A un año de la partida de Germán Ejarque el desafío de darle continuidad a su gran aporte

El 3 de septiembre de 2025 desaparecía físicamente Germán Ejarque, pero queda una voz difícil de reemplazar. Contador, esposo, padre, hijo, amigo y compañero entrañable, fue además uno de los hombres que más hizo por visibilizar y defender los derechos de las personas con discapacidad. Fundador de Diario Portada junto con Ariel Robert, protagonista de los recordados miércoles de Muchas Gracias y funcionario provincial y nacional, Germán convirtió su propia experiencia en una forma de luchar por los demás. Un año después, frente a lo ocurrido con las pensiones, el CUD y la ANDIS, resulta inevitable preguntarse qué estaría haciendo hoy.

Adrián Characán
Adrián Characán

Hay ausencias que el tiempo no consigue acomodar.

La de Germán Ejarque es una de ellas.

El 3 de septiembre de 2025 se produjo su desaparición física a sus 47 años. Y desde entonces quedó ese vacío que dejan las personas que no solamente forman parte de una familia o de un grupo de amigos, sino que también ocupan un lugar en la vida de una comunidad.

A un año de la partida de Germán Ejarque el desafío de darle continuidad a su gran aporte

Germán era contador público. Era esposo, padre, hijo y un gran compañero. Pero también era un hombre comprometido con una causa que conocía profundamente: la defensa de las personas con discapacidad.

Vivía su discapacidad sin victimizarse. No hablaba desde sus limitaciones ,  ni aceptaba que nadie lo definiera por ellas . Amaba vivir , luchar y transmitía con su voz entusiasmo y optimismo . 

Hablaba desde la experiencia. Y actuaba en consecuencia

Una historia que contaba con felicidad


Germán contaba que sus compañeros del secundario lo integraban absolutamente como uno más. Estaban pendientes de él, compartían con él las cosas de todos los días y hasta lo hacían participar de sus propias locuras.

Lo hacían saltar con la silla de ruedas. Le proponían piruetas, desafíos y verdaderas hazañas. Y Germán se prendía. Lo contaba feliz.

No porque quisiera mostrarse como una rareza, sino porque justamente nunca se había sentido así. Se sentía uno más. Era parte del grupo. Y si había que hacer una locura, él estaba dispuesto a hacerla.

Quizás esa experiencia explique mucho de lo que Germán sería después.

Había conocido la integración desde adentro.

Había sabido lo que significaba que los demás no vieran primero una discapacidad, sino a una persona.

Los miércoles de Germán

También por eso se extrañan tanto aquellos miércoles de Muchas Gracias.

Germán tenía su espacio y lo esperaba mucha gente. Hablaba de discapacidad, pero sobre todo hablaba de participación, de dignidad y de la necesidad de que las propias personas con discapacidad fueran protagonistas.

Les decía que tenían que votar, reclamar, participar y ejercer sus derechos.

Y había algo fundamental en su manera de hacerlo: no hablaba por los demás desde afuera.

Hablaba desde su propia vida. Por eso su palabra tenía otro peso.

Portada, una historia compartida

Germán fue, junto con Ariel Robert, fundador de Diario Portada.

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El proyecto nació con una mirada especialmente vinculada a las personas con discapacidad y con la intención de construir un espacio donde también pudieran tener voz. Después el diario creció y se abrió a todos.

Pero aquella primera idea quedó como parte de su identidad.

Y Germán quedó para siempre ligado a esa historia. 

Del Consejo de Discapacidad a la Nación

Su compromiso no terminó en los medios ni en la militancia cotidiana.

Fue presidente del Consejo Provincial de la Persona con Discapacidad de Mendoza y ocupó distintas responsabilidades vinculadas con la temática.

Durante el gobierno de Alberto Fernández fue designado director de Participación Ciudadana y Cooperación Internacional de la Dirección Nacional para la Inclusión de Personas con Discapacidad.

Y en 2023 llegó a la conducción del Observatorio de la Discapacidad de la ANDIS. 

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No eran simplemente cargos.

Para Germán significaban la posibilidad de llevar a las instituciones aquello que había aprendido durante toda su vida.

Y después vino otro tiempo

Un año después de su desaparición física, la realidad de las personas con discapacidad aparece atravesada por una enorme incertidumbre.

El Gobierno de Javier Milei impulsó auditorías sobre las pensiones no contributivas por discapacidad y puso bajo sospecha buena parte del sistema.

En medio de esa discusión apareció el caso de la radiografía de un perro, presentada como ejemplo de una pensión irregular. Después se conoció el expediente y quedó establecido que aquella solicitud había sido frenada, denunciada y archivada y que nunca se había cobrado esa pensión.

Más tarde, la ANDIS quedó en el centro de denuncias por presuntas coimas a partir de los audios atribuidos a Diego Spagnuolo, entonces titular del organismo y exabogado de Milei. Y el famoso 3% de Karina

Y también estuvo la incertidumbre alrededor del Certificado Único de Discapacidad, el CUD, que obligó al propio Gobierno a salir a aclarar su vigencia y las prórrogas establecidas.

Mientras tanto, miles de familias tuvieron que convivir con la incertidumbre sobre prestaciones, pensiones y trámites.

Todo eso ocurrió durante este primer año sin Germán.

¿Qué estaría haciendo Germán?

Es difícil saber exactamente qué diría. Pero sí podemos imaginar qué haría. Seguramente estaría indignado. Seguramente levantaría la voz. Seguramente pediría explicaciones.

Y seguramente estaría junto a otros organizando acciones para resistir cualquier medida que considerara un retroceso o un avance sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Porque esa era su manera de entender la vida.

Germán no esperaba que alguien viniera a resolverle las cosas. Se involucraba. Participaba. Discutía. Reclamaba. Y cuando algo estaba mal, intentaba cambiarlo.

Por eso hoy no solamente se extraña al padre, al esposo, al hijo, al amigo o al compañero , también a esa calmada , tierna y dulce voz cargada de verdades, como le decía Emilio Vera Da Souza en Muchas Gracias, con quien tenia una ida y vuelta divertido , y el profesor Robert era quien volvía a poner orden . 

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Se extraña también al dirigente, al comunicador y al militante que había decidido poner su propia experiencia al servicio de los demás.

Hace un año desaparecía físicamente Germán Ejarque.

Pero quedó su voz. Quedaron sus miércoles. Quedó Portada. Quedaron sus luchas.

Y quedó, sobre todo, una manera de entender la discapacidad: no desde la lástima, sino desde la dignidad y la participación.

Quizás por eso, cuando hoy se habla de pensiones, de CUD, de la ANDIS o de los derechos de las personas con discapacidad, vuelve inevitablemente aquella pregunta:

¿Qué estaría haciendo Germán?

Probablemente estaría donde estuvo siempre.

El tiempo es veloz...

Como dice aquella canción de David Lebón, el tiempo pasa, casi sin pedir permiso. Y ya pasó un año.

Pero hay ausencias que el tiempo no consigue llevarse. Queda la voz, queda la memoria, queda la huella de quienes hicieron de sus convicciones una forma de vida.

A Germán lo recordamos así: fuerte, luchador y siempre dispuesto a levantar la voz por quienes más lo necesitaban.

Un año después, el tiempo sigue siendo veloz.

El recuerdo, no.

Del lado de quienes necesitaban que alguien levantara la voz.

Y seguramente, una vez más, estaría luchando para que nadie diera un paso atrás.

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