El mundo de las drogas en 2026: más consumo, más mercados y menos tratamiento

Las Naciones Unidas advierten que 331 millones de personas consumen drogas, los mercados ilícitos se reinventan con tecnología y nuevas sustancias, y el sistema de salud global sigue sin dar respuesta.

Dr. Sergio Benaroya
Abogado UBA. Especializado en Familia, Niñez y Adolescencia, Genero, Responsabilidad Médica y Salud Mental. Diplomaturas en Psicopatología, Psicoanálisis, Autismo, Psicosis, IA, Criminología, Vínculos Patológicos, Sexología Clínica.

El Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la UNODC revela que el consumo global creció un 34% en la última década, alcanzando a 331 millones de personas. Los mercados ilícitos se transforman aceleradamente con el auge de drogas sintéticas, el colapso de la heroína afgana y una producción de cocaína sudamericana que se cuadruplicó desde 2014. Solo uno de cada doce consumidores con trastorno por uso de drogas accede a tratamiento, una brecha que se agudiza en mujeres y en países de ingresos bajos.

El pasado junio de 2026, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) publicó su Informe Mundial sobre las Drogas, el documento de referencia global en la materia. Sus conclusiones no sorprenden a quienes trabajan en el campo de la política de drogas, pero confirman con datos de escala planetaria aquello que se percibe cada vez con más claridad en las calles, los hospitales y los juzgados de ciudades como las nuestras: el problema de los consumos de sustancias crece, se complejiza y las respuestas institucionales siguen siendo insuficientes.

331 millones de personas consumen drogas: los mercados ilícitos se reinventan con tecnología y nuevas sustancias, y el sistema de salud global sigue sin dar respuesta.

331 millones de personas consumen drogas: los mercados ilícitos se reinventan con tecnología y nuevas sustancias, y el sistema de salud global sigue sin dar respuesta.

Un mapa que se redibuja

El informe describe un mundo donde los mercados de drogas ya no responden a la lógica de décadas anteriores. La producción de opio en Afganistán cayó un 95% desde la prohibición impuesta por los talibanes en 2023, pero ese vacío no significó menos opioides en circulación: se lo cubrió con fentanilos, nitacenos y orfinas, sustancias sintéticas más potentes y letales que la propia heroína, hoy presentes en al menos 37 países. En 2023, casi medio millón de personas murieron por causas directamente atribuibles al consumo de drogas.

La cocaína, por su parte, registra cifras históricas. La producción potencial en Sudamérica superó las 4.100 toneladas en 2024 -más de cuatro veces lo que se producía en 2014- y el continente acumula el 64% de las incautaciones mundiales. Solo Colombia representó 966 toneladas, el 40% del total global. América del Sur, Central y el Caribe son las subregiones con mayor diversidad de productos de cocaína en el mercado y también las que registran mayor proporción de personas en tratamiento por consumo de derivados de esa sustancia: un dato que habla tanto de la magnitud del problema como de una respuesta que, al menos en parte, existe.

El mundo de las drogas en 2026: más consumo, más mercados y menos tratamiento

755 sustancias nuevas en el mercado

Uno de los datos más inquietantes del informe es la proliferación de Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP): 755 registradas en 2024, de las cuales 118 fueron identificadas por primera vez ese año. Los narcotraficantes innovan de manera sistemática para burlar los controles, combinando drogas conocidas con compuestos de diseño que generan mezclas de efectos impredecibles y riesgos sanitarios desconocidos. La ketamina y el uso no médico de fármacos -opioides, benzodiacepinas, sedantes- se vuelven componentes centrales de los mercados ilícitos, impulsados en buena medida por redes sociales y plataformas en línea.

La metanfetamina, mientras tanto, se consolida como el mayor mercado de drogas sintéticas del mundo, con presencia creciente no solo en Asia y el Pacífico, sino también en Oriente Medio, donde el colapso del "captagon" sirio abrió espacio para su expansión.

Jóvenes, mujeres y la brecha del tratamiento

El perfil del consumo también se transforma. En 2024, 331 millones de personas consumieron alguna droga -un 34% más que hace diez años-, con predominio del cannabis (256 millones de usuarios). El consumo se concentra en jóvenes de entre 15 y 34 años. Los hombres consumen con mayor frecuencia, pero las mujeres progresan más rápido hacia la dependencia cuando comienzan a consumir. Y, sin embargo, solo una de cada 23 mujeres con trastorno por consumo recibe tratamiento, frente a una de cada nueve hombres.

Esa brecha es una de las denuncias más contundentes del informe: a nivel global, solo uno de cada doce consumidores con trastornos por uso de drogas está en tratamiento. Los países de ingresos bajos y medios concentran casi el 80% de la carga de sufrimiento grave por drogas, pero acceden apenas al 14% de los opioides médicos disponibles para analgesia y cuidados paliativos. La desigualdad no opera solo en la oferta ilícita; también atraviesa el acceso a la atención legítima.

Drogas, delito y seguridad: una relación compleja

El informe dedica un capítulo a la relación entre consumo de drogas y seguridad, y rechaza los esquemas simples. Basándose en el modelo tripartito de Goldstein, distingue tres vías de conexión: la psicofarmacológica (efectos directos de la sustancia sobre la conducta), la económico-compulsiva (delitos cometidos para financiar el consumo) y la sistémica (violencia derivada del funcionamiento mismo del mercado ilícito). Pero advierte que esas vías no operan en el vacío: la pobreza, la exclusión social, la falta de vivienda, los trastornos de salud mental y el estigma son los determinantes que agravan los peores resultados. Según el informe, en 2024 se estima que 5,9 millones de personas en todo el mundo tuvieron contacto con el sistema de justicia penal por delitos relacionados con drogas, aproximadamente dos tercios de ellas por consumo o simple posesión.

Los narcotraficantes innovan de manera sistemática para burlar los controles, combinando drogas conocidas con compuestos de diseño que generan mezclas de efectos impredecibles y riesgos sanitarios desconocidos.

Los narcotraficantes innovan de manera sistemática para burlar los controles, combinando drogas conocidas con compuestos de diseño que generan mezclas de efectos impredecibles y riesgos sanitarios desconocidos.

La conclusión es política y tiene implicancias directas para el diseño de legislación y política pública: los peores resultados en términos de seguridad se previenen con intervenciones sanitarias y sociales sólidas, no con más control penal sin acompañamiento. Una advertencia que resulta especialmente relevante para países de América Latina que siguen debatiendo el equilibrio entre persecución del tráfico, despenalización del consumo y ampliación del acceso a la salud.

Qué dice el informe para las Américas

América concentra 105 millones de consumidores de drogas -empatando con Asia como la región con mayor número en términos absolutos- y representa el 15% de la población mundial que usa drogas. La prevalencia de consumo de cannabis en Estados Unidos alcanza el 20,5%, la más alta del mundo. Norteamérica es el mayor mercado de cocaína del planeta y el único donde las muertes por fentanilo comenzaron a descender en 2024 -un 17% en Canadá y al menos un 33% en Estados Unidos-, gracias a una combinación de cambios en la oferta y respuestas de salud pública. En las Américas, 4,6 millones de personas se inyectan drogas, casi un tercio de la estimación global.

Para Argentina y para Mendoza en particular, los datos regionales del informe invitan a reflexionar sobre la expansión de mercados de drogas sintéticas, la presión creciente sobre los sistemas de salud y justicia, y la necesidad de políticas que articulen prevención, reducción de daños, tratamiento y control sin reducirlo todo al eslabón penal de la cadena.

En 2023, casi medio millón de personas murieron por causas directamente atribuibles al consumo de drogas.

En 2023, casi medio millón de personas murieron por causas directamente atribuibles al consumo de drogas.

Una lectura necesaria

El Informe Mundial sobre las Drogas 2026 es un documento técnico y político de primer orden. No ofrece soluciones definitivas, pero sí un diagnóstico riguroso y actualizado que debería orientar las decisiones de legisladores, operadores judiciales, equipos de salud y organizaciones de la sociedad civil. En un campo tan atravesado por prejuicios, urgencias electorales y debates mal planteados, este tipo de evidencia sistematizada es un bien público que merece leerse, discutirse y traducirse en política.

Nota del autor:

  • El presente análisis tiene un propósito estrictamente informativo y descriptivo. El autor no comparte las conclusiones o lecturas estigmatizantes que podrían desprenderse de algunos datos del informe. Las personas que consumen sustancias son, ante todo, sujetos de derecho, y cualquier abordaje que refuerce su criminalización o exclusión social contradice los principios de salud pública, derechos humanos y justicia social que deben guiar tanto la política de uso y consumo de sustancias como la práctica jurídica.

Fuente:

Esta nota habla de:

Nuestras recomendaciones