Xi Jinping invoca la "trampa de Tucídides" en medio de la tensión entre China y EE. UU.

La referencia de Xi Jinping a la "trampa de Tucídides" reintroduce un marco clásico para pensar la disputa entre China y Estados Unidos: el riesgo de que una transición de poder derive en conflicto. Más que una profecía, la alusión funciona como una advertencia sobre la inestabilidad que suele acompañar a las grandes rivalidades geopolíticas.

Hernán Ansuini
Periodista y analista. Escritor. Trabajó en Radio La Red Mendoza y Radio Nihuil. Participó en Radio AM 750, programa de Victor Hugo Morales.

Ilustración de la Guerra del Peloponeso (431-404 AC) que enfrentó a Atenas y Esparta.


La referencia de Xi Jinping a la "trampa de Tucídides" reintroduce un marco clásico para pensar la disputa entre China y Estados Unidos: el riesgo de que una transición de poder derive en conflicto. Más que una profecía, la alusión funciona como una advertencia sobre la inestabilidad que suele acompañar a las grandes rivalidades geopolíticas.


Qué significa la advertencia y por qué vuelve a cobrar fuerza

En una cumbre bilateral reciente en Pekín, el presidente chino Xi Jinping apeló ante su par estadounidense, Donald Trump, a una idea con fuerte carga histórica: la "trampa de Tucídides"(1). La referencia no fue casual. Llegó en un momento atravesado por la rivalidad estratégica entre ambas potencias, con fricciones militares en Asia-Pacífico, tensiones por Taiwán, competencia tecnológica y una relación comercial marcada por la desconfianza.


El concepto remite al historiador griego Tucídides, que en el siglo V a.C. analizó la Guerra del Peloponeso. En términos simples, describe el riesgo de que una potencia en ascenso termine chocando con otra ya consolidada. En la lectura que hoy hacen muchos analistas, China encarna ese poder emergente, mientras que Estados Unidos sigue ocupando el lugar de potencia dominante. Un estudio de la Universidad de Harvard revisó 16 episodios comparables de rivalidad geopolítica a lo largo de los últimos 500 años.

La conclusión del informe es tan contundente como inquietante: en 12 de esos 16 casos, la disputa terminó en guerra. Entre los antecedentes citados aparecen el enfrentamiento entre la Casa de Habsburgo y Francia en el siglo XVI y la Primera Guerra Mundial, en la que el Reino Unido enfrentó el rápido ascenso de Alemania. Aun así, el estudio también subraya que hubo excepciones, lo que deja abierta una posibilidad clave: la historia ofrece alertas, pero no condenas inevitables.

Entre los casos en los que el choque pudo evitarse fue la mediación que permitió a España y Portugal resolver sus disputas coloniales con el Tratado de Tordesillas en 1494. También, a fines del siglo XIX, el Reino Unido optó por acomodarse al ascenso de Estados Unidos en el hemisferio occidental para concentrarse en otras amenazas. Más cerca en el tiempo, la Guerra Fría mostró que incluso una rivalidad extrema podía mantenerse dentro de ciertos límites, mientras que la Alemania reunificada de 1990 canalizó su peso a través de la integración europea y no por la vía militar.

Leída en clave actual, la mención de Xi Jinping funciona menos como una profecía y más como una señal política. El mensaje apunta a recordar que las grandes transiciones de poder suelen ser inestables, pero también que el conflicto no es el único desenlace posible. En ese sentido, la apelación a la historia aparece como una advertencia: en un escenario global cada vez más tenso, la gestión de la rivalidad entre China y Estados Unidos puede resultar decisiva.

1 · El estudio de la Universidad de Harvard sobre la «Trampa de Tucídides» es un proyecto de historia aplicada dirigido por el politólogo Graham Allison, director del Belfer Center for Science and International Affairs de la Harvard Kennedy School. Estudio completo: https://www.bbc.com/mundo/articles/cjdpy7xv4mdo

Esta nota habla de:
Últimas noticias de Xi Jinping

Nuestras recomendaciones