DIA DEL PERIODISTA

Periodista, periodistas somos todos, al menos alguna vez

La atomización de la información, contrariamente a lo que pudo especularse, no democratiza el conocimiento, lo supedita a los prejuicios y restringe la libertad que otorga el conocimiento.

Es inevitable contar la anécdota para lograr comprensión. En una entrevista dada en Puerta de Hierro, en Madrid, le preguntaron al líder del justicialismo cómo era la composición de las filiaciones políticas en su lejana y amada Argentina. Perón, con el tono de docente que jamás abandonó le respondió al cronista: "Mire, la Argentina de hoy se compone por...un 30% de radicales; un número similar de conservadores; otro tanto de socialistas y el 10% restante entre comunistas y anarquistas. El entrevistador sorprendido le repregunta -cómo, general ¿y peronistas?. Perón desplegó su amplia y genuina sonrisa y le respondió -"ah, no, peronistas somos todos". Aquella broma fue publicada por diarios de circulación nacional de España; en Primera Plana, La Nación y otros de Argentina y también en Le Monde, emblema del periodista europeo

Con gracia

Como sabemos, el humor siempre es útil a la hora de pronunciarnos sobre cosas bien serias, maquillándolas. Un ardid para decir cuestiones que de otra manera sonarían distintas. El título de esta nota, no tiene un propósito humorístico, y refleja una actualidad que plantea desafíos, serios, dramáticos, según prefiera el lector, pero despojado de toda posibilidad humorística.

La globalidad de la información

La aparición, primero de Internet, luego la profusión de canales y de redes sociales, la accesibilidad a las mismas y la universalización hizo posible que sí, que periodistas seamos todos. Y todas. Y todes. En las descripciones clásicas del oficio periodístico se incluye lo que hace hoy cada persona que publica algo en su perfil. Publica, o sea, rompe la barrera de lo privado, de lo personal y particular, para transformarlo en algo de acceso al resto del mundo, aunque al resto del mundo no le interese en lo más mínimo esa publicación, ya sea una delación, una denuncia o un pronunciamiento íntimo. Igual, está ejerciendo el "periodismo"

El capital

En un mundo capitalista, la regla de la oferta y la demanda se cumple inexorablemente. La caída del valor del periodismo responde a ese principio. Las cifras que arrojan algunos organismos internacionales suenan exageradas, pero carecemos de otra fuente para saberlo. Calculan que en la década de 1980, última en la que los diarios en papel eran los dueños de la escena periodística, se editaba un ejemplar cada 7 habitantes, con las desproporciones de siempre. Si acudimos a la regla de tres simple, hoy significaría imprimir mil setecientos catorce millones de diarios, por día -redundancia insoslayable-  Consigno en letras la cifra porque de otra manera me resulta incomprensible -a mí- y quizá a Usted, también. A la vez,  la cantidad es minúscula comparándola con la circulación de: posteos, reels, mensajes, mails, sms, whtsapp. Deberíamos multiplicar aquella cifra por 300 y se agotarían los ceros y las palabras. Inconmensurable, en verdad

Velocidad y ligereza

Los medios de comunicación y de producción han sufrido modificaciones elocuentes, pero a la hora de cribar en profundidad, no existe cambio de paradigma sino una formidable e incontable aceleración. Se facilita el acceso a la realización y al consumo de información y noticias, pero al ser una cantidad superlativa, resulta imposible de administrar lo que elegimos para informarnos, por lo cuál, son los medios y canales (principalmente las mega empresas digitales como META, Google, y las de I.A. ) quienes nos eligen a nosotros. 

Con metáforas es más entendible

Antes de que vayamos a pescar tenemos la barca a punto de hundirse por la cantidad de pescados que subieron, de los cuales -sin dudas- una gran proporción está en estado de putrefacción, y su consumo , aunque pone en riesgo nuestra salud, termina pareciéndonos voluntario. No es exactamente así. Creemos tomar muchas más decisiones de las que en verdad tomamos libremente y convencidos. 

Noticias eran las de antes

Cualquier suceso que ignoremos, al momento de enterarnos, si ese acontecimiento despierta algún interés y ostenta importancia, se convierte en noticia. La noción de noticia indicaba que para que una información adquiera calidad de tal debía ser relevante y reciente. Los hechos noticiables para conseguir esa cualidad debían responder a esas cláusulas, ya no. Y quitar de nuestra rutina al tiempo como variable principal, no es inocuo. El pensamiento y los sentimientos se ordenan según la disposición del tiempo. 

Recién lo dijo Gramsci

Aunque haya transcurrido según los almanaques casi un siglo, cobra vigencia hoy lo que señalaba Antonio Gramsci (desde la cárcel) cuando advertía que los que concentraban el poder y utilizaban a los medios de comunicación como arsenal, no dictaban cómo debía pensar el pueblo, sino en qué debía pensar, lo que acentúa la manipulación, en definitiva: lo que restringe la libertad y reduce el pensamiento propio. Este fenómeno no ha cambiado, se ha consolidado con mayor fuerza y en menos manos. 

Elecciones

El oficio de periodista suele emparentarse con el de escritor, del intelectual, del filósofo inclusive al del esteta. No es casualidad. Han enaltecido este trabajo escritores indispensables, poetas exquisitos, artistas encumbrados, pensadores y filósofos vanguardistas, pero la mayoría estamos en otro lugar, en el de obreros, quizá un poco más vanidosos que los de otros oficios y más ambiciosos del poder. Para bien y para mal. Quienes además hemos tenido la enorme satisfacción de atravesar todos los formatos, varios géneros y mucho tiempo, de manera formal, pero cotidianamente de manera informal, ejercemos la docencia, aunque sin la idoneidad de un pedagogo, pero con remuneraciones parecidas, cuando las hay. Asimismo, no conozca a alguien que "le haya tocado ser periodista", quienes nos obstinamos en decir lo que consideramos oportuno, lo hacemos por vocación. Y sí, es un lindo motivo de sentirse parte, miembro activo de una comunidad.

Peligro de extinción

Suena extraño reconocer que justo ahora, en la que la mayoría de los humanos y en todo el mundo, con sus Instagram, Tiktok, Facebook, equis ex Twitter, y varias otras redes, ejerzan el periodismo, quienes lo hacemos también como medio de vida, para obtener una remuneración o de puro sentimentales, estemos en riesgo de extinción. La razón no es porque la sociedad atienda a los energúmenos que se pronuncian contra el 95% diciendo que somos tramposos, corruptos, malditos, brutos o ensobrados, es exactamente porque desde los círculos del poder, correen algunos principios sin los cuales no sabremos sobrevivir. Han estropeado con tanta fruición la importancia de la verdad, han devaluado tanto el valor de la verdad -substancia no absoluta ni eterna, pero indispensable- que los buscadores de esa materia tan escasa, podremos desaparecer sin que alguien, inclusive Usted que llegó leyendo hasta aquí, pueda advertirlo.

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