Fuente: www.ambito.com

Hace más de diez años Juan Ignacio Acosta fundó la Compañía de arte inclusiva «Las Ilusiones», que apuesta a «ver potencial, en vez de barreras». En diálogo con el director, un recorrido por la inclusión, los mitos alrededor de las personas con discapacidad y las deudas de la sociedad y el Estado para con ese colectivo.

Hace más de diez años Juan Ignacio Acosta fundó la Compañía de arte inclusiva “Las Ilusiones”, que actualmente está compuesta por más de 500 artistas con y sin discapacidad intelectual y que cuenta con nueve sedes en Capital, Provincia y Entre Ríos. El director, que apuesta a “ver potencial, en vez de barreras”, insta así a pensar el arte inclusivo como un movimiento artístico y un cambio de paradigma respecto del canon actual de las artes escénicas.

“El arte inclusivo entendido como movimiento es un trabajo arduo porque no sólo tenemos que entender que estamos trabajando dentro del colectivo de personas con discapacidad sino que también lo tenemos que trasladar a toda la sociedad para que entienda y forme parte como espectador de los elencos inclusivos”, aseguró el actor y director.

De cara a la reciente publicación de su primer libro, “Prácticas artísticas inclusivas: Teatro – Danza – Canto”, de Ediciones Novedades Educativas, Acosta dialogó con Ámbito sobre inclusión, mitos alrededor de las personas con discapacidad y deudas de la sociedad y el Estado para con ese colectivo.

 

¿Cómo surge la compañía de arte inclusiva “Las Ilusiones”?

 “Las Ilusiones” nació en 2009 de la mano de Alicia Zanka, que fue la madrina del proyecto. En ese momento era un taller de teatro, en su mayoría para chicos con Síndrome de Down. A partir del fallecimiento de ella se fue transformando y va teniendo la magnitud que tiene hoy. Esta compañía hoy está incluyendo a más de 500 artistas con y sin discapacidad en las nueve sedes que tiene en Capital, Olivos, Villa Ballester, Ingeniero Maschwitz, Ramos Mejía, Lanús, La Plata, Salta y Colón (Entre Ríos).

¿A qué poblaciones del colectivo de personas con discapacidad incluye la compañía?

 “Las Ilusiones” incluye a todo tipo de personas, con y sin discapacidad. Actualmente la mayoría de quienes se acercan tienen Síndrome de Down, pero no porque no incluyamos a otras. Es una compañía totalmente inclusiva, a través del arte. Hay personas ciegas, hay personas hipoacúsicas que usan lengua de señas, chicos con retraso madurativo. Es un trabajo plural, diverso, heterogéneo, que intentan que todas las personas que forman parte tengan su lugar y se potencie lo mejor de cada uno teniendo en cuenta su singularidad pero también su relación con el grupo.

En el libro mencionás el valor de la palabra y las diferentes terminologías que se utilizaron y utilizan para hablar de las personas con discapacidad, ¿cuál es la importancia de lo que definís “llamar a las cosas por su nombre”?

Llamar a las cosas por su nombre tiene un valor importantísimo desde varios puntos de vista. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la discapacidad es una característica más del individuo, no es su definición. Por lo tanto, al categorizarlo a partir de generalidades o de mitos podemos caer en un error muy grande que es correrlos de su identidad de sujeto. Por lo tanto, siempre es importante entablar, decir, afirmar persona y después con qué condición o características acompaña, ya que eso es un valor más a tener en cuenta dentro de todas las potencias que tiene cada sujeto.

Desde otro lugar, la palabra tiene un valor enorme y no nos puede dar lo mismo decirlo de una u otra manera porque uno con lo que dice también está educando, es un gesto educador decir las cosas como realmente son, es partir desde la realidad que se establece.

Y, en última instancia –y no por eso con menos valor- la palabra puede ser hiriente o no. Por como llamemos a una persona podemos estar hiriendo.

Entonces, llamar a las cosas por su nombre es poner sobre la mesa las realidades sin prejuicios, sin tapetes, sin lastimosidad. A partir de ahí se va a poder construir una sociedad más inclusiva.

¿Con qué dificultades te encontraste a lo largo del desarrollo de la compañía?

Las dificultades más grandes con las que me encontré a lo largo de estos 12 años en instituciones tienen que ver con generar una conciencia realmente comunitaria, que no sólo nos una a nosotros como la comunidad de “Las Ilusiones” y que batallamos el arte inclusivo como un movimiento. El arte inclusivo entendido como movimiento es un trabajo arduo porque no sólo tenemos que entender que estamos trabajando dentro del colectivo de personas con discapacidad sino que también lo tenemos que trasladar a toda la sociedad para que entienda y se suba a la gran ola y forme parte como espectador de elencos inclusivos. Esa tarea sigue siendo costosa porque es convencer a la sociedad de que el arte inclusivo no sea entendido como algo infantil o amateur sino desde los cánones del profesionalismo con sus propias variables, sus propios valores y su propia identidad.

¿Hay acompañamiento del Estado para proyectos como “Las Ilusiones”?

El Estado ha acompañado no sólo a instituciones y proyectos como “Las Ilusiones”. Siempre sigue habiendo faltas porque hay subsidios que acompañan o financian proyectos inclusivos pero después nos encontramos con que la educación inclusiva ya no contempla a las personas con discapacidad y pasan de nuevo a depender de la Dirección de Educación Especial.

Los estados han avanzado porque las políticas públicas hablan de inclusión y de diversidad. Pero falta bastante, hay que trabajar en la conciencia de la sociedad. Hay que poner sobre la mesa que toda la sociedad debe estar formada sobre todo esto para empezar a borrar los mitos de que las personas con discapacidad son enfermas o que in chico con Síndrome de Down es siempre bueno, angelado o es un niño. Estas construcciones o prejuicios no ayudan.

¿Cuál creés que es el impacto de compañías como “Las Ilusiones” en sus integrantes?

El impacto es enorme. Así lo han manifestado sus integrantes y sus familiares. Tiene un proceso totalmente rehabilitador, no desde el campo de la salud sino desde el punto de vista emocional y que la persona es persona ante todo; porque su voz y sus intereses son valorados y tenidos en cuenta. El impacto en sus integrantes facilita y estimula el desarrollo singular con sus propios gustos y sus propios valores. “Las Ilusiones” transforma la mirada no sólo de quien esté adentro como participante sino de todo el sistema familiar que lo rodea. Y, en definitiva, también es un espacio transformador para los espectadores. Compañías como “Las Ilusiones” hacen que construyamos una mirada mucho más empática de la sociedad y de su diversidad, tomando las diferencias como un valor y no como algo negativo.

¿Cuáles considerás que son los principales avances y cuáles las principales deudas respecto a la discapacidad den Argentina?

El principal avance es la creación de la Agencia Nacional de Discapacidad, un espacio real del Estado que intenta trabajar de manera transversal todas las áreas. Esa búsqueda hace que se pueda discutir, planear y pensar sobre este colectivo.

Como sociedad, los argentinos hemos empezado a hablar y ya no nos sorprende ver a un joven con Síndrome de Down atendiendo una confitería, o como mozo o en alguna repartición del Estado. Eso también es algo meritorio.

Respecto de las principales deudas, todavía no se usa el cupo mínimo que el Estado debe cumplir para que personas con discapacidad trabajen.

Otra deuda importante tiene que ver con la ampliación del artículo 24, que es sobre educación inclusiva. Este artículo habilita que la educación acepte a todos y a cualquiera.

Tenemos que seguir trabajando en la inclusión para generar espacios realmente independientes y autónomos de estas personas, para que puedan desarrollarse como seres activos y no dependientes de un subsidio, una pensión o de sus familias.