Desde hace años los mendocinos vienen padeciendo las eternas luchas que se dan en torno al presupuesto por otro lado no es un dato menor que la tasa de desempleo sigue creciendo en la provincia de Mendoza.

Mientras la realidad apremia, en la Legislatura Provincial el tratamiento del proyecto de la ley de Presupuesto carece de razonabilidad y racionabilidad por parte de aquellos que deberían actuar con probidad anteponiendo los intereses de la sociedad a cualquier otro tipo de interés.

Esta semana estuvo marcada por un centenar de comentarios en la redes, acusaciones cruzadas por parte de aquellos que deberían ocuparse y preocuparse por el futuro que le depara a los mendocinos. Sin presupuesto no hay obras, sin obras no hay empleo, sin empleo hay pobreza, hambre, desnutrición, desigualdad y por sobre todo hay un avasallamiento de la dignidad. La responsabilidad de que esto suceda sera compartida entre oficialismo y oposición.

Resulta llamativa la «sensibilidad» de ciertos legisladores que en otro marco se mostraban como una oposición responsable trabajando codo a codo con el gobierno provincial sin ir mas lejos el mejor ejemplo es lo que sucedió con el tratamiento de la ley 7722. Es irracional pensar que quienes quisieron modificar la ley 7722 hoy no quieran aprobar el presupuesto, resulta difícil no pensar que detrás del rechazo al proyecto de la Ley de Presupuesto conlleva una clara incidencia política cuyo resultado es el perjuicio de los que menos tienen.

El mendocino en general no tiene tiempo para ocuparse y preocuparse de cual es la situación real de la provincia pero si tiene certeza de que cada día se hace mas difícil pagar las cuentas y llegar a fin de mes, pero eso no es todo ahora sumergen a una sociedad a un contexto de incertidumbre propio de la ineficiencia de aquellos que tienen en sus manos el destino de todos lo mendocinos.

Es imposible ampliar la matriz productiva sin presupuesto, es imposible salir de la pobreza sin trabajo, estas y otras imposibilidades se le niegan a los mendocinos en un contexto donde los responsables directos son aquellos que dicen administrar y legislar en beneficio del bien común.

Pero estamos en vendimia donde lo único que importa es la marca, aunque la realidad cotidiana en la «tierra del sol y del bueno vino» es un indicador de  que seguimos en caída libre, una caída que tiene responsables dentro del marco institucional  y que cuenta con la complicidad de la sociedad que avala con su silencio el actuar de aquellos que hacen del destino de todos un infierno constante.

Políticas públicas sin presupuesto es demagogia, la política debe ser integral y un elemento ineludible es la participación de la sociedad que debe contar con la voluntad de un gobierno para que la misma pueda ser exitosa, hasta tanto y en cuanto esto no suceda el futuro de los mendocinos estará en las manos de una serie de políticos que imitan a diario al Leviatán de Thomas Hobbes.