Kabbalah, judaísmo e Israel: un mundo mucho más amplio que una religión
La Kabbalah es una tradición mística nacida dentro del judaísmo, cuya forma histórica se desarrolló especialmente entre los siglos XII y XIII en Provenza y España. No es una religión separada ni una doctrina política. Tampoco es un conocimiento reservado exclusivamente a israelíes: existen instituciones que enseñan aspectos de la mística judía a personas no judías, aunque la tradición religiosa clásica la ubica dentro del estudio del judaísmo. En Mendoza existen instituciones judías donde se estudian Torá, Talmud y también contenidos vinculados con la Kabbalah. Pero para comprender qué significa todo esto hay que distinguir entre ser judío, ser israelí, practicar el judaísmo y pertenecer a alguna de sus distintas corrientes.
De la mística judía medieval a los barrios de Buenos Aires: qué es la Kabbalah, quién puede estudiarla, qué significa ser judío, qué diferencias existen dentro del judaísmo y por qué Netanyahu no es el líder religioso de todos los judíos
¿qué es realmente la Kabbalah?
La palabra Kabbalah significa, en términos generales, "recepción" o "tradición recibida". No nació como una religión nueva ni como una organización secreta. Es una corriente de pensamiento místico dentro del judaísmo que intenta interpretar la relación entre Dios, la creación, el ser humano y el universo.
Sus raíces son anteriores, pero la Kabbalah histórica tomó forma especialmente en la Europa medieval. En el siglo XII aparece en Provenza y durante el siglo XIII adquiere una enorme importancia en España, donde se desarrolla alrededor del Zóhar, uno de sus textos fundamentales.
Su lenguaje es simbólico. Uno de sus conceptos centrales es el de las sefirot, diez dimensiones o atributos mediante los cuales la tradición cabalística intenta explicar la manifestación divina.
Más tarde, en el siglo XVI, la escuela de Isaac Luria, desarrollada en Safed, en la actual Israel, produjo una de las grandes transformaciones de la Kabbalah. Allí aparecen conceptos como el tzimtzum, relacionado con la idea de la contracción divina para permitir la existencia del mundo.
¿Es la Kabbalah una especie de poder secreto?
No hay evidencia histórica para describirla de esa manera. La Kabbalah sí tuvo influencia intelectual, religiosa y cultural enorme dentro del judaísmo. También influyó en el pensamiento jasídico y, mucho más tarde, llegó a movimientos espirituales contemporáneos que la presentan de una manera más universal.
Pero una cosa es estudiar la mística judía y otra muy distinta afirmar que existe una red mundial de cabalistas que dirige gobiernos, empresas o mercados.
Tampoco existe un registro mundial que permita decir cuántos empresarios, funcionarios, banqueros o "tecnócratas" estudian Kabbalah. Es posible encontrar figuras públicas vinculadas públicamente con distintos movimientos o centros de Kabbalah, pero no corresponde convertir esa circunstancia en una explicación general de su poder político o económico.
¿La Kabbalah es obligatoria para un judío?
No. Este punto es fundamental. Un judío puede ser practicante, secular, tradicional, ortodoxo, reformista, conservador o identificarse culturalmente con el pueblo judío sin estudiar Kabbalah.
La Kabbalah forma parte de la tradición intelectual y espiritual judía, pero no es una obligación religiosa universal para todos los judíos.
Incluso dentro del judaísmo religioso existen diferentes aproximaciones respecto de cuándo, cómo y quién debe estudiar textos místicos.
Jabad Lubavitch, por ejemplo, integra explícitamente enseñanzas de la Kabbalah dentro de su formación religiosa y explica que su enfoque combina Torá, Talmud y Kabbalah.
¿Entonces cualquier persona puede estudiarla?
Depende de qué se entienda por "estudiar Kabbalah".
Existe el estudio académico de la mística judía, abierto a cualquier persona. También existen cursos y organizaciones contemporáneas que enseñan determinados conceptos cabalísticos a judíos y no judíos.
Pero dentro del judaísmo tradicional existen criterios religiosos mucho más restrictivos respecto del estudio profundo de determinadas materias místicas.
Por eso no hay una única respuesta. Se puede estudiar Kabbalah como:
• historia de las religiones;
• filosofía judía;
• literatura;
• mística;
• tradición religiosa;
• o como práctica espiritual dentro del judaísmo.
Son experiencias completamente diferentes.
Mendoza: ¿dónde se puede estudiar?
En Mendoza existe una comunidad judía organizada desde hace más de un siglo.
La Sociedad Israelita de Beneficencia de Mendoza fue fundada en 1910 por inmigrantes judíos provenientes de Europa oriental y del norte de África. Actualmente articula instituciones educativas, sociales, culturales y deportivas, entre ellas la DAIA filial Mendoza, la Escuela Israelita Dr. Max Nordau y el Club Israelita Macabi Mendoza. Su sede está en Avenida España 1930, Ciudad de Mendoza.
También está Jabad Mendoza, cuya sinagoga funciona en Tucumán 72, Godoy Cruz. La institución desarrolla actividades vinculadas con Torá, Shabat, festividades y enseñanza religiosa, y presenta expresamente la Kabbalah como parte del pensamiento que nutre la tradición jasídica.
Esto no significa que todos los integrantes de la comunidad mendocina sean practicantes ortodoxos ni que todos estudien Kabbalah.
La comunidad judía, como cualquier comunidad religiosa amplia, contiene diferentes niveles de observancia.
¿Por qué se llama Macabi?
El nombre Macabi, también escrito Maccabi en la transliteración más habitual del hebreo, remite a los Macabeos, protagonistas de la rebelión judía contra el dominio seléucida en Judea durante el siglo II antes de Cristo.
Con el tiempo, el nombre Macabi se convirtió en un símbolo utilizado por numerosas instituciones deportivas y comunitarias judías en distintos países. La denominación expresa una referencia histórica a los Macabeos y a la tradición judía.
En Mendoza, la institución se denomina oficialmente Club Israelita Macabi de Mendoza. La propia comunidad judía mendocina lo reconoce entre sus instituciones educativas, sociales, culturales y deportivas.
También existe una interpretación tradicional que vincula Maccabi con la expresión hebrea Mi kamoja ba'elim Adonai, "¿Quién como tú entre los dioses, Señor?", aunque esta explicación debe presentarse como una interpretación tradicional y no como una etimología histórica indiscutida.
Por eso, cuando se habla de Macabi Mendoza, el nombre no es casual: remite a una referencia histórica profundamente vinculada con la identidad judía.
Judío, israelí e israelita: no son sinónimos
Aquí aparece otra confusión frecuente.
Judío puede referirse a una pertenencia religiosa, cultural, histórica y también a una identidad colectiva.
Israelí, en cambio, es una condición relacionada con el Estado de Israel. Una persona puede ser israelí y no ser judía: Israel tiene ciudadanos árabes musulmanes, cristianos, drusos y pertenecientes a otras comunidades.
Y también puede ocurrir lo contrario: una persona puede ser judía y vivir toda su vida en Argentina, Estados Unidos, Francia o cualquier otro país sin ser israelí.
La palabra israelita tiene además un uso histórico y religioso. En Argentina aparece especialmente en nombres institucionales, como la Sociedad Israelita de Beneficencia o la Escuela Israelita Dr. Max Nordau.
Por eso, decir "judío" e "israelí" como si fueran exactamente la misma cosa conduce a errores.
El derecho de vientre: la transmisión matrilineal
Uno de los aspectos particulares de la identidad judía tradicional es la transmisión matrilineal: según la ley religiosa judía, la condición de judío se transmite por la madre. Esto significa que una persona nacida de madre judía es considerada judía, independientemente de que su padre sea judío o no.
Esta concepción, conocida como matrilinealidad, tiene una larga elaboración dentro de la tradición rabínica y suele explicarse a partir de la interpretación de textos bíblicos y de su posterior desarrollo jurídico en el judaísmo.
No debe confundirse este principio religioso con una concepción racial. La identidad judía comprende dimensiones religiosas, históricas, culturales y de pertenencia a un pueblo. Además, quien no nació de madre judía puede incorporarse al judaísmo mediante una conversión reconocida por la corriente religiosa correspondiente.
Las distintas corrientes del judaísmo contemporáneo no necesariamente aplican exactamente los mismos criterios. El judaísmo ortodoxo y el conservador mantienen tradicionalmente la transmisión matrilineal, mientras que el judaísmo reformista de Estados Unidos reconoce, bajo determinadas condiciones, la filiación judía tanto por vía materna como paterna.
La legislación israelí introduce además una dimensión jurídica específica. La Ley del Retorno, sancionada en 1950 y modificada posteriormente, establece el derecho de los judíos a inmigrar a Israel y obtener ciudadanía bajo sus disposiciones. Su definición legal de judío contempla a quien nació de madre judía o se convirtió al judaísmo y no pertenece a otra religión. La misma legislación extiende determinados derechos migratorios a hijos y nietos de judíos y a sus cónyuges.
Esto demuestra algo importante: identidad religiosa, pertenencia comunitaria, nacionalidad y ciudadanía no son exactamente la misma categoría.
Y dentro del judaísmo tampoco existe un único judaísmo
Existen diferentes corrientes.
Judaísmo ortodoxo
Mantiene una observancia estricta de la Halajá, la ley religiosa judía. Dentro de la ortodoxia existen a su vez distintas corrientes, entre ellas la ortodoxia moderna y sectores ultraortodoxos.
Judaísmo conservador o masortí
Busca preservar la tradición y la Halajá, pero desarrolla interpretaciones históricas y contemporáneas de determinadas normas.
Judaísmo reformista
Tiene una interpretación más flexible de la tradición y de las obligaciones religiosas.
Judaísmo reconstruccionista y otras corrientes
Existen además otras formas de entender la identidad y la práctica judía.
Las diferencias no son simplemente de vestimenta. También afectan la interpretación de la ley religiosa, la participación de mujeres, el uso de tecnología, la liturgia, la conversión, el matrimonio y la relación con el Estado de Israel.
¿Por qué algunos judíos no utilizan electricidad los sábados?
Aquí aparece el Shabat.
Comienza antes de la puesta del sol del viernes y termina después de la puesta del sol del sábado.
Para los judíos ortodoxos observantes, el Shabat implica abstenerse de determinadas categorías de trabajo, conocidas como melajot.
Entre ellas se encuentra la prohibición tradicional que lleva a evitar encender o apagar dispositivos eléctricos.
La cuestión tiene una compleja elaboración jurídica: distintas autoridades rabínicas han discutido exactamente qué principio religioso está involucrado en cada utilización de electricidad. En la práctica ortodoxa, encender y apagar dispositivos eléctricos durante Shabat está generalmente prohibido.
Pero eso no significa que una persona ortodoxa deba vivir durante 25 horas sin electricidad.
Las luces pueden quedar encendidas desde antes. Se pueden utilizar temporizadores. Y existen los famosos ascensores de Shabat, programados para detenerse automáticamente en los pisos sin que el usuario tenga que presionar un botón.
Esto ayuda a entender algo que muchas veces llama la atención en Buenos Aires.
¿Por qué existen edificios con ascensor de Shabat?
En barrios con una importante presencia de población judía observante, como determinadas zonas de Palermo, Villa Crespo, Belgrano y alrededores, algunos edificios incorporan sistemas que permiten el funcionamiento automático del ascensor durante Shabat.
No significa necesariamente que todo el edificio sea religioso.
Significa que existe una demanda concreta de residentes que necesitan poder desplazarse entre pisos sin accionar manualmente el ascensor.
La explicación de que "los departamentos bajos son más caros porque los judíos no pueden usar ascensor" sería demasiado simplista. El precio inmobiliario depende de muchos factores. En determinados edificios, sin embargo, las características relacionadas con Shabat pueden influir en las preferencias de una parte de los compradores.
¿Y el teléfono?
La observancia tradicional tampoco permite utilizar un teléfono como cualquier otro dispositivo durante Shabat.
Por eso en algunas comunidades pueden encontrarse teléfonos especialmente adaptados o personas que directamente no utilizan dispositivos electrónicos durante ese período.
El famoso teléfono celular básico, sin smartphone, no constituye por sí mismo una excepción religiosa: si su funcionamiento implica una acción prohibida, que no tenga pantalla táctil o aplicaciones no cambia necesariamente la cuestión.
¿Todos los judíos respetan el Shabat de esa manera?
No. Esta es otra de las grandes diferencias entre las corrientes. Un judío secular puede no observar Shabat. Un judío reformista puede tener una interpretación diferente. Un judío conservador puede aceptar determinadas prácticas que un ortodoxo no aceptaría. Y un judío ultraortodoxo puede observar numerosas restricciones adicionales. Por eso no existe "la conducta del judío" como una única categoría.
¿Quién manda sobre los judíos?
Aquí también hay que romper un mito.
Benjamin Netanyahu no es el líder de todos los judíosdel mundo.
Es el primer ministro del Estado de Israel y, por lo tanto, ejerce autoridad política dentro del gobierno israelí, no autoridad religiosa sobre los judíos del planeta.
Un judío argentino, estadounidense, francés o australiano no recibe sus obligaciones religiosas de Netanyahu.
Dentro de cada comunidad pueden existir rabinos, instituciones, movimientos y autoridades religiosas diferentes.
Y muchos judíos son seculares y no reconocen ninguna autoridad religiosa.
La pregunta que queda abierta: ¿qué poder tiene realmente la Kabbalah?
Probablemente la mejor respuesta sea mucho menos misteriosa y mucho más interesante.
La Kabbalah tiene poder cultural, religioso e intelectual.
Durante siglos influyó en la manera en que millones de judíos interpretaron a Dios, el universo, el mal, el alma, la creación y la responsabilidad humana.
Posteriormente influyó en el jasidismo y llegó a movimientos espirituales contemporáneos.
Pero no existe evidencia que permita afirmar que la Kabbalah constituye una organización mundial jerárquica que coordina a empresarios, políticos o tecnócratas. El verdadero fenómeno quizás sea otro.
Una tradición nacida dentro de una minoría religiosa hace siglos terminó atravesando la filosofía, la literatura, el arte, la espiritualidad contemporánea y hasta la cultura empresarial. Y ahí aparece una pregunta mucho más interesante que la de "quién controla a quién":
¿cómo una tradición mística puede sobrevivir durante siglos, transformarse y terminar siendo estudiada tanto dentro como fuera de la comunidad que la creó?
Ese es, probablemente, el verdadero misterio de la Kabbalah.







