A través de una nota iniciada por la Fundación Rumbos, con la adhesión de numerosas personas con discapacidad, profesionales, científicos, y el colectivo de organizaciones militantes que impulsan el cumplimiento efectivo de los derechos de las personas con discapacidad, expresaron la preocupación respecto al desembarco de Teletón en Argentina.

Observamos la existencia de una cuenta en Facebook y de una página web que promocionan el desarrollo de la organización, donde se la presenta como una organización benéfica que busca crear un Centro de Rehabilitación Integral en el país, destinado a la rehabilitación integral de niños, niñas y jóvenes con discapacidades neuroesqueléticas. Asimismo, se destacan las bondades de Teletón en países iberoamericanos. El lenguaje utilizado acude al campo semántico “del servicio”, la caridad y lo biologicista, es decir, todo un universo simbólico que se halla en las antípodas de una perspectiva de ciudadanía conforme obliga la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

En la página de la Oritel (Organización Internacional de Teletones) en el mes julio de 2019 se informa que el médico Juan Carlos Couto, de FLENI, es el Presidente de Teletón Argentina.

Desde los años 60 nace el modelo social de la discapacidad, que constituye el sustrato teórico y filosófico de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, repudiando todo tipo de anclaje de la discapacidad a lo caritativo.

Nacidas en Estados Unidos, las Teletones presentan a las personas con discapacidad como objetos de caridad y seres portadores de una tragedia personal.

El avance de las Teletones en América Latina ha sido de la mano de la filantropización de las necesidades sociales y la falta de acceso al derecho a la rehabilitación y la habilitación, por políticas neoliberales, en las que el Estado se corre de su rol de salvaguarda de los derechos básicos de las personas con discapacidad.

En nuestro país, desde los años 50, las propias personas con discapacidad entablaron sus luchas por el reconocimiento de sus derechos, repudiando la caridad y la lástima y buscando modos de adjudicación de derechos en su calidad de ciudadanos. En los años 70, el Frente de Lisiados Peronistas, desarticulado de modo dramático por la última dictadura militar, hace del combate a la beneficencia su emblema de lucha: “Muertos o libres, jamás explotados por la falsa beneficencia”.

En la nota que se presentó a la Agencia Nacional de Discapacidad, se hace énfasis que nuestro país tiene un fuerte activismo contra la caridad, y que en función de los compromisos asumidos por Argentina ante la ONU a través de la ratificación de la Convención en el año 2008 es obligación del Estado combatir prejuicios y estereotipos.