La democracia que supimos conseguir, a 50 años del golpe cívico-militar.
Conmemoramos 50 años de aquel fatídico 24 de marzo de 1976, el más cruel de los golpes cívico-militares que hasta ese momento había conocido nuestro Pueblo. ¿Cómo "sentimos" hoy el aprendizaje que nos dejó?.
Esta forma antidemocrática de dirimir los problemas políticos en nuestro país se había iniciado en 1930 y, sistemáticamente, nos acostumbramos a ella hasta que llegó la última Dictadura (1976-1983), la más despiadada y cruel de todas las padecidas hasta ese momento. De este hecho pudimos, como Pueblo, procesar muchos aprendizajes, me quedo para analizar en este escrito el que considero el más importante, la democracia como una forma de vivir cotidianamente.
La democracia que supimos conseguir, a 50 años del golpe cívico-militar.
Abordar la democracia como un sistema de convivencia (y no sólo como un método para elegir gobernantes) implica verla como una forma de vida basada en el respeto, la igualdad y la comunicación cotidiana. Algo nada fácil luego de muchos años de interrupciones militares y, fundamentalmente, de la experiencia horrenda que significó la última.
El reconocido politólogo italiano Giovanni Sartori nos dice "La democracia es un sistema en el que nadie puede autoinvestirse en el poder, ni nadie puede detentarlo de forma irrevocable" (¿Qué es la democracia?, 1987). Sartori subraya que la democracia es una "etocracia", un sistema que necesita de valores éticos y de la opinión pública para sobrevivir, no solo de votos.
Luego de 50 años, con muchas dificultades de diversa índole política, social y económica, hemos sostenido la democracia, aprendido a creer en ella como una forma de relacionarnos los argentinos. Las distintas generaciones, aquellas que vivieron el golpe militar y aquellas que no, han fortalecido la necesidad de no caer nuevamente en la supresión de nuestros derechos y libertades, en la represión institucional y en la arbitrariedad de la ley.
Sin embargo, a medida que nos alejamos de aquel periodo nefasto 1976-1983, la lección democrática parece no tener la misma efectividad, lo que no significa que haya perdido su valor definitivo para los argentinos.
Un trabajo de investigación reciente realizado por Pulsar.UBA (Observatorio de la Universidad de Buenos Aires especializado en la opinión pública) sobre estudiantes secundarios: valores, política y democracia, nos indica que en una escala de 1 a 10, la importancia de vivir en democracia alcanza 8,25 mientras que la evaluación sobre cuán democrática es hoy la Argentina es menor (6,83). Como se puede observar la Generación Alfa cree en la democracia pero son más críticos respecto de su funcionamiento.
La investigación continúa indicando que el 54% de los estudiantes estima que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, sin embargo, un 15% considera que en algunas circunstancias un gobierno autoritario sería preferible, un 10% declara que le da lo mismo el tipo de régimen y el 21% no sabe o no contesta.
En la misma línea una encuesta de Zuban-Córdoba (marzo 2026) observa que un 66,6% sostiene la democracia frente a otras formas de gobierno pero pierde solidez como experiencia cotidiana. Un 48,6% evalúa que la democracia argentina actual funciona inadecuadamente frente a los que opinan que funciona bien 42%.
Frente a estos datos es importante estar atentos, la lección democrática no debe perder esa efectividad que supo conseguir en los primeros años pos-dictadura. Nos cabe la responsabilidad como ciudadanos, y al Estado también, de transmitir a los más jóvenes la importancia de conmemorar el día de la memoria, por la verdad y la justicia, como un hito para la convivencia democrática de los argentinos.








