OPINIÓN

Filántropos, poder y sombras

El caso de Jeffrey Epstein y el de Jimmy Savile exponen un mismo patrón: figuras públicas protegidas por redes de poder que garantizaron silencio e impunidad durante años. Sus vínculos con dirigentes políticos, empresarios y celebridades revelan cómo estos entramados no solo existieron, sino que siguen encontrando eco en el presente, donde discursos, blindajes mediáticos y relaciones peligrosas vuelven a repetirse, mientras casos como la desaparición de Loan reavivan la sospecha de que el sistema, una vez más, llega tarde o directamente no llega.

Adrián Characán
Adrián Characán

De Jeffrey Epstein a Jimmy Savile, una constante inquietante: el acceso al poder como escudo. Hay historias que incomodan porque rompen una ilusión. La de que el poder, la fama y la filantropía son sinónimos de virtud. Y no. A veces -demasiadas- son todo lo contrario.

Filántropos, poder y sombras

Lo que une a Jeffrey Epstein con Jimmy Savile no es solo el delito aberrante que ambos protagonizaron, sino algo más profundo: la capacidad de moverse durante años en las más altas esferas sin ser cuestionados.

Filántropos, poder y sombras

Epstein no solo acumuló riqueza: acumuló contactos. Entre ellos, el entonces empresario y luego presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien compartió espacios sociales en determinados períodos. Esa cercanía volvió a ser observada con lupa cuando el caso explotó a nivel global.

Filántropos, poder y sombras

Savile, por su parte, fue durante décadas una figura intocable en el Reino Unido. Con el respaldo público de figuras como Margaret Thatcher, logró incluso ser condecorado por la monarquía. Se mostraba como benefactor, recaudador de fondos, hombre cercano a la realeza, vinculado a Carlos III y a Diana Spencer. Pero detrás de esa imagen pública, se escondía una de las historias de abuso más estremecedoras de la historia reciente británica.

Filántropos, poder y sombras

No falló el sistema una vez. Falló durante décadas.

La máscara de la ayuda

Hay un patrón que se repite. No es casualidad.

Ambos casos muestran cómo la cercanía con sectores vulnerables -jóvenes, menores, personas en situaciones difíciles- era presentada como vocación solidaria. Hospitales, fundaciones, programas sociales. Lugares donde nadie sospecha... o donde nadie quiere sospechar.

Filántropos, poder y sombras

En Argentina, el caso de Julio César Grassi también dejó una marca profunda. Un hombre con llegada mediática, vínculos con figuras públicas como Susana Giménez, y una imagen construida alrededor de la ayuda social, que terminó condenado por abuso.

Y no estuvo solo en su defensa mediática: figuras como Raúl Portal lo respaldaron públicamente durante años, incluso cuando las denuncias ya estaban instaladas.

Otra vez, el mismo mecanismo: legitimidad pública como escudo.

El poder como blindaje

Lo más inquietante no es solo el delito, sino la demora en que salga a la luz.

¿Por qué nadie habló antes? ¿Por qué cuando alguien habló, no fue escuchado?

En el caso de Savile, las denuncias existían, pero fueron ignoradas. En el de Epstein, hubo investigaciones que no avanzaron como debían. En el de Grassi, también hubo años de exposición mediática antes de la condena.

No es solo impunidad individual. Es estructura.

Es el poder funcionando como red de contención.

Lenguaje, poder y límites difusos

Hay otro plano más incómodo, más actual.

El de los discursos.

Cuando figuras de alto nivel utilizan expresiones que rozan lo inapropiado o banalizan temas extremadamente sensibles, el problema no es solo lo que dicen, sino el marco cultural que habilitan.

En Argentina, el presidente Javier Milei ha sido cuestionado por expresiones polémicas en distintos contextos. Más allá de la intención, ese tipo de lenguaje impacta en una sociedad atravesada por historias reales de abuso y vulnerabilidad.

El paralelismo no implica equivalencia de hechos -y eso es central-, pero sí invita a pensar qué se dice, cómo se dice y desde dónde.

La herida abierta: el caso Loan Danilo Peña

En ese contexto, hay casos que golpean de otra manera.

Filántropos, poder y sombras

La desaparición de Loan Danilo Peña no solo conmocionó al país: también expuso un entramado de dudas, versiones cruzadas y una sensación persistente de que no todo está dicho.

No hay, hasta hoy, una verdad definitiva.

Y es precisamente esa ausencia la que alimenta el temor social: la idea de que pueden existir circuitos de vulnerabilidad, negligencia o algo peor, que todavía no terminamos de comprender.

Por eso, más que afirmaciones, lo que hay es angustia colectiva.

Y preguntas.

Entre hechos y sospechas

En torno a estos casos, siempre aparecen teorías más amplias: redes globales, operaciones de inteligencia, vínculos políticos ocultos.

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