El pasado 10 de septiembre, Las Cumparsitas realizaron un sentido homenaje en conmemoración del 109 aniversario del natalicio de Nilda Elvira Vattuone, mejor conocida como Nelly Omar

 

 

Nelly nació el 10 de septiembre de 1911 en la localidad bonaerense de Bonifacio, aunque fue inscripta y criada en una estancia de Guaminí, provincia de Buenos Aires junto a 10 hermanos. El padre de Nilda Elvira Vattuone, así era su verdadero nombre, un capataz genovés llamado Marcos que sabía tocar la guitarra, fue uno de los encargados de organizar la presentación del dúo de José Razzano y Carlos Gardel. Así fue que Nelly, quien siempre había sido incentivada en el arte y la música, conoció al Zorzal Criollo, quien inevitablemente marcaría su camino. se crió allí hasta los 11 años

Fue bautizada como «La Gardel con Polleras», su talento para el canto, su exquisita afinación y su fraseo, no podían pasar inadvertidos. Tras ser escuchada por el cantante Ignacio Corsini, a los 17 años comenzó presentarse en radios de gran alcance como Splendid, Mayo y Rivadavia.

La musa inspiradora de Homero Manzi que nunca se pudo entregarse al amor:

«Yo soy Malena», se animó a confesar un día Nelly Omar. La cantante había sido la amante y la musa inspiradora del gran Homero Manzi a fines de la década del ’40. Vivieron un amor en silencio y para disimular, el compositor se vio obligado a cambiar el nombre de aquella que cantaba «el tango como ninguna» y que para muchos no era otra que Malena de Toledo. Pero, en la intimidad, se lo confesó: «Malena sos vos».

La descamisada

Cuando cantaba “La descamisada” levantaba dedos en ve, invitaba a la liturgia. “Y sí, yo soy peronista hasta la médula. Cuando venga alguno que sea mejor que Perón y Evita, bueno, hablamos”, arengaba.

“La descamisada”, se grabó para la campaña del ’45 y quedó fijada en su voz: “Soy la mujer argentina, la que nunca se doblega, y la que siempre se juega, por Evita y por Perón”, Nelly Omar pudo cantar esos versos con la misma convicción hasta sus últimos días. En su bolsillo llevaba siempre una imagen de Evita, la Evita joven, sonriente, recortada a mano de una postal. “Para tenerla cerca”, decía.

 

Falleció a los a los 102 años, y estuvo  activa hasta el final de sus días. Omar se dio el gusto de festejar su cumpleaños número cien cantando, en uno de los tantos Luna Park repletos que dio a lo largo de sus últimos años.

“Cantando me he de morir, cantando me han de enterrar… Dende el vientre de mi madre vine a este mundo a cantar” citaba al Martín Fierro Nelly Omar en sus espectáculos.