Marcos Paris es una persona con discapacidad, que se moviliza en silla de ruedas por una lesión medular producto de un accidente, afiliado toda su vida a la Obra Social de Empleados Públicos (OSEP).

Tal como hace todos los meses debió concurrir a los consultorios externos de la obra social que funcionan en el predio del Hiper Libertad a buscar la receta que le permita adquirir, con los descuentos correspondientes a planes especiales, la medicación que necesita para vivir con menos dolores (Clonagin y Baclofeno).

En el mismo lugar donde tramita sus recetas se encuentra el consultorio de infectología por lo que con el comprensible miedo al COVID-19 su principal preocupación era salir rápido y volver a su casa.

Con la receta que le dieron compró los medicamentos, y recién cuando llegó a su domicilio se dio cuenta de que en lugar de tener las dos cajas que mensualmente necesita había adquirido sólo una.

No tuvo más opción que arriesgarse nuevamente a salir de su domicilio y volver a los consultorios externos para solicitar otra receta y comprar la medicación faltante.

En los mismos consultorios externos le dijeron que no podían darle otra receta porque ya la habían dado una y estaba cargada en el sistema de planes especiales.

Marcos intentó dialogar con la administrativa para buscar alguna solución, y aunque el dinero no le sobra sugirió como opción que le dieran la receta sin el código de descuento de planes especiales ya que Marcos necesita esa medicación independientemente de las normas burocráticas de la OSEP.

Según Marcos, la administrativa se mostró indiferente a su situación y decepcionado debió volver a su casa sin su medicación.