Vinieron a hablar de honestidad... contá los cubiertos

Mientras el gobierno se llena la boca hablando de "casta" y "chorros", el caso SpagnuoloGate desnuda una trama de retornos, laboratorios y contratos direccionados en el corazón del Estado. La corrupción no distingue colores políticos, pero sí demuestra algo: la moral selectiva es la peor de las hipocresías.

Los retornos y la corrupción son transversales a todos los gobiernos. Y el espacio que hoy nos gobierna lo confirma con el escándalo de corrupción que ya se conoce como SpagnuoloGate.

Por Martín Tula | martin.tula@portada.com.ar

Este quiste llamado corrupción, instalado de forma casi irreversible desde los años '90, sigue destruyendo las arcas del Estado y vaciando los organismos públicos. Ya no quedan "joyas de la abuela" para robar, pero igual se las ingenian para seguir saqueándonos.

Hoy, Diego Spagnuolo podría ser la "Garganta Profunda" del siglo XXI, como lo fue Mark Felt en el caso Watergate durante el gobierno de Richard Nixon. Un presidente que terminó renunciando acorralado por la Justicia, por el periodismo y por su propia trama de encubrimientos.

La diferencia es que en Argentina la justicia y la política siempre encuentran lobistas y operadores para embarrar todo. Dilatar todo. Y garantizar que la impunidad siga su curso. Así, la presunción de inocencia se transforma en presunción de eternidad. Como en el caso de Cristina Fernández de Kirchner, a quien, después de un poco más de una década, vimos condenada en la causa Vialidad. Mientras tanto, siguen pendientes Hotesur, Cuadernos y el Memorándum con Irán.

Presunción de inocencia que muchos dirigentes políticos, periodistas -y quien escribe esta editorial semanal- no dábamos por sentada. Le colgamos el mote de "chorra", con una salvedad: era difícil no hacerlo ante la cantidad de pruebas acumuladas en su contra. El periodismo de investigación, con Jorge Lanata como figura central, tuvo un rol fundamental en ese proceso.

Hoy, otra vez, es el periodismo es quien expone un entramado de corrupción quirúrgicamente armado en un gobierno. Donde los porcentajes y "lo que le toca a cada uno" están diagramados con precisión para garantizar que todo se mantenga orgánica y donde queda demostrado que los retornos de los laboratorios existen desde hace décadas cuando se habla de cambio de porcentajes en las coimas (pasan del 5% al 8%).

Con estos datos llegamos a la conclusión que la salud es un negocio que genera millones de dólares del que nadie quiere quedar afuera y que a veces lo hace dejando sin medicamentos ni tratamientos a quienes más los necesitan.

La diferencia entre este caso, el del fentanilo -que sigue cobrándose vidas- y el escándalo de la cripto Libra, es que en este último se usufructuó el cargo de presidente para estafar. Javier Milei promovió una moneda sin valor, una shitcoin, y miles confiaron porque creyeron en el presidente de la Nación.

Cuando alguien va a la mesa de uno y empieza a hablar de honestidad, de moral y de ética... cuando se va, hay que contar los cubiertos.

-Carlos Menem en el programa Tiempo Nuevo, de Bernardo Neustadt.

La frase aplica con precisión quirúrgica a La Libertad Avanza, el espacio que vino a terminar con la casta... pero la tiene toda adentro. Vinieron a frenar los choreos del kirchnerismo y, como dijo el propio presidente en un acto en Junín: "Se lo están afanando ellos".

Yo, querido lector, me permito corregir a nuestro primer mandatario: no se lo están afanando a ellos. Nos lo siguen robando a nosotros.

La política es como el ajedrez. Y en este juego hermoso y milenario, en algún momento, las negras también juegan. En esta partida, alguien movió ficha: los audios salieron a la luz. No está claro si fue desde adentro del propio espacio libertario o desde sectores opositores. Lo que sí tengo claro es que nadie filtró esos audios por una revelación ética o un rapto de redención moral. Fue una operación política en contexto electoral. Como lo fue el yate de Insaurralde y cómo fue el cumpleaños de Fabiola en Olivos.

Funcionarios y voceros de La Libertad Avanza repiten como loros que esto es una operación contra el gobierno. Y quizás tengan razón. Pero lo que no dicen es que, como en los casos anteriores, los están operando con la verdad.

En política, no alcanza con parecer distinto: hay que serlo. El que solo actúa para la foto, miente. El que es distinto pero no lo demuestra, pierde. Y el que se burla de la coherencia, termina pagándolo en las urnas.

La corrupción no es solo robar dinero, es también usar el poder para fingir que uno es distinto.

Vaclav Havel, dramaturgo, disidente y expresidente checo.

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