Murió un comisario de Mendoza y vuelve a encenderse la alarma por los suicidios dentro de la Policía
La muerte de Roberto Carlos Villarroel Perea volvió a conmocionar este domingo a la Policía de Mendoza. El comisario, que se encontraba en actividad y llevaba apenas dos semanas al frente de la Comisaría 10ª de Maipú, fue encontrado sin vida luego de un operativo de búsqueda iniciado a partir del aviso de su pareja. Si la investigación confirma que se trató de un suicidio, el caso se sumará a una sucesión de episodios similares registrados entre integrantes de la fuerza durante los últimos meses.
Roberto Carlos Villarroel Perea, de 48 años, había asumido hacía apenas dos semanas como jefe de la Comisaría 10ª de Maipú. Este domingo fue encontrado sin vida en inmediaciones del barrio El Recodo, después de que su pareja alertara a la Policía sobre una situación de crisis. La Justicia investiga las circunstancias del hecho y la principal hipótesis apunta a un suicidio.
La alerta y el operativo de búsqueda
Todo comenzó durante el transcurso de la mañana, cuando la pareja de Villarroel habría mantenido una discusión con el efectivo y posteriormente alertó a otros policías acerca de la situación.
De acuerdo con la información preliminar, la mujer manifestó que el comisario había salido de la vivienda atravesando una situación de crisis y que existía preocupación por la posibilidad de que atentara contra su propia vida.
A partir de esa comunicación se puso en marcha un operativo para localizarlo. Efectivos policiales que se encontraban trabajando en la zona comenzaron la búsqueda y, finalmente, encontraron a Villarroel sin vida en inmediaciones del barrio El Recodo.
Hasta el lugar llegaron integrantes de Policía Científica y personal de la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR), que participaron de las primeras actuaciones.
La investigación quedó en manos de las autoridades judiciales correspondientes, que deberán reconstruir las últimas horas del comisario y establecer con precisión qué ocurrió antes de su muerte.
Por el momento, la principal hipótesis es la de un suicidio. Esa circunstancia deberá ser confirmada por las actuaciones judiciales y las pericias realizadas en el lugar.
Apenas dos semanas al frente de la comisaría
Villarroel Perea tenía 48 años y se encontraba en actividad dentro de la Policía de Mendoza.
Había asumido hacía aproximadamente dos semanas como titular de la Comisaría 10ª de Maipú. Su muerte provocó una fuerte conmoción entre sus compañeros, superiores y otros integrantes de la fuerza.
El hecho ocurrió además en un contexto particularmente sensible para la institución, debido a la sucesión de muertes de policías mendocinos que, según los casos difundidos públicamente, tuvieron como hipótesis o confirmación el suicidio.
Si el caso de Villarroel finalmente es confirmado como tal, será el noveno registrado entre efectivos mendocinos durante el último año.
Una sucesión de casos durante 2026
La problemática ya había generado preocupación durante este año.
En mayo se conoció la muerte de Stefano Fernando Cereni Ojeda, un auxiliar de 27 años que trabajaba en el Palacio de Justicia y que fue encontrado sin vida en su vivienda de San Martín.
Aquel episodio había llevado a siete la cantidad de policías mendocinos que se habían quitado la vida durante 2026. Cuatro de esos casos correspondían a efectivos pertenecientes a la Zona Este.
Dos meses después, otro episodio elevó a ocho la cantidad de casos registrados durante el año.
La sucesión de hechos volvió a colocar en discusión las condiciones en las que desarrollan sus tareas los integrantes de la fuerza y, particularmente, los mecanismos de asistencia disponibles cuando un efectivo atraviesa una situación de crisis.
El antecedente de Cereni Ojeda
El caso de Cereni Ojeda había generado especial preocupación por una circunstancia ocurrida antes de su fallecimiento.
Según la reconstrucción difundida en aquel momento, el joven había atravesado poco más de un mes antes una situación en la que había manifestado intenciones de autolesionarse.
Su familia había dado aviso al 911 y, como medida preventiva, se le retiró el arma reglamentaria y el chaleco balístico. También se dispuso la intervención de áreas de Investigaciones y Salud Mental.
Su posterior muerte dejó planteado el interrogante acerca del seguimiento que reciben los efectivos después de atravesar una situación de riesgo y de las herramientas disponibles para sostener ese acompañamiento en el tiempo.
Una problemática que viene de años anteriores
Los casos registrados durante 2026 se suman a una situación que ya había sido advertida durante los años anteriores.
En noviembre de 2025, luego de otro suicidio ocurrido en San Martín, se conocieron datos oficiales que contabilizaban nueve suicidios entre policías y penitenciarios durante 2024 y 2025.
De esos casos, siete correspondían a integrantes de la Policía de Mendoza y dos al Servicio Penitenciario. El relevamiento indicaba además que seis de cada diez víctimas tenían menos de 35 años.
En ese mismo período, familiares de policías habían reclamado públicamente por los mecanismos de asistencia y contención destinados a los integrantes de la fuerza.
Durante 2025, una organización que reúne a esposas y familiares de policías llegó incluso a manifestarse frente a la Casa de Gobierno para reclamar mayor atención sobre la situación.
Desde el Ministerio de Seguridad se había informado que el área de Asistencia al Policía realizaba seguimiento sanitario de los uniformados y que una proporción reducida de las consultas estaba relacionada con problemas de salud mental.
Las autoridades también habían señalado que los suicidios constituyen una problemática social más amplia y que no se trata exclusivamente de una situación vinculada con la actividad policial.
La investigación continúa
Ahora será la Justicia la que deberá determinar qué ocurrió durante las últimas horas de Villarroel Perea.
Los investigadores deberán reconstruir la secuencia previa al momento en que fue encontrado sin vida, analizar las circunstancias informadas por su pareja y aguardar los resultados de las pericias realizadas por Policía Científica.
Mientras esas actuaciones avanzan, la muerte del comisario vuelve a generar conmoción dentro de la Policía de Mendoza y suma un nuevo episodio a una sucesión de casos que durante los últimos meses ha obligado a volver la mirada sobre la situación de los integrantes de la fuerza.
El dato central, por ahora, es concreto: un comisario de 48 años, recientemente designado al frente de una dependencia policial de Maipú, fue encontrado sin vida este domingo en inmediaciones del barrio El Recodo después de que se activara un operativo de búsqueda por una situación de crisis.
La investigación determinará las circunstancias exactas de su muerte y permitirá establecer si, como sostiene la principal hipótesis inicial, se trató efectivamente de un suicidio.







