El Niño y la memoria que Mendoza no puede dejar bajo el agua... o lo que el agua podría llevarse

Patrimonio en riesgo: la urgencia de proteger la historia de Mendoza ante la llegada de El Niño.

Gustavo Daniel Aguilera
Productor Ejecutivo de Cantapueblo, "La Fiesta Coral de Latinoamérica". Técnico Superior en Gestión Sociocultural. Docente. Miembro del Foro Nuevo Cuyo.

Hay preguntas que deberían hacerse antes de que llegue la tormenta y no después de que el agua haya entrado por un techo, haya comprometido una pared o haya puesto en riesgo una pieza histórica.

Una de ellas es muy sencilla: ¿está Mendoza preparada para proteger su patrimonio cultural frente a un período de lluvias extraordinarias?

El interrogante no es exagerado, ni pretende instalar alarmas infundadas. El propio Servicio Meteorológico Nacional o lo que queda de él, advierte que la Argentina atraviesa una fase de "El Niño" y que para el último trimestre del 2026 existe la probabilidad cierta de precipitaciones inusuales en esta región del país.

Ante este escenario resulta inevitable mirar nuestros edificios históricos, museos, sitios patrimoniales y formularnos la pregunta:

¿Se están revisando seriamente sus techos, desagües, impermeabilizaciones, canaletas y bombas de agua?

Porque el patrimonio no solamente se conserva con discursos y fotos para las redes sociales. Se conserva, fundamentalmente, manteniéndolo.

Vamos por partes...

El ECA: una cúpula que ya tuvo su advertencia

El caso del Espacio Contemporáneo de Arte debería servirnos como una señal. El edificio del antiguo Banco de Mendoza donde funciona el ECA, sufrió el incendio de su cúpula el 18 de enero de 2017, en un mantenimiento realizado por una empresa que ganó una dudosa licitación. Pero posteriormente en un informe publicado en el sitio web del gobierno de Mendoza el 1 de setiembre del 2022 sobre de estado general de las estructuras superiores volvió a detectar problemas: filtraciones, deterioro de cubiertas, estructuras, mamposterías, instalaciones y desagües pluviales.

El propio Gobierno provincial reconoció que el deterioro encontrado obedecía, entre otros factores, a la acción climática, el envejecimiento, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento y conservación.

Entonces aparece una pregunta legítima que merece una respuesta pública y técnica; ¿La reparación de aquella cúpula después del incendio resolvió definitivamente el problema o sólo permitió recuperar su funcionamiento para la siguiente muestra?

No se trata de cuestionar una obra determinada, ni de señalar responsables individuales. Se trata de preguntar si después de una intervención de semejante magnitud existió un programa permanente de mantenimiento preventivo, controles periódicos, revisión de impermeabilizaciones y seguimiento de las estructuras.

Porque una reparación no debería ser el final de la historia. Debería ser el comienzo de un plan de conservación.

Y si un edificio patrimonial vuelve a presentar problemas en sus cubiertas y desagües, debemos preguntarnos qué falló: ¿la ejecución?, ¿el mantenimiento?, ¿los controles? ¿O una combinación de todos estos factores?

El Museo Histórico Municipal Las Bóvedas de Gral. San Martín

Las mismas preguntas debemos hacernos respecto de las Bóvedas del departamento del Este ya que el adobe tiene una característica que debería estar en el centro de cualquier política de conservación, porque el agua es uno de sus grandes enemigos.

Por eso, frente a la posibilidad de períodos de lluvias más importantes, cabe preguntarse cuál es hoy el estado de sus cubiertas, desagües, muros y sistemas de escurrimiento. ¿Se están realizando inspecciones preventivas antes de la temporada de lluvias? ¿Se controlan las filtraciones? ¿Se revisan las partes superiores de las estructuras? ¿Existe un protocolo específico para actuar rápidamente ante una emergencia hídrica?

En materia patrimonial, esperar a que aparezca una grieta o que un muro presente humedad puede significar haber llegado demasiado tarde.

¿Y el Museo Fader?

El Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú - Casa Fader ofrece otra señal de alerta. La propia documentación oficial sobre su intervención reconoció problemas estructurales, fisuras, humedad ascendente y deterioros relacionados con las condiciones ambientales y el aporte de humedad en el terreno. El proyecto de consolidación contempló incluso intervenciones sobre la cubierta y modificaciones de los desagües pluviales.

Entonces la pregunta se repite ¿Qué controles se realizan hoy sobre los techos y sistemas de evacuación de agua del Museo Fader?

No alcanza con restaurar un edificio histórico una vez cada determinada cantidad de años. Un museo necesita una política permanente de conservación preventiva. El techo puede parecer una parte secundaria de un edificio. En un museo, no lo es. Es la primera línea de defensa frente al agua.

El Fuerte de San Carlos: adobe, historia y vulnerabilidad

También sería razonable preguntarse por el estado de conservación del Fuerte de San Carlos. Las fuentes oficiales describen sus gruesas paredes de adobe apisonado y las estructuras históricas de madera que conformaban el fuerte.

¿Se están controlando el techo que actualmente resguarda los restos del histórico lugar? ¿Se controla el escurrimiento del agua alrededor de las paredes? ¿Existe un protocolo específico para períodos de precipitaciones extraordinarias? Son preguntas sencillas, pero indispensables cuando hablamos de construcciones cuya materialidad histórica puede resultar particularmente vulnerable frente a la humedad.

El Memorial de la Bandera del Ejército de Los Andes: el caso que más debería preocuparnos.

Pero hay un lugar que merece una atención especial: el Memorial de la Bandera del Ejército de los Andes. Aquí la preocupación no es solamente patrimonial, es también preventiva.

El Memorial es una construcción ubicada por debajo del nivel del terreno. Eso significa que el manejo del agua no es un aspecto accesorio, sino que constituye una parte fundamental de su seguridad y del debido resguardo de nuestro hito histórico más importante.

Ya existen antecedentes documentados. En 2022 un grupo de historiadores, patrimonialistas y arquitectos elaboró un informe técnico sobre el estado del Memorial de la Bandera del Ejército de los Andes. Según la cobertura de Diario Los Andes del 18 de septiembre de 2022 el documento consignó entre otros problemas, "goteras, paredes con humedad, filtraciones en el techo de cielo raso", además de óxido, salitre y problemas en el suministro eléctrico.

"Con asombro y dolor podemos afirmar que el Memorial se encuentra en situación de abandono y nuestra Bandera corre serio riesgo de deterioro", resumió en esa oportunidad, José Luis Tello, profesor de Historia egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo.

Capilla del Rosario, Casa Museo Molina Pico, Cine Teatro Recreo

De lo poco que se conserva en Guaymallén, empecemos a despedirnos. El abandono en que se encuentra la histórica Capilla del Rosario que sirvió de refugio de las monjas de la Compañía de María (primeras en llegar a Mendoza) después del terremoto de 1861 y fuerte de las tropas federales en la época de las batallas entre unitarios y federales, es tristísimo.

Por curiosidad, intente buscar el lector cuando se realizó el último evento oficial o privado en el Cine Teatro Recreo o cuándo fue la última proyección audiovisual. Los vecinos de la zona ya no lo recuerdan...

De la Casa Museo Molina Pico, ni noticias. En épocas del Gral. José de San Martín como Gobernador Intendente de Cuyo, los Molina - familia que dio a Mendoza dos gobernadores - formaron una muy buena amistad con el Padre de la Patria y se convirtieron en algunos de sus más fervientes colaboradores. La última vez que visité ese hermoso lugar había una pared apuntalada, no pude ingresar para observar el estado del piano de don Alberto Rodríguez o el pocho de Hilario Cuadros que se resguardaban en ese museo. Hoy desconocemos el estado de esa histórica casa. En opinión de éste humilde trabajador de la cultura es una decisión política de este intendente y el anterior dejar en el olvido y el abandono nuestros bienes patrimoniales.

Para finalizar debemos mencionar las últimas noticias sobre la recuperación y restauración de la Basílica de San Francisco, declarada Monumento Histórico Nacional en la cual desde 1951 descansan los restos de Mercedes Tomasa de San Martín, su esposo Mariano Balcarce, y su hija mayor, María Mercedes. Esta iglesia es un ejemplo que permite dimensionar la magnitud del problema. En declaraciones periodísticas Gustavo Oyonarte, abogado de los Franciscanos desde 1997, advierte sobre una cuestión que puede parecer menor, pero que resulta fundamental para la conservación de un edificio patrimonial: el mantenimiento periódico de techos, canaletas y desagües.

El Niño y la memoria que Mendoza no puede dejar bajo el agua... o lo que el agua podría llevarse

Según explica Oyonarte, el techo necesita una limpieza periódica para evitar que se acumulen hojas secas, residuos de palomas e incluso aves muertas. Todo ese material termina obstruyendo los sistemas de evacuación del agua y puede favorecer la acumulación de humedad y filtraciones durante las lluvias. Para realizar esa tarea se requiere que especialistas puedan acceder periódicamente a las cubiertas y retirar los residuos acumulados. El problema, señala, es también económico. Con el paso del tiempo, los recursos disponibles para realizar esas tareas de mantenimiento se han reducido y consecuentemente, trabajos que deberían formar parte de una rutina preventiva han dejado de realizarse con la frecuencia necesaria. "La basílica es un monumento costoso de mantener, y tratar de restaurarlo es muchísimo más", sostuvo Oyonarte. Y agrega que, pese a las dificultades presupuestarias, se realizan esfuerzos para mejorar su estado y avanzar, en la medida de las posibilidades, hacia una restauración integral.

Sus palabras vuelven a poner sobre la mesa una cuestión que atraviesa buena parte del patrimonio mendocino: ¿cuánto cuesta no mantener un edificio histórico? porque limpiar una canaleta puede parecer un gasto menor. Reparar un techo cuando todavía conserva su impermeabilidad también. Revisar un desagüe, retirar residuos o controlar una filtración puede parecer una tarea rutinaria. Pero cuando esas acciones preventivas dejan de hacerse, el costo posterior puede multiplicarse.

La conservación patrimonial no debería comenzar cuando aparecen las goteras. Debería comenzar mucho antes.

¿Sabemos que están haciendo los gobiernos municipales y el provincial ante el inminente "niño" por cuidar y preservar lo poco que queda de nuestro pasado arquitectónico y patrimonial?

Quizás debamos hacernos esas preguntas funcionarios y vecinos, porque el patrimonio de Mendoza no es propiedad de un gobierno, de un ministerio, ni de una administración... es de todos.

Mendoza, septiembre 2026.

Esta nota habla de:

Nuestras recomendaciones