A escasas horas de terminar el año 2022, en el que la Selección se consagrara Campeón del Mundo (de fútbol) por tercera vez, se apagó la voz de uno de los periodistas deportivos de Mendoza más consagrado, Hugo Heriberto «Cacho» Cortez Atienza, más conocido como Cacho Cortez.

Dedse la década de 1970, Cacho Cortez es parte inseparable del deporte de Mendoza, desde el periodismo. Nació en San Juan pero Mendoza fue su lugar.

Cuando la radio era el medio dominante, formaron un equipo de transmisiones junto a Jorge Germán Ruiz, en relatos y a Santos Humberto Giunta, uno de los locutores más consagrados de los medios electrónicos en Mendoza. Lamento no conservar con rigor aquella etapa de mi infancia, pero creo que aquél «Cuatro Producciones se completaba con Chacho Gerrieri, o quizá Hugo Cortez Bruna. Un grupo de periodistas y publicitarios que realizaban transmisiones de fútbol siguiendo a los equipos mendocinos adonde les tocara jugar. Corrijame aquél que tenga mejor memoria y datos.

Imposible no ser autoreferencial porque lo conocí desde mi niñez y a mis 16 años compartí empresa y luego redacción. En 1981 Cacho Cortez era el hombre del deporte en Canal 9, y jefe de la sección en el verdadero (y extinto) Diario Mendoza.

Cada tarde llegaba a la redacción del Diario con su caminar cansino y su attaché bajo el brazo.  Época en la que Diario Mendoza era una opulenta empresa perteneciente al grupo Greco, denominación societaria Prensa del Oeste S.A., primer diario impreso totalmente en offset y con secciones en color.

Sus anteojos negros de carey, como en la canción de Charly Garcia «Cinema verite» le daban un aspecto de hombre mayor cuando aún no alcanzaba los 40 años. Se lo veía siempre junto a su colega Carlos Perlino, con quien compartía una profunda amistad, además del espacio oeste en la redacción y vacaciones en las playas de Maitencillo.

Cacho Cortez fue uno de esos periodistas que pudo brillar en cualquier género de la profesión, por su elevada cultura general, su sensibilidad y su buena pluma, pero quizá, el haber jugado de manera profesional en su querido Independiente Rivadavia, lo inclinó para desempeñarse en el periodismo deportivo.

En la década de 1980 Cacho Cortez trabajaba simultáneamente en tres medios, cuando Mendoza contaba con sólo dos canales de televisión, cuatro emisoras de am y las incipientes fm. Completaba su faena de Canal 9 y diario Mendoza con su participación en radio Nihuil, am 680. Además de ser el referente matinal junto al Cachorro Carlos Marcelo Sicilia en el programa Hola País, desde 1985, desde 1986 y hasta 1989 realizaba la «tira deportiva» que se llamaba «El deporte es así».

Bajo su mirada, primero en el diario Mendoza , luego en Nihuil y Diario Uno, comenzaron muchos periodistas que luego -y hasta la actualidad- gozan de prestigio. Carlos Polimeni, Gustavo Demarinis, Lucio Ortiz, Andrés Gabrielli, Sergio Dimaría, Carmelo Sgroi, Daniel Bibiloni (hijo de su amigo, homónimo) y una nómina mucho más nutrida que sería inabordable en este espacio.

Su estilo apacible, profundo y analítico marcó un estilo como comentarista de las inolvidables transmisiones a partir de la década de 1990 acompañando al «incomparable» Jorge Barbieri, relator bonaerense que desde aquellos años eligió Mendoza para residir.

Muchos asociaban al nombre de la tira diaria y de las transmisiones de fútbol de Nihuil con lo que dura un partido de fútbol de modo reglamentario, pero no. Ovación 90 cifra su apellido en el año en que se conformó un gran equipo (obvio y precisamente en 1990). Una iniciativa de dos productores y técnicos, Raul Cubells y Jesus Amado Arabi Katbi y el entusiasmo de un joven Daniel Vila, dueño por entonces solamente de radio Nihuil, conformó un plantel muy competitivo frente a las otras Emisoras que llevaban años liderando y disputándose los primeros puestos en periodismo deportivo.                          El éxito de ese programa que luego compartió nombre con el suplemento deportivo del Diario Uno  sin dudas obedeció a reunir a las figuras más relevantes.  Poder tener a Cacho Cortez y sumar a otro periodista deportivo trascendente como Alfredo «el gordo» Marquez, y reunir a Daniel Alberto (Azcona) secundando a Jorge Barbieri, además de un extenso plantel para otro tipo de disciplinas, también, posibilitó que la figura de Cacho Cortez como líder periodístico deportivo, cosechara elogios en todo el país.                                      Aquél Ovación, nacido en el año en que Argentina llegó a la final del mundial, ayudó a modificar el modo de hacer periodismo deportivo.

En el programa Hola País, Cacho Cortez fue mucho más que el periodista deportivo. Desde realizar micro espacios de música hasta sorprender a todos, despojándose de esa seriedad casi solemne para atreverse a ser actor protagónico de una de las radionovelas humorísticas de Jorge Sosa.

Un hecho inédito, extraño y hasta caprichoso. Junto a Rodrigo Briones, jefe de producción de Radio Nihuil por entonces y a los protagonistas del programa Hola, país» hicimos un programa especial cuando Cacho Cortez cumplió 50 años. Hoy me cuesta explicar por qué. Algo que no se hizo con ningún otro periodista. La celebración incluyó una convocatoria pública, ya que se hizo en medio de la calle Echeverría, domicilio adonde funcionaban los estudios. Un escenario sobre la calle, música en vivo y la participación de periodistas y locutores entre los cuales estuvieron Gustavo Solanes, Oscar López Pájaro, Carlos Montalto, Héctor Ariño, Rafael Bazán y una buena cantidad de gente en una experiencia extraña, presenciando una emisión en vivo de un programa radial.

En el fatídico mundial de 1994, Cacho Cortez junto a Sicilia, desde Estados Unidos, pudieron contarnos a los mendocinos y mendocinas que a Maradona «le cortaron las piernas» y la Argentina, perdía la posibilidad el ansiado titulo.

La primera foto que ilustra esta crónica es de cuando inauguramos en Mendoza radio La Red, actual 94.1, junto al equipo de Torneos y Competencias. Cacho Cortez fue el responsable editorial de los segmentos locales, y quien esto escribe el director general.

Hugo Cacho Cortez fue,  tal vez, el periodista deportivo con mayor exposición en los medios de Mendoza, sin embargo , su discreción, su austeridad pública y su justeza en las palabras contrastan con la fama y reconocimiento que pudo tener. Se extrañará

El último día de una año muy especial para toda la sociedad argentina por un hecho deportivo, una sentida despedida para un periodista que le aportó riqueza a la profesión y que -como pocos- privilegió el compromiso laboral ante cualquier acto de vanidad.