Lic. Juan Manuel Gispert

Entidades empresarias: ¿gremiales o partidarias?

Entidades empresarias: ¿gremiales o partidarias?

El pasado 16 de agosto se celebró el día del Empresario Nacional en conmemoración de la fundación de la CGE y de su fundador José Bel Gelbard. La Confederación General Económica fue la primer gran entidad empresaria pyme y con alcance federal. Se consagró desarrollando un gran programa de gobierno conocido como el “Pacto Social” que terminó con Gelbard como Ministro de Economía en 1973 responsable de implementar dicho programa.

El Pacto Social empezó a formarse en 1962 cuando Gelbard desde la CGE convocó a la CGT para la elaboración de una plataforma de gobierno propiciando el incremento salarial para fortalecer el mercado interno, el fortalecimiento de las empresas privadas y nacionales a través de acuerdos de productividad con los sindicatos, crédito accesible para la inversión y un programa de desarrollo de 10 años para la economía argentina. En síntesis entre la CGE y la CGT elaboraron una agenda común sustentable para el desarrollo.

Pensar hoy a las entidades empresarias y sindicales trabajando juntos una agenda programática para un plan de desarrollo parece una utopía. Cuando uno recorre las reuniones de las distintas entidades se encuentra con una agenda reducida al cuestionamiento de la presión tributaria, a bajar el “costo” de la política y a cuestionar el accionar de los líderes sindicales.

Un ejemplo reciente que evidencia la falta de una agenda programática gremial fue cuando  el 4 de agosto pasado, Presidencia de la Nación comunicaba que había cerrado con éxito un acuerdo con los acreedores privados de deuda bajo legislación extranjera para reestructurar una deuda de U$S 67.000 millones. Sorprendentemente, salvo algunas honrosas excepciones como FEM, APyME entre otras, ninguna entidad empresaria realizó un comunicado al respecto.

Hay innumerables notas que explican en detalle las características del acuerdo, pero en síntesis, el Estado Nacional dispondrá de 37000 millones de dólares que se iban a destinar al pago de deuda pública durante los siguientes 4 años y hoy se lo van a poder asignar a la producción y el trabajo, es decir al crecimiento del país.

Tomando en cuenta el monto que se ahorra el Estado Nacional representa mucho más de lo que podría ahorrarse bajando el “costo” de la política específicamente (pasar a la unicameralidad en Mendoza representa un ahorro del 0,2% del presupuesto provincial). A modo de ejemplo, durante el 2019 el pago de intereses de deuda representó 20% del total de los gastos del presupuesto nacional y para poner en perspectiva lo que se ahorra por el acuerdo son 37 Portezuelos del Viento.

Creo que nadie podría objetar que ha sido la mejor noticia en materia económica que hemos recibido en los últimos 4 años pero no parece estar en la agenda de nuestros dirigentes empresarios. Sin embargo, semanas atrás, más de 33 entidades de la provincia acordaron firmar un documento rechazando la intervención de Vicentín.

Este fuerte contraste sobre qué temas de agenda tienen las diferentes conducciones de las principales entidades empresarias hace pensar si realmente están defendiendo intereses gremiales o partidarios. La conmemoración del Empresario Nacional, debe servir para contrastar entre los acuerdos programáticos entre la CGE y la CGT que terminaron definiendo un plan de gobierno y la reducida agenda empresaria del presente. Esto pone en relieve la necesidad de retomar la mejor tradición gremial empresaria pyme y volver a pensar en grande para tener un verdadero desarrollo regional.