Oscar Bonavena: «La vida es brutal. La piña que me metió la vida cuando se murió mi viejo, nadie me la pegó sobre un ring».

Oscar Ringo Bonavena, nació el 25 de septiembre de 1942 en el barrio porteño de Parque Patricios, sede del club de  sus amores, Huracán.

El otro amor de Ringo fue su madre, evocar a Ringo es también pensar en Doña Dominga, su querida madre, que durante años amasó todos los domingos los ravioles más famosos del país.

Oscar Bonavena no se caracterizó por ser un alumno aplicado, en más nunca le fue bien en la escuela, tal como lo describe en su frase:

“De tanto repetir, casi me caso con la maestra”.

Fuerte y grandote, se hizo boxeador, compitió como amateur en los Juegos Panamericanos de San Pablo en 1.963, pero tras morder a su rival fue descalificado y recibió una larga suspensión

En 1.964 decide viajar a Nueva York, donde una admiradora de los Beatles lo confundió con Ringo, y el apodo le quedó para siempre.

Un año después regresa al país, y desafió al campeón local, Goyo Peralta, con una polémica frase:

“Díganle a Peralta que lleve la cédula porque después de la pelea no lo va a conocer ni su vieja”.

Al día siguiente, concurrió al Tomás Adolfo Ducó para mostrar su cinturón por lo que la hinchada le agradeció con el eterno cántico “Yo soy del barrio, del barrio de la Quema, yo soy del barrio de Ringo Bonavena”.

Cuatro años después de su primer enfrentamiento con Goyo Peralta, Bonavena, decide darle la revancha, pero el objetivo de Ringo era Estados Unidos, donde estaban los grandes rivales y las grandes bolsas.

En su incursión por el país del norte, Bonavena pierde con Joe Frazier en el viejo edificio del Madison Square Garden.

La pelea con Muhammad Ali, se realizó en el nuevo Madison, donde puso en acción su estrategia publicitaria, paseándose por la Quinta Avenida neoyorquina con un toro vivo.

Al momento de la pelea, Muhammad Ali estaba invicto, en pleno regreso tras el despojo de su título por rehusar combatir en Vietnam, ese combate histórico fue una demostración de guapeza de Ringo Bonavena, ante un adversario superior, que lo tiró varias veces.

El 22 de mayo de 1.976, llegó la terrible noticia de su asesinato. Su vida se apagó tras un disparo recibido a causa de un turbio altercado que involucró a Joe Conforte y Brymer como principales sospechosos del disparó que causó la muerte del toro de las pampas.

El país se entristeció, miles de personas lloraron su muerte, muchos de ellos concurrieron al velorio en el Luna Park, fue el final del ídolo, y el comienzo de una leyenda, esa que como la música suena al ritmo de:

“Yo soy del barrio, del barrio de la Quema, yo soy del barrio de Ringo Bonavena”.