Existe un problema con las cuentas de Facebook de personas fallecidas: ¿Qué se hace con ellas? Zuckerberg tiene una solución.

Existe un gran problema que no se suele hablar mucho en los temas de Internet; qué pasa con la cuenta de Facebook de un ser querido fallecido y de redes sociales en general. Estas cuentas, si son de famosos o personas muy conocidas se suelen gestionar por familiares o en su defecto se abandonan como testimonio de lo que fue una vez esa persona. Esto último es lo más normal cuando hablamos de gente común.

Siempre está ese debate. ¿Borramos esas cuentas? Sería borrar parte del recuerdo de esa persona, y no es una opción. Pero tenerla ahí es un recordatorio de nuestra pérdida, así que también es complicado. Ahora Facebook tiene una nueva idea: permitir que una cuenta “heredada” la gestione y que además sirva como mural de recuerdo para tus seres queridos.

Habrá dos medidas importantes que ya se están testeando en estos casos. La primera es que Facebook, cuando sepa que un usuario ha fallecido, convertirá su cuenta de Facebook en un mural en el que sus seres queridos podrán dejarle mensajes. Se podrán dejar estos mensajes en una sección de la cuenta dedicada a esto, lejos de la línea temporal del perfil. El centro de ayuda de Facebook habla de la sección de Tributos como un lugar donde “amigos y familiares pueden publicar historias, conmemorar un cumpleaños, compartir recuerdos y más”.

La configuración de privacidad determinará los amigos y familiares que puedan publicar en las líneas de tiempo de las cuentas de estas personas, así como comentar las publicaciones realizadas antes de que la cuenta pasara al estado de tributo. La función Tributos parece diseñada para crear un espacio más claramente definido para estos mensajes post mortem.

Pero por diversos motivos, esta cuenta tendría que ser gestionada para evitar ciertos comportamientos indeseados en dicho “mural”. Para ello habrá un usuario con un “perfil heredado”. Para que la sección de Tributos se pueda activar, el perfil heredado será un amigo que cuidará de la cuenta de esa persona.

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Obviamente hay limitaciones para designar a estos perfiles, no todos valen. Si bien pse puede escribir una publicación final fijada que diga que murió y dónde se celebra el funeral, Facebook ha tenido a bien no permitir que se puedan leer sus DM, iniciar sesión en su cuenta o agregar y eliminar amigos. Extrañamente se podrá cambiar la foto de perfil, lo cuál es un pequeño peligro sabiendo cómo es Internet.

En la sección de Tributos tendrán todavía más control. Podrán desvincularte de las publicaciones más “cuestionables” (todos sabemos a qué nos referimos). También tendrán el poder de decidir quién puede ver y publicar los tributos además de eliminar publicaciones. Y, si dicha cuenta tiene activada la revisión de línea de tiempo, podrá desactivarse.

¿Es ético esto? Es cierto que el tema de la muerte y la vida toca a todos de formas distintas, y la tecnología se ha implementado tanto en nuestra vida que debemos permitir que entre en temas que no nos gusta tocar. Pero de ahí a que, en la muerte de una persona, priorice una cuenta de Facebook hay un trecho.

Porque, ¿realmente importa la cuenta de Facebook cuando una persona fallece? Estas cuentas, ya sea de Twitter, Facebook y demás, se suelen dejar como pequeños monumentos al recuerdo de esas personas. Ver qué pensaban, qué sentían, y sus logros. Lo que quiere Facebook es que sigamos interaccionando con su cuenta con la excusa de que le honramos, cuando el lloro de un familiar es más que suficiente.