Verónica Mallo es argentina, Sergio Mendoza es chileno y ambos residen en el vecino país, dedicando sus vidas a ser intérpretes de Lengua de Señas.

Al consultarle a Verónica como fue que conoció la Lengua de señas no dijo lo siguiente: “Mi primera experiencia, fue ver unas 50 personas sordas hablando en Lengua de Señas, fue el llamado de Dios para mi vida. La mitad de mi corazón es sordo, la mitad es oyente”

Por su parte Sergio comentó: “Mis padres ambos son sordos, yo escuchaba sonido guturales de parte de ellos, antes de adquirir la lengua de señas. A los seis años aprendí español, y eso fue lo que marcó ese compromiso social que tenemos, porque había algo más para poder interactuar. Esto es lo que hago en la fe y en las obras, eso es lo que trabajo hoy en las áreas de accesibilidad, tengo la felicidad de trabajar en lo que me apasiona”

Ser un puente y marcar vidas

Es parte del trabajo que realizan, y del que se necesitan muchas manos, “hay que estar en el lugar de las personas sordas, y lo que implica experimentar el mundo del silencio.”

“Son modelos de sobrevivencia, porque superan todos los obstáculos y aún sonríen” afirman.

La especialidad de Sergio, son las artes escénicas, en Chile, son muy pocos los intérpretes, por eso en la actualidad trabaja para un medio de comunicación.

Verónica cuenta su experiencia con una mujer sorda, “ella estaba embarazada e iba a tener su bebé. Logré acompañarla en todo el proceso, aún hasta el parto, y fue algo muy emocionante. Nuestra labor es la de interpretar en todo tipo de situaciones, en cualquier situación de la vida cotidiana.

Mayra no leía los labios, ella estaba muy nerviosa, yo no esperaba interpretar en el momento mismo del parto, eso es muy fuerte.”

La comunicación, abre puentes de información y claridad, en el medio de esta pandemia, han interpretado en todo tipo de situaciones. “Las personas sordas, nos requieren en la necesidad comunicativa, al no poder comunicarse, ellos entran en la desesperación, el enojo, la frustración.”

La discriminación no es solo la intención de discriminar, sino que también existe la discriminación arbitraria, que afecta a las personas sordas.

 “Al vivir en una sociedad mayoritariamente oyente, nosotros deberíamos adaptarnos a las personas sordas.

En muchas oportunidades lo viví con mis padres, comentarios despectivos contra ellos.

Pero una experiencia me marcó mucho, cuando una persona sorda estuvo en urgencia 24 hs porque el hospital, no podía comunicarse con él. Comenta Sergio.

“Las personas sordas, necesitan una atención médica espiritual, al ir a la iglesia mis padres lloraban, pero nadie se acercaba a nosotros. No solamente tenemos que ayudar a hacer puentes en servicios públicos, laborales, sino también en lo espiritual, ser testigo de cómo vidas quebrantadas, como la de mis padres, al fin Dios vino a sus vidas”

“En este tiempo, hemos visto una explosión y sensibilidad, ahora todo el mundo se está acordando de que existen, personas sordas.”

¿Existe interpretes en ámbito privado?

Con Manos en Acción, tenemos una muy buena experiencia con una empresa de neumáticos, ellos están haciendo un gran trabajo en lo inclusivo, en lo laboral, estamos constantemente prestando servicio de accesibilidad.

Algunas empresas, han optado por personas sordas, y consideran que la única barrera de las personas es la comunicación, se capacitan, contratan servicios externos de interpretación.

Esta discapacidad, es una de las más afectadas en términos de comunicación, hay un alto porcentaje de analfabetismo en los países de Latinoamérica, cercano al 90% y esto tiene que ver con un sistema de educación, que no les permite tener una educación en su propia lengua.

Aun cuando tenemos una ley que data del 2.010, esta ley se estandariza en las Naciones Unidas, que obliga a que todos los medios de instancia pública y privada, comuniquen en Lengua de Señas, sin embargo, no todos lo llevan a cabo.

Cuando se habla de una nueva Constitución, no se parte de cero. Nuestra ley que tiene que ver con discapacidad es acorde al estándar internacional, pero de la ley escrita a la práctica, hay una gran distancia, y esa es la brecha que hay que acortar.

Esta nueva etapa, es que la nueva Constitución venga a mejorar las condiciones de las personas con discapacidad, pero en este caso se pasa por alto, el no cumplir con la ley.