Robamos sin pudor el título que Carlos Saura le dio a su genial comedia, porque de algún modo, atravesar el Siglo que celebra hoy la RADIO en ARGENTINA requiere tomar los mismos elementos que utilizó el director español para su película

Emociones encontradas. Desdichas. Rencores. Amores imaginarios. La guerra y la paz cosidas en el aire de un gran parlante en el centro de la escena hogareña.

Se han agotado ya las formas de recordar aquella primera transmisión que hizo el médico Enrique Telémaco Susini, cuando había en total 20 (veinte) aparatos capaces de sintonizar aquella epopeya.

Ni el ave más longeva ni la frondosa imaginación de Julio Verne podrán superar este récord de la RADIO: cien años en el aire.

Sin dudas la radio es mucho más que un artefacto que destila sonidos y transporta voces. Es el antecedente primigenio de lo que vivimos hoy: la virtualidad. O sea, la comunicación a distancia sin un elemento tangible que una ambas puntas. Un mensaje capaz de multiplicarse en millones de oídos, adonde la distancia dejó de ser un impedimento y el tiempo una amenaza.

En el territorio de la política, la radio fue la actriz protagónica que sustituyó los encuentros personales en plazas, pero también fue quien posibilitó que cualquier encuentro pudiese ser más multitudinario a propósito de su enorme convocatoria.

La madre de lo que se denomina “mass media” o medios masivos de comunicación, a pesar de su siglo al hombro y las miles de amenazas sobre su desaparición en manos de otros medios, está viva, muy viva.

Proliferación de estaciones. Multiplicación de transmisores. Onda larga,  AM, FM, streaming por internet, pod cast. La RADIO se las ingenia para continuar en su oficio persistente de ingresar en la mente de los humanos para hacernos tararear involuntariamente el jingle que la destaca.

A quienes contamos con la capacidad de oír, pero fundamentalmente a quienes ejercen el deber de escuchar, feliz día.

A los compañeros de radio. Guionistas, locutores, técnicos operadores, periodistas, productores y a los aficionados que posibilitaron hacer de una vocación una Industria, y de una Industria una herramienta que ayuda a pensar y estimula sentir, gracias.

A los que dicen lo que piensan pero antes, piensan lo que dicen: muchas gracias. Mamá cumple cien años.