Con el apoyo de la Municipalidad de La Paz, trabajadores del arte de cortar junquillo se organizan en cooperativa para la fabricación de escobas.

«El junqui… junquillerito dejó de escarbar pichanas para barrer livianito, hoy hace escobas cuyanas. El junquillal, parejito el sueña cada mañana». Así le canta Félix Dardo Palorma a los recolectores de junquillo de La Paz. Cortar junquillo y venderlo para fabricar escobas es parte de la economía del departamento del este mendocino, Oscar es recolector de junquillo desde los 8 años. Y ahora, ya adulto, lo sigue haciendo para alimentar a sus hijos, tarea que comparte con su compañera de vida.

Si bien Oscar Urbieta y su familia, y otras 28 familias paceñas, llevan años cortando y armado escobas, esta vez sienten que la organización en cooperativa es posible y que así podrán mejorar sus ingresos. Que organizados, cortar el junquillo y hacerlo atado, será un negocio un poco mejor. Un atado podría pasar de los 7 u 8 pesos, a los 10 o 12.

«Es cuestión de organizarse. De que la mejor y más aliviada ganancia no quede en manos del intermediario, entre ellos y las fábricas de escobas de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe», dice Oscar, quien cree que es posible esta vez, con su esposa Bárbara creen que sí.

El proyecto de la cooperativa está organizado por el Movimiento Popular Nuestra América (Zona Este), con apoyo del gobierno nacional y en conjunto con la Municipalidad de La Paz.

Aixa Moreno, responsable de la Dirección de Desarrollo Social de la comuna, dijo que «la organización social ha sido siempre una carencia en La Paz» por lo que la propuesta de la cooperativa y el acompañamiento que ahora le puede brindar la comuna y Nuestra América, pueden finalmente lograr mejora las condiciones laborales y de vida de las familias, que «son 25 que se dedican a la recolección de junquillo, más otras tres que pueden sumarse a la fabricación de escobas».

Aixa dijo que «el trabajo del cortador de junquillo es un trabajo muy sacrificado y el intermediario, que es el que compra en La Paz y vende el junquillo en Buenos Aires y el norte del país, gana bastante, pero no paga bien. Entonces, lo que aspiramos es que la cooperativa pueda comercializar directamente, sin intermediarios, y que cada uno de sus integrantes obtengan mejores ganancias».

El antiguo y eterno oficio de cortar junquillo y fabricar escobas