La obra del siglo o el vaticinio de una tormenta política sin precedentes en la provincia de Mendoza.

Hace unos años atrás, Alfredo Cornejo asumía como gobernador, gran parte de su discurso de campaña se basó en criticar la gestión del ex gobernador Francisco «Paco» Pérez.

Se avizoraban nuevos tiempos en la tierra del sol y del buen vino,  Mendoza, se preparaba para entrar en la ola amarilla, eran tiempos de cambios y Alfredo Cornejo, el referente local del cambio en Mendoza, se vanagloriaba de su éxito, basado en sus años de gestión como Intendente de Godoy Cruz, era su momento de gloria.

Al momento de asumir, Alfredo Cornejo decide nombrar a cuatro funcionarios que procedían de Impsa, una empresa tan valorada como cuestionada.

Los nombres en cuestión eran: Daniel Chicahuala, Emilio Guiñazú, Santiago Fernández y Pablo Magistocchi.

Como si fuera poco, el empresario Enrique Pescarmona decide donarle al estado provincial, una casa ubicada en La Puntilla, que se ha convertido en la residencia oficial del gobernador.

Mendoza, se transformaba en cuna de Ceos y empresarios que con sus nobles gestos, empezaban a marcar el rumbo de lo que vendría para la provincia.

Lo sucedido con Geometales, era el comienzo de fuertes cuestionamientos que quedarían en la nada misma.

Aún así, Alfredo Cornejo empezaba a construir poder, un poder que lo llevaría años después a ser el referente nacional de la UCR.

Antes de terminar su mandato, Alfredo Cornejo, firmaba el llamado a licitación para Portezuelo del Viento.

Pero la obra del siglo, se convirtió en una ola de sospechas que llevó a Daniel Chicahuala un hombre fuerte del gobierno a renunciar por incompatibilidad.

Pero lo que origina dudas, es el rol de Impsa en la Licitación de la megaobra del siglo.

Las sospechas se acrecentaron con el pedido de desafuero del Senador Marcelo Romano, la presencia de Alfredo Cornejo en la Casa de las leyes dejó un interrogante que será difícil de dilucidar.

Aún así, hay medios que con un actuar irresponsable, vaticinan la salida del senador Marcelo Romano, tras el pedido de desafuero.

Por otro lado, cuando nos adentramos en el mundo Impsa, nos damos cuenta de los grandes cuestionamientos que pesan sobre la misma, no solo en el país sino en el extranjero.

En la provincia de Mendoza, aún resuena la frase despectiva y arcaica de quien es uno de los hombres mas poderosos del país, Enrique Pescamorna: “Las chicas de 14 años se preñan para cobrar unos mangos”

Hace unos años atrás, el experto en energía venezolano José Aguilar declaraba que, «Derwick Associates le ha sobrefacturado al Estado venezolano 2.933 millones de dólares».
Esto era sólo la punta del iceberg, para Aguilar esto era sólo una pequeña parte de una estafa al estado venezolano, que superaba los 23.000 millones de dólares.
Aguilar mencionaba numerosas compañías internacionales que habían participado en el ardid: Impsa, de Argentina; Iberdrola y Duro Felguera, de España; Alstom, de Francia; CMEC y Sinohydro, de China; Ferroostaal, de Alemania; TSK, de Tailandia, y American Waller Marine, de Estados Unidos.
Aguilar identificó 40 proyectos y los analizó de acuerdo con las siguientes variables: la potencia teórica en MW; los costos publicados; el precio internacional; el sobreprecio estimado; la fecha estimada de terminación; los contratistas; estado del proyecto (operativo o no); megavatios disponibles contra megavatios no disponibles todavía; megavatios pendientes; y el retraso en número de meses desde que se anunció que el proyecto estaría listo.
El resultado es impactante, Impsa no había entregado absolutamente nada en el proyecto de Tocoma, seis años después de la supuesta fecha de entrega. Sólo en este proyecto, Aguilar estimó que se habían sobrefacturado 7.000 millones de dólares, y aun así su hábil presidente, Enrique Pescarmona, consiguió que le asignaran el proyecto Guri II, en la reconocida represa del Guri. Aguilar dudaba que Impsa tuviera el conocimiento y la capacidad técnica para llevar a cabo un proyecto de tal envergadura, cuyas características son únicas en el mundo.
Impsa también era noticia en Paraguay, en el 2.001 denunciaban a la empresa argentina Pescarmona (IMPSA) por ejercer presiones ante la generadora argentino-paraguaya Yacyretá (EBY) para adjudicarse el contrato para construir la central Aña Cuá.
El 23 de junio de 2.008, el sitio web de Poder Ciudadano, que hasta ese momento era liderado por Laura Alonso, ex titular de la Oficina Anticorrupción y fiel exponente de Cambiemos, publicaba el reporte sobre  el tratamiento del soborno transnacional en Argentina.

En dicha publicación se mencionaba el informe “Informe TI 2008 sobre el avance en la implementación de la convención anti-soborno de la OCDE” y de acuerdo a ese reporte , en el país sólo se tramitaba una causa por soborno transnacional contra una empresa de bandera argentina, Industrias Metalúrgicas Pescarmona Sociedad Anónima (IMPSA), que estaba acusada de haber pagado 14 millones de dólares en coimas a funcionarios de Filipinas en la licitación de una represa hidroeléctrica.

La cercanía del Grupo Impsa con el poder, su estrecha relación con distintos gobiernos, sean o no democráticos, es un hecho histórico de lo que sucedió en Mendoza, en el país, y en el marco internacional.

Nuevamente Impsa, la empresa que supo presidir  Enrique Pescarmona, se encuentra en el medio de las sospechas que rodean a la licitación de Portezuelo del Viento.

Por otro lado,  el pedido de desafuero al senador Marcelo Romano, genera muchos interrogantes en la sociedad, sobre todo el rol de ciertos referentes del oficialismo.

Mendoza vive horas decisivas, Portezuelo del Viento es una obra que puede transformarse en un hito para la provincia, pero el contexto que lo rodea no es el mejor, no sería descabellado vaticinar una tormenta política sin precedentes, que podría tener serias derivaciones en el ámbito de la justicia.