Paola es Presidenta de la Asociación Dulce Espera Adopción Mendoza, defienden la idea de que ha cambiado la perspectiva de adopción, “no se busca un niño para una familia, sino una familia para ese niño”.

El momento en el cual la psicóloga del registro le dijo a Paola que el juez había elegido su legajo y comenzaría la vinculación quedó profundamente grabado en ella, “sentí que me atravesaba un rayo, me temblaban las piernas, me explotaba el corazón, estaba en shock”, recuerda con entusiasmo Paola, quien se inscribió al programa de adopción como familia monoparental.

«Adoptar en Pandemia, fue una aventura, por  las restricciones y los protocolos sanitarios que se tenían que respetar”. Al contrario de los mitos que circulan sobre la adopción, Pao desde su experiencia nos dice que el proceso fue muy sencillo, “nada que sea imposible” y detalla: “me inscribí, me entrevistaron, tuve que completar formularios y presentar la documentación que me pedían .

En este año que compartimos con mis hijos cambiaron muchas cosas y Paola destaca que el camino que transitó ha sido muy gratificante, “Vos ves las fotos de ellos y en sus caritas se nota, miro las imágenes y parecen otros niños”.