El motor del interior en alerta: las economías regionales exigen políticas urgentes para frenar la pérdida de rentabilidad
Representan el 63% de las explotaciones agropecuarias y generan el 70% del empleo rural, pero denuncian que los altos costos y la presión tributaria ponen en riesgo su subsistencia. Un proyecto de ley busca darles un marco de protección por 15 años.
Las economías regionales argentinas, ese complejo entramado productivo que define la identidad y el sustento de gran parte del interior del país, atraviesan un escenario crítico. Según un reciente informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el sector se enfrenta a una "tormenta perfecta" de falta de rentabilidad, atraso cambiario y costos crecientes que amenaza con desarticular cadenas de valor enteras.
Mucho más que "el campo"
A diferencia de las producciones extensivas de la Pampa Húmeda, como la soja o el maíz, las economías regionales se caracterizan por el uso de mano de obra intensiva. Los números son elocuentes: mientras que la soja requiere solo dos personas por establecimiento, 1.000 hectáreas de frutales generan empleo para 1.000 personas.
Las economías regionales exigen políticas urgentes para frenar la pérdida de rentabilidad.
Actualmente, estas actividades -que exportan por 8.700 millones de dólares anuales- son el principal sostén del arraigo territorial, evitando la migración masiva a las grandes urbes. Sin embargo, los productores advierten que "el campo no es homogéneo" y que sus necesidades son más afines a la agricultura familiar que a las de los grandes exportadores.
Los frentes de batalla
El diagnóstico de CAME identifica varios factores que están asfixiando la competitividad del sector:
- Rentabilidad en rojo: Muchos productores MiPyME no logran cubrir los costos de producción debido a precios de venta que corren muy por debajo de la inflación.
- Asfixia tributaria y laboral: Denuncian un sistema impositivo distorsivo y solicitan una reducción de cargas patronales mediante la actualización del Mínimo No Imponible (MNI) según el Salario Mínimo Vital y Móvil.
- Costo Energético y Logístico: El gas y la electricidad representan hasta el 25% de los costos fijos en sectores como la olivicultura. A esto se suma el deterioro de las rutas y la necesidad de potenciar el transporte ferroviario y la Hidrovía para reducir el "costo argentino".
- Contexto Internacional: El conflicto en Medio Oriente ha disparado el precio del gasoil y de fertilizantes como la urea (con subas de hasta el 50%), encareciendo aún más la producción.
El reclamo por una ley propia
Ante esta situación, el sector impulsa el proyecto de ley "Régimen de Promoción MiPyME de las Economías Regionales". La iniciativa busca establecer una definición unívoca de estas actividades, garantizar un presupuesto propio mediante un Fondo de Fomento y otorgar un marco de previsibilidad por 15 años.
"Sin rentabilidad no existe capacidad de pago ni inversión en tecnología", advierte el documento. Para los referentes del sector, la aprobación de políticas diferenciales no es solo una cuestión económica, sino una necesidad estratégica para garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo federal de la Argentina.








