¿qué es el tiempo? a los perros y a los monos dejales el ahora,
¡ el hombre tiene la eternidad !

Esta máxima pronunciada por Robert Browning, premiado y prolífico poeta inglés, autor del célebre «La última palabra de una Mujer», según podemos ver se lo toman muy a pecho en Mendoza, principalmente las autoridades, aunque también dirigentes y empresarios.

Nos podemos volver monos
Quienes viven o hayan visitado Mendoza y superen los diez años de edad habrán podido apreciar el Jardín Zoológico que ofrecía un recorrido muy extenso, en la ladera del Cerro de la Gloria, y en el que se exhibían decenas de especies. Animales de todos los continentes y climas. Mamíferos, aves, en ocasiones reptiles y no me atrevo a arriesgar si alguna vez hubo algún anfibio en exposición aunque sin dudas, siempre hay un sapo por ahí que alguien deberá tragar.

Los orígenes del zoológico datan del 1903. Avestruces y guanacos, primero, luego algunos muy extraños para la zona, como los leones y los osos.

Del lugar de enclave inicial, pasó a ocupar varias hectáreas del cerro de la Gloria, todo esto en el antiguo Parque del Oeste, rebautizado en 1947 con el nombre actual: Parque General San Martín. La calle principal de ese parque también en 1947 cambió de nombre -quizá para que gorilas fuesen advirtiendo-, pasó de llamarse Uriburu a Avenida del Libertador.

Datos, no opiniones.
El zoológico de Mendoza era un atractivo muy visitado por miles de familias. Un concepto seguramente anacrónico y cruel, pero la manera de que la mayoría pudimos tener noción taxonómica y no quedarnos con la adulterada y edulcorada forma que Disney viene otorgándole al resto de las especies.

En 2016 un hecho de trascendencia internacional puso el ojo en el zoológico mendocino. Por primera vez en la historia (al menos la escrita y conocida por humanos), se le concede un Hábeas Corpus a un ser no humano. En este caso a la mona Cecilia. Chimpancé de 20 años que arriesgaba su vida encerrada y en soledad. Se dio lugar al recurso, pues Cecilia no había cometido ningún crimen para recibir ese trato. La acción prosperó sentando un hito jurídico. La llevaron a una reserva en el Brasil, para que pudiese convivir en un hábitat propicia y junto a sus congéneres.

Luego de años de lucha de muchas organizaciones preocupadas por los animales (no políticos)como AFADA, Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales, y actores locales como el Dr. Alfredo Mellado y la médica veterinaria Jennifer Ibarra, las autoridades del ejecutivo provincial decidieron cerrar el jardín zoológico. Cerrarlo para el público, o sea, para los posibles visitantes.

A partir de aquél año y con un proyecto denominado y anunciado pomposamente «Ecoparque» y hasta hoy, nadie más excepto trabajadores y algunos funcionarios, pudieron ingresar al predio. Polémicas por kilos. La imposibilidad de saber cuántos animales y en qué condiciones quedan, y entre otros datos sustantivos, el envío de tres ejemplares de elefantes a un santuario de Brasil,una de las cuales murió prematuramente.

Muchas y muchos nos preguntamos ¿cuánto tiempo soportaría un proyecto serio, privado, sin que tenga ingresos y sólo con actividades internas? Imaginemos cualquier actividad que pueda permanecer siete años inmóvil. Pagando sueldos, cargas sociales, efectuando los pagos por consumos de energía, y asumiendo el costo que cualquier empresa debe absorber de manera regular. Imposible. Quiebra inapelable. Bien, eso es lo que han tardado los gobiernos de Mendoza, Cornejo primero y Suárez, luego, para que -aleluya- en junio pasado se iniciara el proceso licitatorio y ya se haya proclamado a la empresa que tendrá a cargo las obras previstas, que por el tiempo transcurrido cualquiera podría pensar que superarán al zoológico de Viena, pero no.

De ninguna manera soslayo lo importante de la obra -que describo al pie de esta nota- pero a la hora de comparar, resulta difícil justificar.

Las odiosas (y no tanto) comparaciones.

El parque de los portones (actual General San Martín, ex Oeste) es de 1896. 394 hectáreas, o sea
54 más grande que el muy famoso Central Park, de Manhattan. En ambos parques, para orgullo nuestro, hay magníficas estatuas que recuerdan al General José de San Martín.En Nueva York con la imagen ecuestre réplica de la que hay en Retiro, Buenos Aires, y la enclavada precisamente en la cúspide del cerro de la Gloria (contigua al ex zoológico y ojalá futuro ecoparque) en homenaje al Libertador y a todo aquél ejército de cuyanos comprometidos, escultura conmovedora, obra de Juan Manuel Ferrari.

Oficialmente el zoológico de Mendoza tuvo fecha de inauguración en 1939, un paseo integral, diseñado con la intervención arquitectónica del siempre ponderado Daniel Ramos Correas.

La relatividad especial en Mendoza.
Si alguien hiciese caso a los carteles oficiales, adonde desde hace años la señalética dice «ecoparque» al ingresar al Parque General San Martín, demoraría 8 años o más en recorrer un par de kilómetros. En el Central Park no hay zoológico, pero si se sube a un colectivo o al subte, en 50 minutos llega al zoológico del Bronx, uno de los más importantes del mundo. Allá no son mejores seguramente ni los mamíferos, ni las aves, ni los reptiles y tampoco los anfibios, la diferencia principal consiste en que la gran ficción la exportan, no la consumen tanto ellos mismos.

Negocios.
La empresa que ganó la licitación para el Ecoparque es mendocina. Halagüeña noticia. Y el plazo para la obra es de 14 meses.

La empresa ganadora tiene realizada varias obras (estatales y privadas) y mal podría cifrar algún juicio de su desempeño quien esto escribe, aunque sí me atrevo a pedir a la ciudadanía y a la oposición política actual de Mendoza, que revisen no relojes pero sí calendarios, porque la empresa elegida, según su propio sitio, promete haber terminado una de sus obras más relevantes (Vistapueblo) a finales de 2022, y sin embargo, ya en el peldaño previo al 09 de enero del 2023 esa obra está inconclusa (las imágenes que ilustran esta nota fueron tomadas el 8 de enero del 2023) por lo que quizá no se someten al convenio del calendario gregoriano o la comunicación propia no es fiable. Y como sabemos, no son los entes de control de Mendoza los más idóneos para cumplir y hacer cumplir.

Desde el cierre del Jardín Zoológico hasta que nuevamente podamos descubrir qué clase de animales somos frente a otras especies, van a transcurrir 8 años. Ocho años es el promedio de longevidad de la mayoría de los conejos,casualmente en este, según los chinos, el año del conejo. O sea, toda una vida.

ECOPARQUE

Proyecto: arquitecta Leticia Alfaro y arquitecto Guillermo Lesch.

Edificación de 2.347 metros cuadrados
Distribuidos en (expresados en metros cuadrados)
510 para Administración
332 para Hall
425 Bar
634 Auditorio
446 Biblioteca

Otras obras:
Reconstrucción de 22.400 metros cuadrados de caminos.557 metros de red primaria de desagüe.
4.498 metros cuadrados de caminos nuevos.
3220 metros cuadrados de un humedal para recuperación de aguas grises.
Obras hidráulicas.
792 metros de red de agua nueva con cisterna de 50.000 litros.
Instalaciones eléctricas para 1.600 KVA y un transformador de 16 KVA para manejo interno de la sala transformadora.
Riego para 32 hectáreas con hidrozonas variables.
Cierre perimetral.
5.000 metros de alumbrado de senderos.