Fuente: eltribuno.com

El resultado surge de una encuesta de calidad de vida que se realizó entre pacientes que salieron de alta del hospital Papa Francisco.

El 85% de las personas que salen de terapia intensiva luego de estar enfermas por Covid-19 presentaron algún grado de discapacidad.

Este dato surge de una encuesta de calidad de vida que se hizo entre 100 pacientes al azar de los más de 1.300 que salieron de alta del hospital Papa Francisco.

«Los pacientes que tienen una enfermedad moderada a severa están internados mucho tiempo y eso les genera cierta dificultad o incapacidad para reinsertarse en sus tareas laborales habituales», mencionó el jefe de programa Medicina Interna del nosocomio, Ricardo León de la Fuente, quien también es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

l médico explicó que las secuelas que deja la Covid-19 constituyen una de las varias olas que siguen a la curva de infectados con coronavirus: «Cuando irrumpió la Covid-19, vimos cómo crecieron los casos y después, de cierta manera, decrecieron. En el mundo se ha visto que luego de este primer impacto que trae aparejadas todas las consecuencias agudas de la Covid-19, le siguen después otros problemas inherentes a la misma situación de pandemia».

«Desde los inicios de la pandemia sabíamos que esto pasaría y lo estamos viendo y viviendo», aseguró.

Según explicó el profesional, algunos de los cuadros que tienen estas personas al salir de la internación por Covid-19 son debilidad muscular generalizada, afecciones psicológicas muy marcadas, como depresión y pánico; afecciones respiratorias, como dificultad para respirar; afecciones cardíacas, con distintos grados de insuficiencia cardíaca, y compromiso de los riñones si durante la internación tuvieron un fallo renal agudo. Como esta situación es nueva, no se sabe aún si las secuelas quedan de manera permanente o no.

León de la Fuente reflexionó sobre la importancia del comportamiento de la sociedad durante la pandemia: «Esto nos va a acompañar por mucho tiempo. Tenemos que aprender a convivir con el virus. La gente debe adaptarse, tratar de volver a la nueva normalidad y proteger a las personas con factores de riesgo, que son las que terminan con secuelas».