El desgaste del "anticasta": crece la desconfianza y Milei pierde respaldo social

Un nuevo Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora detecta un cambio sensible en el clima político: dos de cada tres argentinos creen que el Gobierno de Javier Milei rompió su promesa "anticasta", mientras aumentan las percepciones de corrupción y cae la aprobación presidencial. El malestar económico y la pérdida de credibilidad aparecen como factores centrales del deterioro.

Hernán Ansuini
Periodista y analista. Escritor. Trabajó en Radio La Red Mendoza y Radio Nihuil. Participó en Radio AM 750, programa de Victor Hugo Morales.

La principal bandera simbólica con la que Javier Milei llegó a la Casa Rosada comienza a mostrar señales de agotamiento. Según el último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora, el 66,6% de los argentinos considera que el Gobierno rompió el pacto "anticasta" y terminó pareciéndose a aquello que prometía combatir. El dato golpea uno de los pilares centrales del oficialismo: la idea de una ruptura moral con la política tradicional.

El desgaste del "anticasta": crece la desconfianza y Milei pierde respaldo social

La encuesta muestra que el desgaste ya no parece reducirse únicamente a la discusión económica. La percepción de corrupción se instaló como un problema central en la evaluación del Gobierno.

Un 57,3% de los consultados cree que existe corrupción generalizada en la gestión nacional, mientras un 60,2% interpreta las denuncias recientes como parte de un problema estructural y no de episodios aislados. Más aún: el 66,6% considera que la administración libertaria no está comprometida con prevenir hechos de corrupción.

El desgaste del "anticasta": crece la desconfianza y Milei pierde respaldo social

El dato es políticamente sensible porque afecta directamente la legitimidad discursiva del mileísmo.

El pacto "anticasta" entra en zona de desgaste: crece la desconfianza y cae la aprobación de Milei.

El pacto "anticasta" entra en zona de desgaste: crece la desconfianza y cae la aprobación de Milei.

A diferencia de otros gobiernos, el capital político inicial de Milei no se sostuvo solo sobre promesas económicas, sino sobre una narrativa ética: combatir privilegios, disciplinar a la dirigencia y terminar con "la casta". Cuando esa promesa pierde credibilidad, el impacto trasciende la coyuntura y erosiona el núcleo identitario del oficialismo.

El informe también registra un deterioro en la aprobación presidencial. La gestión de Milei cae al 33,1% de aprobación, mientras la imagen positiva del Presidente desciende al 35,2% y la negativa trepa al 59,3%, ampliando el diferencial negativo a 24 puntos. Hace apenas algunos meses, la imagen presidencial se movía en una zona de mayor equilibrio; ahora, el escenario aparece claramente más adverso.

El desgaste del "anticasta": crece la desconfianza y Milei pierde respaldo social

El malestar político, además, se encuentra estrechamente ligado a la experiencia cotidiana de los hogares. Según el estudio, el 81,6% de los encuestados afirma haber tenido que resignar consumos en los últimos seis meses para sostener su economía: desde ocio y salidas hasta compras habituales del hogar y, en casos más críticos, gastos esenciales como alimentos, salud o servicios. El ajuste dejó de ser una abstracción macroeconómica para convertirse en una experiencia concreta en la vida diaria.

El desgaste del "anticasta": crece la desconfianza y Milei pierde respaldo social

El deterioro del ingreso aparece como uno de los factores más consistentes del malestar. El 86,6% sostiene que su salario no le gana a la inflación, mientras el 60,4% afirma que sus ingresos solo alcanzan hasta el día 20 de cada mes. En paralelo, se amplía la distancia entre la inflación oficial y la percepción social: el 70,3% considera que el índice del INDEC no refleja adecuadamente el aumento real de precios que vive en su vida cotidiana.

El desgaste del "anticasta": crece la desconfianza y Milei pierde respaldo social

Uno de los datos más llamativos del estudio es que la preocupación por la corrupción ya no aparece únicamente entre opositores. Según Zentrix, incluso parte del electorado oficialista empieza a considerar el tema como uno de los principales desafíos del país, por encima de variables tradicionales como inflación, desempleo o salarios. Aunque el núcleo duro libertario todavía tiende a interpretar las denuncias como casos aislados, fuera de ese universo la evaluación del Gobierno se volvió notablemente más severa.

Conclusión

El informe de Zentrix deja planteada una hipótesis política de fondo: el desgaste del Gobierno ya no parece explicarse únicamente por el ajuste económico, sino por la combinación entre privación material y pérdida de autoridad moral.

Durante gran parte de su mandato, Milei sostuvo apoyo bajo un contrato simbólico relativamente claro: el sacrificio económico tenía sentido porque esta vez se combatirían privilegios y corrupción. Pero cuando una parte creciente de la sociedad empieza a percibir que el costo del ajuste recae sobre los hogares mientras el Gobierno reproduce prácticas que asociaba a la "casta", ese pacto pierde fuerza.

La pregunta política que empieza a emerger es si el oficialismo podrá reconstruir credibilidad antes de que el malestar económico se consolide definitivamente como desgaste político. Porque si algo sugieren estos datos es que la tolerancia social al ajuste ya no depende solo de la inflación o del dólar: depende, cada vez más, de si el Gobierno todavía logra convencer de que es distinto.

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