El día que la pelota pesó más que el poder

La liberación del gendarme Nahuel Gallo expuso algo incómodo para la política argentina: mientras el Gobierno construía relato internacional, fue el fútbol quien terminó resolviendo lo que la diplomacia no pudo. Poder real, poder simbólico y un discurso presidencial que volvió a mirar hacia adentro.

Martín Tula
Analista Político. Periodista. Activista y referente en discapacidad. Influenciador en redes sociales.

Hace 448 días, Nahuel Gallo, un gendarme argentino, era capturado de forma ilegal por el régimen de Nicolás Maduro. Hoy, después de más de un año, fue liberado luego de vivir un verdadero calvario, acusado de llevar adelante espionaje o un supuesto complot terrorista; acusación que jamás pudo probarse. Ni siquiera tuvo un juicio justo: simplemente se lo privó de su libertad y de compartir su vida con su hijo y su esposa.

Por Martín Tula | martin.tula@portada.com.ar

Hoy pudo recuperar esa libertad no por la gestión del gobierno de Javier Milei, ni de su canciller, y mucho menos por parte de la actual senadora Patricia Bullrich, ni tampoco por esos dirigentes políticos que se limitan a pedir liberaciones desde una red social como X sin ejercer lo que corresponde: una política real de gestión para recuperar a un argentino privado de su libertad.

Poder: la liberación del gendarme Nahuel Gallo fue gracias a la gestión y al trabajo de la AFA y de la Federación Venezolana de Fútbol.

Poder: la liberación del gendarme Nahuel Gallo fue gracias a la gestión y al trabajo de la AFA y de la Federación Venezolana de Fútbol.

Nahuel ya está nuevamente en el país gracias a la gestión y al trabajo de la AFA y de la Federación Venezolana de Fútbol, quienes actuaron como verdaderos puentes humanitarios para conseguir su liberación. El propio organismo del fútbol argentino reconoció que el deporte funcionó como canal de entendimiento para concretar la acción humanitaria.

Esto no deja de lado las investigaciones que pesan sobre la AFA y su dirigencia respecto de los manejos del fútbol argentino, pero sí demuestra que el poder no siempre está en quien cree tenerlo, sino en quien realmente puede ejercerlo.

Hoy quedó demostrado que, por más que el Presidente, el oficialismo y medios afines intenten instalar que la imagen internacional del gobierno es determinante, la realidad muestra otra cosa. Ese espejismo parece sostenerse más en premios simbólicos y eventos políticos que en capacidad concreta de resolución internacional, con un Donald Trump al que hoy le resulta funcional tener un aliado regional y con un gobierno como el de Viktor Orbán, primer ministro húngaro cuestionado dentro de la Unión Europea por su modelo político.

En el día de la apertura de sesiones ordinarias quedó expuesto que la pelota, una vez más, tuvo más peso que un gobierno que muchas veces vive dentro de un microclima que ya no es solamente el de la red social X, sino el de la propia Casa Rosada.

El discurso presidencial, y a mi entender también condicionado por lo ocurrido con Gallo, estuvo plagado de insultos y chicanas hacia la oposición. Una vez más se perdió la oportunidad de ofrecer previsibilidad a los argentinos y al mundo.

De casi dos horas de cadena nacional, atravesadas por interrupciones constantes para confrontar con opositores y empresarios -en particular con "Don Chatarrín", apodo utilizado por el Presidente para referirse a Paolo Rocca, titular del Grupo Techint-, solo quedó un dato político concreto: el envío al Congreso de 90 proyectos de ley, aproximadamente diez por mes durante las sesiones ordinarias.

También dejó en claro que avanzará con una reforma judicial y una reforma electoral. Algunos interpretan que, además del financiamiento partidario, podría impulsarse la eliminación de las PASO para evitar escenarios electorales imprevisibles como el que permitió el triunfo de Mauricio Macri sobre Cristina Fernández de Kirchner.

La liberación del gendarme Nahuel Gallo: un gol desde mitad de cancha del "Chiqui" Tapia.

La liberación del gendarme Nahuel Gallo: un gol desde mitad de cancha del "Chiqui" Tapia.

El año político arrancó. Se viene un período de fuerte movimiento institucional y electoral. Si no aparece un repunte sostenido en la economía diaria y continúa una recesión que ya comienza a volverse corrosiva para la sociedad, también puede transformarse en un problema serio para el propio gobierno de cara a los próximos comicios.

Un año que había comenzado con triunfos legislativos -como la aprobación de la reforma laboral y con la baja de imputabilidad instalada como eje central del debate político - tuvo, en sus primeras horas de marzo, un gol desde mitad de cancha del "Chiqui" Tapia que, usando la misma analogía futbolera que suele emplear el Presidente, pareció decirle:

Andá a buscarla al ángulo, Javier.

El resultado es lo único que importa.

Carlos Bilardo.

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