Sin dudas uno de los sectores duramente golpeado en esta pandemia es la actividad del turismo y viajes, con empresas aéreas obligadas a reducir sus vuelos, y cancelación de viajes, ya sea de placer o de negocios.

La caída en la actividad de viajes y turismo, es consecuencia de las restricciones impuestas por los gobiernos sobre la llegada de extranjeros a sus territorios, como intento de contener el virus, y es que los últimos datos arrojan que la situación se complica cuando alguien que contrajo el virus sigue viajando y contagiando a muchas personas.

En una decisión sin precedentes para sellar sus fronteras ante la crisis del covid-19, la Unión Europea prohibió la llegada de viajeros de países ajenos, y el gobierno de Estados Unidos hizo lo mismo con la entrada de viajeros procedentes de aeropuertos europeos.

En Argentina, ante una muy temprana pero acertada decisión, los aeropuertos dejaron de recibir viajeros, exceptuando a los repatriados que aún siguen ingresando al país, pero bajo un protocolo sanitario estricto.

Lo cierto es que la información recopilada por Flight Radar 24, una página web que muestra información en tiempo real sobre el tráfico aéreo alrededor del mundo, se detecta que el número de vuelos comerciales se ha desplomado.

Expertos en la actividad del turismo y sobre todo de viajes comerciales, han manifestado su preocupación por el hecho de que los turistas chinos no puedan viajar, y es el que el gigante asiático es proveedor directo de la industria de turismo en el mundo; entre el año 2018 y 2019 solo Reino Unido recibió unos 500.000 turistas procedentes de Asia, sin mencionar al resto de los destinos visitados por los asiáticos que además de viajar gastan en promedio una cifra de USD. $2.090 cada uno, esto es tres veces más que un visitante promedio.

La pandemia cambió la forma habitual de contratar un servicio de turismo, donde no sólo se trata de subir al avión para disfrutar de un viaje, sino que los cuidados que deberán tener las empresas prestadoras de servicio de viajes serán la clave para revertir la caída en la actividad.

A partir de ahora los viajeros tendrán que familiarizarse con las prácticas básicas de prevención que se aplican durante el viaje y en la vida diaria. Está claro que en la nueva era que estamos viviendo tenemos que convivir con pandemias, ya que los viajeros son responsables no solo de su propio bienestar sino también del bienestar de quienes los rodean.

Dato poco feliz: El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) advirtió que la pandemia COVID-19 podría reducir 50 millones de empleos en todo el mundo en la industria de viajes y turismo, y que tardaremos al menos 10 meses en recuperarnos, contando que el turismo supone el 10% del PIB mundial. Sin embargo, no olvidemos la resiliencia que el turismo ha demostrado a lo largo de las últimas décadas. El turismo internacional supo salir de épocas o décadas de desastres, demostrando fortaleza y resistencia del sector y beneficia a todas las regiones del mundo.

¿Cómo será el turismo después de la pandemia?

El problema es común para todos, y las miradas sobre la posibles salida también, aunque nadie pueda aventurar una fecha cierta para el turismo pos coronavirus,  las realidades en cada destino son diferentes.

Las agencias de viajes, guías de turismo, hoteleros, todos coinciden que el turismo de proximidad o interno, será determinante en una primera etapa de reactivación; y que sólo se puede salir adelante mediante el trabajo conjunto entre el estado y privados; el “nuevo turista” tendrá nuevas exigencias, y todos los involucrados en la enorme cadena de la economía turística deberán adaptarse a condiciones marcadas por normas sanitarias esenciales y estrictas; deberán adecuarse las ofertas frente a una realidad distinta en cuanto a tarifas y servicios

Una vez que todo esto termine, la gente viajará nuevamente, sin embargo, debemos entender que la industria del turismo se enfrentará a una nueva realidad luego del COVID-19 en la que todas las empresas competirán por los viajeros cautelosos, probablemente entraremos en alguna forma de recesión económica sostenida y sutilmente impulsada por esta crisis.

La nueva normalidad probablemente incluirá todo, desde las minucias de las prácticas de higiene (y la nueva exigencia por parte de los consumidores que querrán saber más sobre ellas) hasta temas más amplios como la salud de los destinos, el nuevo protagonismo y singularidades del seguro de viaje, etc. Los viajeros sensibles a los precios pueden estar buscando cambiar productos y servicios, plazos de reserva más cortos y posiblemente más viajes con gastos más bajos e itinerarios mucho más breves.

Vencer al miedo, recuperar la confianza, enamorar a los viajeros, ofrecer la mejor y apropiada oferta al consumidor interno, sobre esas grandes líneas generales camina el pensar del turismo en el futuro.

Las provincias y los principales destinos argentinos, con lógica moderación, van definiendo sus estrategias pensando en encontrarse bien posicionados para esa salida posible, que algunos imaginan a mediano plazo (¿segundo semestre?) y otros prefieren no arriesgar fecha. Y todo apunta a que la nueva normalidad no se parecerá a la anterior, al menos hasta que haya una vacuna.

Por: Fernando Cascino