Adrián Sorrentino actor, cantante, bailarín de tap, director y docente. Se formó en Buenos Aires y en New York.

Escribe, actúa y dirige sus propios unipersonales de café concert: Divino diván, Noches de concert más!), Pastiche, Puro Concert, Sorrentime y Picado Fino -actualmente en cartel, entre otros.

Sorrentino se destacó en el teatro para niños, con obras como Ram Pam Pam, Uno, dos, tres ¡ya!, y como  actor dramático mostró su talento en las obras Das Buch der Zeit -dirigida por Lucas Olmedo-; Acasusso, con dirección de Walter Neira

En 2017 despuntó su experiencia en comedia musical en SORPresas, obteniendo un Premio Hugo al Teatro Musical Federal en la categoría Mejor Intérprete Masculino. Ese mismo año obtuvo, también, el Premio Raíces.

¿Cómo es la vida hoy de una persona como vos, que tiene por actividad la enseñanza o actuar en escenarios?

Fue todo muy repentino, terminé mis actividades del 2019 en diciembre y en el mismo mes comencé mis compromisos del 2020, no tomé vacaciones y empecé con todos mis talleres. Y en el mismo momento explotó todo este tema de la pandemia. De igual manera los años me han dado agilidad para entender las circunstancias que nos rodean, y el arte te da la posibilidad de reinventarse, bajar la ansiedad y re ordenar todo. Hay cosas que se puede hacer virtual y otras que no, el teatro es imposible hacerlo on line, me enfoqué más en clases de canto, además me gusta las propuestas de notas, vídeos y poder participar me gusta mucho.

Es muy difícil la situación, se corta todo ingreso económico en este contexto que parece una película.

¿Sabías del uso de las herramientas virtuales o tecnológicas para trabajar o te has ido adaptando?

Me adapté bien a pesar de ser un poco ajeno a esto de la tecnología, pero como dicen “cuando el agua te toca el culo se aprende a nadar”, descubrí un mundo maravilloso en lo virtual, y de repente descubrí que podría haber sido muy útil hace tiempo con alumnos que tengo de otros departamentos alejados de ciudad y que podrían haber tomado clases virtuales siempre no sólo ahora. Doy clases a casi todos mis alumnos pero además grabo videos porque se entiende que no todos pueden manejar herramientas virtuales.

¿Cómo visualizas el futuro de la actividad artística?

Veo que todo será de a poco, dándonos confianza entre los artistas y el público, que no será tan útil a nivel económico pero si servirá para seguir en actividad y mostrar nuestro trabajo. Hasta que la gente pueda ocupar sus butacas normalmente, teniendo como premisa que donde entraban 40 personas ahora serán 8, pero lo hare igual, e iremos sumando más gente según el contexto. De esta manera ver como vuelve el público a ocupar salas y nosotros los escenarios.

Hay que pensar en los países que se han levantado de la nada, nosotros estamos luchando contra algo devastador pero hay que seguir para delante, teniendo en cuenta algo que me parece horrible, y es que estamos esperando la cifra de muertes, como si fuéramos números, y  en vez de esto,  podríamos llevar esperanza y ayudar a las familias que padecen esta situación de dolor.

Este panorama, como algunos dicen, ¿Será para mejor, para crecer como personas?

Van a pasar tres cosas, hay personas que van a salir transformadas para bien, otras van a salir muy enojadas y hay gente que  no saldrá ni para bien ni para mal, ya que están acostumbradas a estar solos en sus casas. Ojala todo sea para bien, para poder revisarnos como personas,  tomar coraje y ver que nos pasó en estos días, observando nuestra propia curva, a que picos llegue, si para arriba o para abajo. Ver como manejamos la soledad y la incertidumbre es lo ideal, el arte se va a manifestar rápidamente y sucederán cosas maravillosas.

¿Tenés pensado que es lo primero que vas a hacer cuándo se pueda salir?

Lo primero que voy a hacer es reunir a mis grupos y retomar la docencia,  ayudar a que todo poco a poco vuelva a su ritmo, reconstruir mi vida, la profesional y personal, tener contacto con mi público y alumnos, reconstruirme pero desde adentro.

Por: Fernando Cascino