Mariana Veliz, nació en 1996, es ilustradora y estudiante de la carrera de animación del Instituto cinematográfico de Avellaneda (IDAC). Milita por los derechos de las personas con discapacidad y por los derechos de las personas intersex. Se presenta como una mujer con discapacidad motriz e intersexual. Su militancia artística consiste en dibujar corporalidades que la hegemonía audiovisual o ilustrada por años no tuvo, ni tiene en cuenta. En su obra representa a las personas con discapacidad e intersex cómo personajes principales y como sujetes actives de derecho.

¿Cuándo y cómo empezaste a dibujar?

Empecé a dibujar de niñe. Me gustaba mirar caricaturas, dibujos animados y gran parte de mi infancia me gustaba mucho dibujar, copiar dibujos o calcar. A mis viejos también les gusta mucho dibujar aunque no tengan un estudio académico en bellas artes. Mi mamá me pasó el cariño y el amor por dibujar.  A los 16 años tenía una amiga que también le gustaba mucho dibujar y nuestras salidas eran juntarnos a dibujar. Esos encuentros eran un momento muy lindo para compartir.

¿Cómo es tu estilo como ilustradora?

Mi estilo se fue puliendo ahora de más grande y estaba muy enfocado en la militancia corporal. Me gusta poder expresar lo que siento a través de mis ilustraciones. Todo lo que uno piensa y quiere decir yo lo siento como muy político. Mis ilustraciones están muy volcadas a querer romper con la hegemonía corporal que aún se ve en los grandes medios audiovisuales hegemónicos. Me gusta mucho la animación y los dibujitos. En mi infancia y adolescencia me faltó un poco de representación en series, dibujitos, películas o cualquier tipo de audiovisual. Siento que hay una deuda en la representación conmigo, la cual con mis ilustraciones me doy el gusto que no me pude dar cuando era chica. Entonces, dibujo corporalidades con discapacidad en representación con la interseccionalidad que además, pueden estar atravesades por otras identidades. Creo que mi estilo de representación está relacionado con lo político y con la falta de representación que encontré en mi niñez y adolescencia.

¿Cómo fue apareciendo la militancia en tu vida?

Apareció cuando empecé la universidad en el ciclo básico común. En una clase de ciencias económicas me tocó una docente que era economista con un enfoque social. En una oportunidad describió cómo le conviene a este gran sistema en que vivimos hacernos creer que somos seres individuales y que todos los problemas que tenemos son individuales. Cuando en realidad no es así, porque muchas personas nos vemos atravesades por los mismos problemas. Eso hace que con la militancia podamos organizarnos, algo que no le conviene al sistema. Esa clase me dejó una semillita para comenzar con la militancia estudiantil. El ritmo académico que tiene la universidad no lo pude sostener y después la dejé, pero me quedó la semillita de la militancia estudiantil, del feminismo y del transfeminismo. En esa época había como una revolución muy política que me hizo plantearme mi discapacidad. Pensaba que soy una persona con discapacidad y quería buscar a los míos. Me cuestionaba eso a mis 18 años aproximadamente. Yo crecí siendo una persona con discapacidad, pero desde la negación y vergüenza. En esa época no conocía el modelo social de la discapacidad ni la convención de los derechos de las personas con discapacidad. Mi militancia comienza en REDI gracias a quienes conocí mis derechos, la convención y el modelo social. Fue un cambio copernicano, una revolución porque lo único que sabía de discapacidad era el CUD, que podía acceder a algunas prestaciones y conocía lo negativo como los prejuicios, los estereotipos y lo negativo que recae sobre la identidad. Pero cuando entré a REDI viví una apertura a una nueva perspectiva hacia mi persona y la comunidad porque conocí otras personas con otras discapacidades.

¿Cómo se representa la sexualidad de las personas con discapacidad en la cultura Argentina?

Desde un espacio de prejuicios y estereotipos lamentablemente. Principalmente hacia mujeres con discapacidad, lo cual produce situaciones en la vida cotidiana como se nos infantiliza, se nos piensa como personas solamente heterosexuales, mujeres cis. Se nos piensa como que no somos personas deseables ni deseantes, que no podemos gozar desde nuestra diversidad corporal, que no se nos respeta los tiempos ni las formas. Lamentablemente se siguen manteniendo estos prejuicios y estereotipos. No veo mucho que la cultura o los medios audiovisuales estén haciendo mucho para romper con esto. De a poco hay algunas capacitaciones, sin embargo. Conozco muchos artistas con discapacidad que desde sus espacios tratan de romper con esta representación que se tiene de las personas con discapacidad, principalmente desde una sexualidad hegemónica. La sociedad piensa que no podemos decidir que queremos o que no queremos. Creo que se piensa exclusivamente a la persona con discapacidad saliendo con otra persona con discapacidad siendo heterosexual. Creo que está pasando eso. Las mismas personas con discapacidad que nos dedicamos a la cultura vamos rompiendo con eso y espero sean cada vez más quienes puedan romper con esa representación desde las artes.

¿Cómo nace tu nombre artístico Merion Lomari?

Me gustaba el anonimato en el arte, porque se puede construir la identidad de uno desde la ilustración o el dibujo. “Merion” viene de la película de Matrix que me gusta mucho. Marion es un personaje femenino de la película, le puse una “e” y quedó. Y “Lomari” surgió porque estaba buscando un apellido para mi seudónimo. Me senté con el traductor y pensé 5 cosas que me gustan. En su momento me gustaba mucho dibujar zorros. Puse la traducción de la palabra zorro en distintos idiomas hasta que apareció en indú la traducción de zorro como “Lomri”, entonces le agregué una “a” y quedó mi nombre “Merion Lomari” para todas mis ilustraciones.