Con tantos casos de contagios ¿irán a venir Los Reyes? , nos preguntábamos anoche
Aunque es difícil conciliar la Historia (como ciencia) y el acontecimiento que se celebra este día tan especial, es conveniente tener algunas consideraciones.
Persia es el lugar de partida de los Reyes Magos, hoy provincia de Fars, en la República Islámica de Irán. Irán, nombre que retumba por la febril repetición, cuando sólo se escuchaba en noticiarios y boletines informativos: el Memorándum. Memorándum con Irán, causa que sólo causó la aceleración de la muerte del ex canciller Héctor Timerman . Una de las tantas amañadas acciones de la injusticia federal y la contribución de muchos medios de comunicación a la confusión nacional.
Volvamos. Regresamos a la conmemoración de la fecha. Los magos no eran reyes. Ese título les fue concedido en épocas de monarquías. Y cómo será de imperante la política comunicacional que los despojaron de su cualidad de sabios y eruditos, para otorgarles una ridícula e incómoda corona.
Tampoco hubo acuerdo entre los cuatro divulgadores primigenios de la historia más difundida e imprecisa de una revolución formidable, el cristianismo.
Hubo dos que sostuvieron enfáticamente que el niño, el mesías, nació en Nazaret (Juan y Marcos) mientras los otros (Lucas y Mateo), sostienen que fue en Belén. La distancia entre ambos lugares hoy nos resulta intrascendente, pero convengamos que ciento cincuenta kilómetros, a pie, demandan más de treinta horas por ruta transitable.
Durante siglos la leyenda indicaba que los astrólogos magos, seguidores de la estrella (gps de los tiempos) eran muchos, tantos como doce. Luego se redujo a tres. Esta reducción (o ajuste) obedecía a la iconografía del momento, antes del 1492, cuando las ciencias de entonces afirmaban que sólo había tres conglomerados, tres continentes, África, Asia y Europa.
Cambios sí, pero no todos juntos.
En más de dos mil años los cambios son indisimulables, pero también hay aspectos inalterables. El incienso y la mirra, siguen perfumando ambientes, y el oro hoy más que entonces sigue siendo uno de los elementos religiosos más preciados en la mística capitalista. Adorado, obviamente.
Así como la Navidad es una fecha conmemorativa del cristianismo pero su expansión ha sido tan contundente que ni el más ateo, ni el agnóstico más furtivo se oponen a descorchar una sidra el 24 a la noche, la celebración de los Reyes Magos es parte de la tradición de muchos países y Argentina es un buen ejemplo, aunque son muchos menos los que transformaron la Epifanía católica en fiesta y acción populares.
En la década de 1970 el concepto de soberanía contemplaba lo cultural y eso explica que en Argentina, eran los Fronterizos (*) los que nos mandaron a dormir, tanto a changos como a chinitas, para que los Reyes Magos pudiera acometer su labor. Los camellos perdieron sus jorobas y rasuraron sus pelos hasta pasar de camélidos a equinos.
Aquellas misivas escritas con denuedo, prolijidad y mesura (éramos conscientes que además de un buen comportamiento, la situación económica nunca fue la mejor) no se han borrado, al menos de nuestra memoria, y hoy, muchas y muchos , comparten de la misma manera la inigualable emoción del misterio amable.
Aunque se comercialice menos pomada, siguen brillando zapatos.
Por más que más de la mitad de la población infantil en Argentina vive una incomprensible e IMPERDONABLE pobreza, es notorio el esfuerzo de esos intrigantes sabios que se las arreglan para continuar fabricándoles una mueca de alegría a sus hijas e hijos, y es elogiable aunque insuficiente que desde el Estado haya políticas para posibilitar que Melchor, Gaspar y Baltasar sean más Magos que Reyes.
Ni juguetes, ni ropa. Ni bicicleta ni pelota. Pido algo más costoso y difícil, aunque posible. Y la carta es extensa.
Que la hipocresía pierda ante la autenticidad. Que la honestidad no sea sinónimo de estupidez. Que no se confunda envidia con moral. Que no sea requisito ser insensible y tránsfuga para lograr mejores resultados económicos y materiales.
Que el pan dulce sea todo el año. Que te pongas la vacuna, pero también el barbijo, excepto para besar
Que dejés un ratito el celular, te olvides de retuitear, no le pongas tantos me gusta en el facebook, y no insultes, porque es inútil. Que dejes de posar para tick tock, suspendas la selfie, no subas esta historia al instagram y – esperá,- antes de que la indignación te abrace, fijate, los reyes te dejaron todo esto, a Vos y a mí también. Pero si no abrimos esos paquetes y no empezamos a usarlos, de nada servirá .
¿Irán a venir? Pocas veces la duda, la intriga, el misterio, la expectativa tienen una forma tan parecida a la esperanza

(*) Los Fronterizos, conjunto folklórico que grabó la Misa Criolla, obra épica, compuesta por Ariel Ramírez y escrita por Félix Luna