La Política volvió a la Plaza de Mayo

Mientras algunos juegan en el damero umbilical de lo que llaman política, Cristina Fernández de Kirchner ofreció un discurso que, afines y detractores, juzgarán como memorable. En una jornada porteña lluviosa y oscura, la Plaza de Mayo se colmó de militantes desde distintas agrupaciones que abrevan en el modelo Nacional y Popular, mayoría de expresiones… Continúa leyendo La Política volvió a la Plaza de Mayo

Mientras algunos juegan en el damero umbilical de lo que llaman política, Cristina Fernández de Kirchner ofreció un discurso que, afines y detractores, juzgarán como memorable.

En una jornada porteña lluviosa y oscura, la Plaza de Mayo se colmó de militantes desde distintas agrupaciones que abrevan en el modelo Nacional y Popular, mayoría de expresiones surgidas del peronismo y luego del kirchnerismo, todos y todas proponían, como cuando en los recitales piden un bis, «Una más y no jodemos más» clamando por una nueva postulación de Cristina Fernández para que alcance por tercera vez la presidencia de la Nación.

Una tribuna selecta y en el escenario flanqueada por Alicia Kirchner, su hijo Máximo, sus nietos, dirigentes y funcionarios especialmente invitados, Cristina recordó los años de los gobiernos de Néstor Kirchner y los propios, describiendo además datos duros, cifras y acontecimientos relevantes. Cuando Néstor Kirchner asumió en 2003 el PBI representaba 164 mil millones de dólares, en el 2015 cuando se despidió Cristina de su segundo mandato, 647 mil millones. Enfatizó que no se trató de magia sino de un modelo.

El 25 de mayo la Argentina puede encontrar muchos hechos para conmemorar, sin embargo en este acto -el más convocante de la política nacional- la Vicepresidenta se ocupó de algunos detalles para poner el acento y concluir con lo que debemos hacer, sin detenernos en discusiones banales y en cuestiones de vanidad personal. Hizo una alusión rasante del 25 de mayo de 1973, porque hoy se cumplen 50 años de la asunción de Héctor J. Cámpora, primer presidente elegido sin proscripciones después de 18 años de proscripciones.

«Me odian, me persiguen, me proscriben, pero no me van a tener con ellos, porque soy del Pueblo y de ahí no me muevo»

Con contundencia dijo que así como el empréstito de 57 mil millones de dólares que el FMI desembolsó para la gestión de Macri, fue de carácter político, es política la solución para destrabar la economía nacional de las imposiciones y trabas que impone el organismo internacional.

«Hay que tener vocación de colonia para criticar las políticas de Chile y Bolivia legislando sobre la extracción y procesamiento del litio»

El futuro depende de un Programa nacional, más allá de los matices de interpretación
Cristina reiteró los tres ejes que debe contener ese programa.
Uno: el de la Unidad Nacional para afrontar el drama de la deuda, que no esté condicionada a programas que sólo benefician a las finanzas concentradas. Gestionar producción con valor agregado, innovación tecnológica, desarrollo de los recursos sin seguir primarizando la economía, y atar el pago de la deuda al incremento de las exportaciones. Y agregó que si alguien dice que eso es poco probable conseguir no es así, tanto en las administraciones de Néstor Kirchner y los de Cristina, lo pudieron hacer y lo hicieron.

Dos: Abrir la cabeza. Instó para articular alianzas productivas entre los sectores privados y el sector público. Concebir una mirada estratégica y considerar que pagar buenos salarios no constituye un demérito. Hablándole a los empresarios les dijo que es comprensible que quieran imitar a modelos capitalistas como el de Corea (del Sur) o Malasia, pero que por favor, no volvamos al modelo de Potosí (extracción indiscriminada de recursos naturales, exportación sin agregar valor y explotando la mano de obra local)

Tres Renovación del Pacto Democrático. Cristina recordó que en 1983 la propuesta principal del presidente electo (Alfonsín)fue que con la Democracia sepultábamos la posibilidad de dirimir las diferencias matando o desapareciendo a quien pensaba distinto. A propósito dijo que hay que terminar con esa intención y práctica de exterminar al otro. Y completó la idea de este tercer punto para repensar los modelos de representación y las cláusulas institucionales. Hay dos de los tres poderes que son susceptibles de ser cambiados, los legislativos cada dos años, los ejecutivos cada cuatro, es tiempo de terminar con el diseño monárquico del otro, del poder judicial. Aceptó que nunca pensó que pudiésemos tener una Corte Suprema de Justicia de la Nación peor que la que se destituyó -a través del mecanismo constitucional de juicio político- en el gobierno de Kirchner, sin embargo, la actual es aún más decadente y es vergonzante tener una Corte Suprema nacional de esa calidad.

Las boludeces
En un tramo del discurso -inédito, quizá- pronunció un improperio que sonó inevitable. Invitó al pueblo a no dejarse confundir por «las boludeces» que durante las 24 horas repiten los grandes medios. Y culminó su alocución pidiendo que el Pueblo se informe y la militancia haga lo que debe hacer, que hagan lo que suelen reclamarle a los demás.

Emociones soberanas
Así como admitió las diferencias con la actual gestión del ejecutivo, reconoció que este gobierno es «infinitamente mejor» que el que pudo llevar adelante Macri. Agradeció a los presentes además de mencionar a algunas personas que vio por televisión. Lejos de las imposturas progresistas o de fanáticos del laicismo, dijo que si estaba ahí era gracias al Amor del Pueblo, a los rosarios que le regalaban, a la Virgen y a Dios.

Apostillas y fotos

Evitó pronunciar nombres propios, sólo en el final mencionó a Güemes (a propósito de un salteño) y a Evita

Se rectificó en un momento por sus expresiones personalistas que ella misma dijo, inmerecidas, porque las conquistas y esfuerzos le pertenecen a todo el Pueblo

Omitió cualquier alusión que pueda dar indicios de sus preferencias para una fórmula

Marcó como diferencia sustantiva de su Proyecto (y de las gestiones de Néstor Kirchner y propios) el desarrollo industrial;la restitución de los derechos a trabajadores y jubilados (afjp, anes); el desempeño científico y tecnológico, haciendo una escueta mención a la construcción y lanzamiento de satélites; y destacó el aspecto más distintivo: la Distribución de los ingresos, de la riqueza que producen las argentinos y los argentinos, traducido con el diccionario peronista: justicia social, independencia económica y soberanía política.

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