La agrupación regresa con un show que promete hacer bailar a todos para celebrar sus 15 años a pura salsa. 

La Levingston Colmenares, banda que nace en el año 2006, ofrece un variado repertorio latino clásico bailable en el que suenan mambos, bachatas, sones, boleros, guarachas, rumbas y merengues. Propone además un repertorio que invita a la danza y entretiene, respaldado con visuales originales realizados para cada canción. El show de la Levingston es dinámico y ágil, que invita al goce de los bailarines presentes. Además de temas propios recrea a autores como Rubén Blades. Ray Barreto. Sergio Siaba. Juan Formell. Juan Pichardo. Guillermo Rodríguez Fiffe. Ismael Rivera. Juan Luis Guerra. Tití Amadeo. Joe Arroyo.

La Big Band fue evolucionando en este género hasta tener su propio estilo y así lo plasmará en el escenario del Teatro Imperial el próximo viernes 17 de diciembre, junto a reconocidos artistas invitados.

 

Sin lugar a dudas son una banda insignia de los ritmos caribeños en tierras cuyanas.

Las entradas ya están a la venta y podrán adquirirse en www.entradaweb.com.ar y en la boletería del teatro el día de la función 

Consideranciones de Santiago Servera Director de La Levingston Colmenares

«La Levingston Colmenares es un proyecto que armamos inicialmente entre varios amigos. Es y ha sido un capricho desde su nacimiento ya que fue por el único motivo que lo llevamos adelante. No lo pensamos ni desde lo comercial ni desde lo redituable. Su parte operativa es bastante complicada también, y por el hecho de que somos muchos, la planta técnica es compleja. Por eso digo, que su formación estuvo motivada más por un capricho y por darnos un gusto que por cualquier otra cosa.

Inicialmente fuimos 5. Todos compañeros, amigos y la mayoría de nosotros ya habíamos tocado o estábamos tocando juntos en otros espacios. Nos propusimos, entonces armar una banda de salsa local, una más entre tantas otras que habían nacido con anterioridad a nosotros. Mendoza es un lugar bastante extraño artísticamente, y además tiene una tradición salsera muy importante.

Bandas como Salsa Blanca, La Sanmartiniana, fueron algunos proyectos salseros que se dieron en estas tierras, y que además le aportaron al ritmo esta cuestión de impronta local y eligieron la salsa como un código, como un lenguaje a través del cual vos podes expresar un montón de cosas muy interesantes y musicalmente es muy diverso. Yo veo a la salsa como una mezcla de ingredientes…ritmos que se pueden mezclar de muchas maneras distintas. Es una música que da mucha libertad.

La salsa es una música muy alegre y nosotros defendemos la idea de que el hecho de que una música sea bailable no quiere decir que no tenga contenido, que no tenga cosas para decir. Es una manera distinta de interpretar. Bailar es pensar con los pies y en algún punto esta buena esa unión.

El encuentro con la gente es muy fuerte porque hay como dos valores muy interesantes: uno es para reflexionar, cuestionar, emocionarse, conectarse con el otro. Y además hay ciertos temas que son los que a nosotros nos interesa difundir, ciertastemáticas de nuestras canciones. Puedo estar pasándola bien, puedo estar bailando, interactuando con otro, y otra cosa es ir a ver a cualquier grupo de salsa, como un simple espectador. En realidad, lo que nosotros observamos es que la salsa nos brinda un hecho absolutamente colectivo. No ocurre que hay un público mirando un grupo que toca y nada más, sino que ESTÁ ocurriendo algo y eso es la salsa. Hay gente tocando y hay gente bailando. Se desdibuja el límite entre público y artista, y en esta cuestión de lo colectivo, ésta energía que se genera es muy motivadora.

La mayoría de nuestras interpretaciones son versiones de otros compositores y autores. También tenemos composiciones propias. En el caso de la salsa, como en el caso de las orquestas de tango y las orquestas de jazz, es muy común no ser el autor de lo que se toca pero en el desarrollo de las versiones hay una representatividad y una impronta estética del grupo. Por ejemplo las temáticas que elegimos y lo que queremos transmitir. Hay una canción de Blades que nos gusta mucho que se llama Prohibido Olvidar y que tiene un contexto histórico social muy importante. Es otra forma de decir o protestar también, pero con ritmo.

Como banda funcionamos como cooperativa y debatimos a mesa redonda todo lo que tenga que ver con su desarrollo, eso hace que nuestras conversaciones sean larguísimas interminables y que a veces seamos lentos en la toma de decisiones pero también creo firmemente, y como coordinador de este espacio, que esa manera de trabajar es relevante, y es algo que los artistas tenemos que aprender. Estamos muy educados en el individualismo. Compartir opiniones y disentir es un ejercicio maravilloso de crecimiento en lo musical, en lo cultural, en lo estético, en lo económico. Son las virtudes que encontramos en el grupo al estar cooperativizados.

La salsa atrae y se puede escuchar desde muchas ópticas. Es como si fuera un jazz bailable. El que tiene ganas de ir a poner una oreja también encuentra un numero interesante. No es solo «un punchi» para bailar sino que hay un desarrollo instrumental que es bastante interesante. Es un ritmo que ofrece mucho para el que tiene ganas de ir a bailar o a escuchar, o ir a hacer las dos cosas.

Quizá, uno de los motivos por los cuales la Levingston existe también, es que fuimos todos compañeros inicialmente de la Licenciatura de Música Popular de la Facultad de Artes, y en la cual dos de los integrantes hoy en día somos profes de esa carrera. Esta carrera en Mendoza es importante y transcurrirla también nos marcó como músicos y por ende marco el sello que le dimos a la banda.

Para disfrutar de la música no hace falta estudiar música. La música primero que nada es biológicamente inherente a los seres humanos, nos eleva del cautiverio personal. En gran parte somos humanos porque hacemos cosas como la música. Tiene q ver con lo que biológicamente somos y además es un derecho de todos hacer música. La música es un derecho no un privilegio.

Forma parte de nuestra cotidianidad de nuestra identidad de lo que diariamente hacemos. Tiene que ver con un derecho, tiene que ver con el ejercicio de una identidad, la música nos ayuda a construirnos socialmente también».