores y sus cómplices, además de promover eso de la "memoria completa", un concepto que hace aguas por todos sus costados y con el que se favorece el reduccionismo al que, por supuesto, quieren arribar.
Por Alejandro Frías |
Instalar el debate respecto de la última dictadura sólo en torno a la "memoria completa" es llevarlo a su mínima expresión, vaciando de contenido lo que significan el comienzo de la persecución política en 1975 (con la consecuente desaparición forzada personas), el 24 de marzo de 1976 y todo lo que vino después. Y este reduccionismo, sumado a otros, como el de debatir la cantidad de desaparecidos, por supuesto, le sirve a cualquier negacionista.
Memoria Completa: un concepto que hace aguas por todos sus costados y con el que se favorece el reduccionismo al que, por supuesto, quieren arribar.
Anclar las discusiones en tales terrenos impide, o al menos dificulta, una mirada global de lo que fue la dictadura y de los delitos que durante ella cometieron las fuerzas armadas y sus cómplices civiles y eclesiásticos, logrando así una escisión que anula la posibilidad de Memoria, Verdad y Justicia, en oposición a aquella simplista "memoria completa", en donde no es que casual que estén ausentes la Verdad y la Justicia.
Con esa impostura de la "memoria completa", sus defensores pretenden invisibilizar todos los delitos cometidos durante la dictadura, que, en una enumeración no exhaustiva, incluyen un plan sistemático de detención ilegal y desaparición de personas, campos de detención, fusilamientos y simulacros de fusilamientos, vuelos de la muerte, torturas (físicas y psicológicas) y apremios ilegales, violaciones de mujeres y varones, apropiación de niños y niñas, robo de las propiedades de los detenidos y asesinados, estatización de la deuda privada, abusos contra los soldados en la Guerra de Malvinas, la mismísima Guerra de Malvinas, considerada prácticamente un suicidio en el Informe Rattenbach, desmantelamiento de la industria nacional, coacción sobre empresarios no cómplices, persecución de cualquier persona disidente, incluyendo curas en la opción por los pobres, y varios más.
Por todo esto, cuando de la boca de algún mandatario nacional o de algunos provinciales y de las campañas de propaganda del olvido que estos gobiernos impulsan emerge la incompletud de la "memoria completa", no estamos más que ante la pretensión de bastardear la lucha de los organismos de Derechos Humanos y ocultar la verdadera Memoria, y esto es, en sí mismo, otro delito.








