Columna de Jorge Bossio

Cargamos en nuestra mochila el mito de que el dólar es la moneda más poderosa de la historia, pero no es así. Su reinado apenas supera el medio siglo. hubo otra moneda que reinó en todo el mundo por más de 300 años.

En las últimas siete décadas, los título en los diarios de economía, los grandes mercados bursátiles y el vox populi, determinaron que la moneda dominante es el dólar estadounidense. Cegados por su poder, por su dominancia y por lo universal de su influencia, proyectaron a toda la historia de la economía  el hecho de ser la moneda más poderosa de todos los tiempos. Pero esta aseveración es inexacta.

Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que el dólar es hijo natural y hasta biológico (si se admite aplicar a una moneda este término) de una moneda española que sí fue dominante, como ninguna otra, durante más de tres siglos: El Real de a ocho. No hay moneda que le alcance en su dominio del tiempo de manera universal.

Pero, antes de ingresar al plano histórico de la moneda española, debemos afirmar que las más poderosas y actuales monedas mundiales tuvieron su origen y correlato en el Real de a ocho. Además del dólar estadounidense, su tocayo canadiense, el yuan chino, el yen japonés, el peso filipino y los de las repúblicas independientes americanas, todos surgieron a partir de la existencia y dominio de la moneda de plata española.

El Real de a ocho, pesaba 27,468 gramos con una pureza de 0,93055% que contenía 25,560 gramos de plata pura. Obviamente que en cuanto la corona española extendía sus dominios, especialmente hacia América, esa moneda comenzó a acuñarse en ese continente. Es así que Carlos I, en 1517 creó la Audiencia de México o Nueva España, y el 11 de mayo de 1535 se estableció por Real Cédula la Casa de Moneda de México, la casa de moneda más antigua de América.

En otra parte de nuestro inmenso, rico y explotado continente, la ciudad de Potosí, aportó la riqueza de sus minas de plata, una verdadera montaña de ese rico metal, también dominante en su época. Para evaluar su real poderío, las minas de Potosí aportaron el 60% de la plata del mundo.

Durante más de tres siglos el real de a ocho no sólo fue moneda internacional, sino que también fue el principal producto de exportación en los Estados del norte del Nuevo Mundo, las Antillas, Filipinas, China, Japón, Indochina, Corea, India y los Estrechos malayos; además de utilizar el real de a ocho en las transacciones comerciales con Oriente, Inglaterra y Francia.

Fue tal su difusión, que todos los comerciantes europeos que adquirían mercancías en Oriente debían necesariamente satisfacer su adquisición en moneda de plata española, por lo que tanto en las carabelas portuguesas como posteriormente en los barcos de las compañías holandesas, británicas, francesas o danesas se llevaba el real de a ocho como moneda de intercambio, y esto siguió produciéndose hasta bien entrado el siglo XIX.

El Real de Ocho después de varios nombres, siendo el “duro” el más divulgado en su país de origen, tuvo uno que fue influencia hasta los días actuales: Spanish Dollar. Ahí podemos enlazar a la moneda española con el nacimiento del dólar norteamericano. El modelo hecho con plata de Potosí y llamado “piastra” por los mejicanos, fue tomado para hacer el dólar, cuya garantía era precisamente el Real de a ocho. Para mejor ejemplo se afirma que hasta 1997, en Wall Street se compraban y vendían acciones en octavos, por la importancia del Real de a ocho que  era garantía de la moneda estadounidense.

Más de tres siglos contra 70 años de dominación, marcan que no habrá moneda que le pueda sacar al Real de a ocho, el dominio en la historias de las monedas. El dólar que en estos tiempos pierde valor frente a la moneda europea, a la china , a la japonesa e inclusive a la ficcionarl criptomoneda bitcoin, no podrá alcanzar a la acuñada con la plata de la ciudad boliviana de Potosí (*)

Por eso, sangre, sudor y lágrimas de los mineros de Potosí, transforma a ellos en los verdaderos propietarios de la historia de esta moneda que marcó el camino, perduró más tiempo y dominó más territorios. Era necesario decirlo, es importante saberlo

 

(*) Potosí fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987