Helen Keller quedó sorda y ciega a causa de una enfermedad cuando tenía 19 meses de edad.

Nacida en Alabama, con 19 meses padeció una grave enfermedad que en ese momento denominaron congestión cerebro-estomacal.  Producto de la enfermedad, Helen Keller, perdió totalmente la vista y la audición.

Helen no se desanimaba fácilmente. Pronto comenzó a descubrir el mundo usando sus otros sentidos. Tocaba y olía todas las cosas que estaban alrededor de ella y sentía las manos de otras personas para ver lo que estaban haciendo e imitaba sus movimientos.

Al no poder expresarse ni entender, su frustración fue en aumento al no poder comunicarse.

Se convirtió en una persona salvaje, revoltosa y muy agresiva. Esta situación hizo que se viera claramente la necesidad de hacer algo. Justamente, antes de cumplir siete años, la familia contrató a una tutora privada.

Anne Sullivan venía de un ambiente muy pobre. Había perdido la visión cuando tenía cinco años y fue abandonada en una casa de escasos recursos. Tuvo la suerte de haber encontrado un lugar donde fue bien recibida, el Colegio Perkins para Ciegos en Boston. Después de varios años, y tras dos operaciones con éxito recuperó su visión.

Se graduó obteniendo el título de honor. Para el director de la escuela estaba claro que Anne Sullivan era la persona adecuada para educar a Helen Keller.

El primer paso de Anne fue comunicarse con ella venciendo su agresividad con fuerza y paciencia. El siguiente paso fue enseñarle el alfabeto manual. Anne la ponía en contacto con los objetos y le deletreaba en la mano las palabras. Así comenzó a animarse y cada cosa que encontraba la agarraba y preguntaba a Anne cómo se llamaba. Así fue preparando a su alumna con nuevas palabras e ideas que necesitaría para enseñarle a hablar.

Como resultado de todo este trabajo, Helen Keller llego a ser más civilizada y amable, y pronto aprendió a leer y escribir en Braille. También aprendió a leer de los labios de las personas tocándoles con sus dedos y sintiendo el movimiento y las vibraciones.

Helen se graduó con título de honor de la Radcliffe College en 1904. Tenía un poder de concentración extraordinario, muy buena memoria y muy buenos recursos personales para mejorar. Mientras estaba en aquella escuela  escribió «La Historia de Mi Vida».

Para Helen Keller, no hubo obstáculo alguno para desarrollarse culturalmente y ser una escritora y conferencista mundialmente famosa.

En 1936, Anne Sullivan fallecía mientras Helen Keller le sostenía la mano. “Algo dentro de mí me dice que tendré éxito más allá de mis sueños”, había pronosticado la instructora cuando empezó a trabajar con Helen Keller.

En octubre de 1961 Helen sufrió el primero de una serie de accidentes cerebros vasculares, y su vida pública fue disminuyendo.

En 1964, Helen Keller fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto premio para personas civiles otorgada por el presidente Lyndon Johnson.

Un año más tarde fue elegida como La mujer del “Salón de la Fama” en la Feria Mundial de Nueva York.

Poco antes de su muerte en 1968, a la edad de 87 años, Helen Keller le dijo a un amigo: «En estos oscuros y silenciosos años, Dios ha estado utilizando mi vida para un propósito que no conozco, pero un día lo entenderé y entonces estaré satisfecha.»